Todos somos Pereira/ Ñapa, El día que marcharon los espejos

Pereira, una de las ciudades con más alto desarrollo social en Colombia. Foto Alcaldía de Pereira

Por Óscar Domínguez G.

Antes de que el Deportivo Pereira ganara la primera estrella como campeón del fútbol colombiano se necesitó que la tierra de la “querendona” ciudad le diera al mundo la primera Miss Universo colombiana (Luz Marina Zuluaga nació allí),el exministro y exembajador Bernardo Ramírez, el  más inteligente y culto de esas tierras, un presidente, César Gaviria Trujillo, un designado, Jorge Mario Eastman, el  campeonísimo del ciclismo, Rubén Darío Gómez, un poeta sin par como Luis Carlos González ….y  que el escultor Rodrigo Arenas Betancourt instalara en la ciudad su obra cumbre, el Bolívar Desnudo.

El Bolívar desnudo de Rodrigo Arenas Batancourt en la esquina de la plaza principal de la capital de Risaralda

El Depor – para sus íntimos –  “solo” tardó 78 años y el paso de un cometa Halley para que entrara a las grandes ligas del fútbol, de la mano de un vecino de departamento, el técnico antioqueño Alejandro Restrepo,  felizmente destituido por el Atlético Nacional, un equipo ducho en expulsiones de sus mejores hombres. (¿El poder para qué, entonces?). 

Al triunfo de los matecañas ayudó que Pereira fuera fundada en 1863 en tierras cedidas por el platudo Guillermo Pereira  que le dio nombre a la ciudad, y que por Ley 70 de 1966 se  abriera del departamento de Caldas que se quedó sin 4.140 kilómetros cuadrados donde las mujeres bellas florecen como orquídeas. De ese mordisco geográfico quedó una bronca maluca entre las capitales de los dos departamentos.

La primera charretera la obtuvo un equipo sin figurones pero con jugadores hormonados y testiculados que sudaron sus goles en el estadio Hernán Villegas Ramírez, de quien otro pereirano ilustre, el periodista William Giraldo, recuerda que fue un arquitecto fallecido al que el Concejo le rindió homenaje “por cumplirle a Pereira el sueño de su Villa Olímpica construida a partir de un convite para que cada pereirano llevara y regalara un ladrillo” para la obra.

Con un convite ciudadano similar también se había iniciado años antes la construcción del aeropuerto «Matecaña» que le imprimió su sello natural de Pereira, «ciudad cívica».

El Poderoso Independiente Medellín hizo su contribución aplazando la celebración de su séptima medalla que “ya vendrá, ya vendrá, ya vendrá”. Los hinchas rojos se hacen el chiste perverso de que quieren a su equipo hasta cuando gana. Cuando pierde, ni se diga.

Quienes fuimos hinchas fugaces del DIM exigimos a sus directivos que ratifiquen al técnico David González, quien hizo una espléndida tarea. Los analistas  del fútbol ya salieron con el chorro de babas de que el caballero la embarró en esto, aquello y lo de más allá. “Ay de los vencidos”, se dijo hace tiempos.

Los árabes,  nuevos dueños del fútbol por arte$ no muy $antas$, se sumaron al jolgorio y ordenaron un receso del mundial de las patadas para que Pereira se saliera con la suya sin nadie que les ocultara el sol.

Los poemas hechos goles por el poeta Leonardo Fabio Castro

Con su victoria, el equipo aportó también al poeta del año, Leonardo Fabio Castro, goleador del campeonato. Así se cumple la orden del cineasta Pasolini: el goleador del campeonato debe ser el poeta del año. En este caso, tergiversando un poco a don Pierre Paolo también puede ser declarado poeta del año el arquero Chipi Chipi Castillo, de Istmina,  Chocó, quien sacó bolas posibles e imposibles. Ambos jugadores tienen contados sus días allí: equipos más platudos harán como esas amas de casa que sonsacan a las empleadas del servicio brillantes. (Leo Castro ya empezó a comprar ropa para la tierra fría bogotana: Millos lo espera. Prepara el buche para el ajiaco bogotano, ala).

Con las lágrimas derramadas por jugadores, hinchas y nativos la noche del triunfo se podría montar otra Hidroeléctrica de Ituango. Entre estos pereiranos del gajo de arriba hay que mencionar a la ministra del trabajo, Gloria Inés Ramírez, el exgobernador y exembajador, Fernando Panesso, William Restrepo, quien pellizcó la leyenda como periodista, María Isabel Baena y Santiago Giraldo, tenistas, Alonso Zapata ajedrecista de altísimo vuelo… Y faltan datos de varios municipios…

No me consta pero asumo que los hinchas se hicieron tomar selfis con el Bolívar Desnudo  de quien Arenas dijo que “simboliza la libertad por la libertad de creación, por la libertad de formas. Es la absoluta libertad”.

Entre Pereira y Arenas se ha creado un nexo que no tendrá fin.  La famosa escultura, por el artista su obra cumbre,  fue iniciada – abróchense los cinturones- en México en ¡1956! e instalada en 1962 en la Plaza de Bolívar de Pereira.

El maestro escultor antioqueño Rodrigo Arenas y el nexo inmortal con su obra en la ciudad de Pereira.

“… por derecho es Pereira todo el que a sus lares llega”, dice el poeta Luis Carlos González, alguna vez anfitrión en su casa del juglar Atahualpa Yupanki.

Con base en el verso de González la conclusión es pilada: después del triunfo del Depor, todos somos pereiranos…

Ñapa

Y en homenaje a las pereiranas rescato del cuarto del reblujo estas líneas:

El día que marcharon los espejos

Óscar Domínguez G.

Como un solo hombre marcharon las pereiranas el 22 de agosto que ya no existe.  Las acompañé desde mi fugaz masculino. Las de la “querendona, trasnochadora y morena” ciudad hicieron la marcha de los espejos para sacudirse de su biografía  chismes, consejas, chistes subterráneos, risitas, sugerencias malévolas y yerbas afines.

Los francotiradores suelen disparar de vez en cuando sobre el eterno femenino pereirano. Sin posar de “pereiranólogo”, confieso que siempre las he encontrado bellas, platudas, sonrientes, descomplicadas, misteriosas, desenfadadas, inteligentes. Con un desdén son capaces de adormecer una boa constrictor. Manejan un sexapil que le hace chorrear la baba al envidioso “bobo sapiens”.

Estudié con dos de ellas. A sus espaldas me enamoré de ambas. Las veía  y se me dañaba la  primera comunión. Jamás fui capaz de confesarles que me quitaban el aire. Me faltaron ropita y arrestos. Entonces las convertí en  amores platónicos. El sabiondo del Salomón habría hecho lo mismo.

Eran todas unas damas, nosotros unos caballeros. Hasta el punto de que no se nos habría ocurrido proponerles practicar el mandamiento que el padre Astete define por la negativa: No fornicar.

Juliana Londoño, entrenadora de futbol femenino es un ejemplo de la belleza pereirana que exalta el columnista

Sin proponérselo, las pereiranas tienen cierto aire de mujeres fatales que les sienta del carajo. No necesitan ningún pachulí en especial. Les basta oler a ellas. De estas féminas no es amigo el que quiere sino el que puede.

¿Qué son pecadoras? Rico. El pecado es lo que hace al hombre interesante dejó dicho Fernando González. “Hay que hacer el escándalo del amor” le dijo el padre Rafael García Herreros a Brigitte Bardot cuando la invitó al banquete del millón para llenar de ricos el Tequendama. “No me creo una pecadora sino una mujer del mundo moderno. Sé amar. Es todo”, le aclaró Madame, ahora dedicada a la protección de las focas. Y  no vino porque hubo ruido de baculazo sobre el Telepadre, como lo bautizó Klim, cien años sabiendo a bueno.

Invito a mis colegas de tacón bajito y bragueta a barajar despacio con las pereiranas porque, además,  están de regreso al poder que detentaron con Ana Milena Muñoz en el cuatrienio de César Gaviria. 

Me explico: si el presidente Santos tira la toalla por cualquier motivo, llámese cacofónicas FARC o fatiga de metal en el poder, el turno para cuidarle los huevitos  sería para Germán Vargas Lleras casado con  pereirana, Luz María Zapata Zapata.

A raíz de la marcha de sus paisanas le pregunté por la vía rápida del correo electrónico qué es ser pereirana. El satélite trajo la respuesta: “Ser pereirana es un  misterio por el que las demás mujeres nos juzgan en público y nos envidian en privado, y por el que los hombres no pueden resistir la tentación”. 

Vargas Lleras pensó con Óscar Wilde que lo malo de no caer en la tentación es que después no se vuelve a presentar. Y se matrimonió con su pereirana. 

Varones domados que estamos como el celular, sin inventar del todo: respetico con ellas. Y a marchar cada año en su día, el 22 de agosto.

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