El Automático, Una nostalgia convertida en café
No quedan huellas del viejo plante
No quedan huellas del viejo plante
Se le hace a uno un nudo en la invisible cuando recuerda su sacrificio, el del gobernador Gaviria y de ocho militares
Gracias por sus treinta años madrugando a triturar la cotidianidad noticiosa.
«…frente al pelotón de fusilamiento de la vejez, sigues dándole a la tecla»
No estoy en el mercado laboral. Me gozo este anonimato tan titino.
«… nos hacías críticas pertinentes, jamás incómodas»
Indudablemente sentiremos su ausencia física
Primíparos en el periodismo o curtidos en el oficio, soltamos furtivos suspiros en su memoria y en agradecimiento a sus luces.
Los chichís de Macondo estaban condenados a la camisa de fuerza de preservativos que no excedieran los 12 centímetros.
Lo vi por primera vez en carne y leyenda en Washington en la firma de los tratados Torrijos-Carter
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