Por Senén González Vélez
Toronto, Canadá
PRIMER ACTO
Con el correr de los días nos han venido demostrando que las incoherencias, estupideces, abusos de autoridad, y los disparatesjurídicos en que parece incurrir permanentemente el Presidente, no son otra cosa que una estrategia para confundir la opinión pública y crear polémica en todas las esferas del país, corriendo el riesgo a sabiendas, de asumir el título de incompetente, que lo recibe más como abono a sus falsos logros, motivado por su obsesión que los cree como aciertos, más que a pérdidas. Ese pensar, es el producto de los delirios que genera la mitomanía, y contra eso, es difícil luchar.
Petro, además de sus adicciones, sufre de otro síndrome; el de la HIPERTIMESIA, que le da una enorme capacidad de almacenamiento para recordar sus propias tragedias, que las defiende escudriñando la vida de sus posibles oponentes, las que minuciosamente busca, las guarda y las saca a relucir en el momento oportuno. Y… si nos son verdaderas: las inventa. Algunas son ciertas, otras aumentadas a la talla de sus intereses, que las propagan sus calanchines, para destruir honores y dignidades.
Por ello, todo el que se le cruce o incomode en su arbitrario accionar, seguro le aplicará el archivo del libro negro, en que guarda las memorias de igual color.
Esa es una de las razones que nos preocupan, de la llegada con mayoría apabullante del doctor, Lidio García Turbay, como presidente del Congreso, que por presión, chantaje o las extorsiones políticas, lo dobleguen.
Considero que el doctor García Turbay, está obligado moralmente, como mínimo, a seguir con independencia y carácter, y su gestión que no puede ser inferior en determinación y autonomía a la del saliente, doctorEfraín Cepeda, que definió la independencia de poderes con valentía y riesgos.
De otra parte, doctor Lidio, lleva usted en sus venas el apellido Turbay, situación que lo obliga a mantener su indeclinable firmeza, dentro del equilibrio, para que la justicia y la patria brillen ante el miedo y la arbitrariedad del Jefe de Estado, y le permita despojarse de la sumisión. Sé que usted será superior a esas presiones. Espero no equivocarme.
El país no puede olvidar el atentado a Miguel, un joven de lujo, sano, que vivió la tragedia de su señora madre, y hoy la vive en carne propia, por lo que estamos obligados reivindicar, por lo menos recuperando la democracia, la seguridad y respetabilidad institucional, que es uno de los anhelos de Uribe Turbay. ¡Luchemos en su honor!
No descarte señor presidente del Congreso, que cuando ahí se llega, se expone a todo, aun de los calumniosos lunares que el enemigo indilga y que los hace visibles. Y, el que acepta, según el decir común, es para hacerlos borrables. Es ahí donde debe imperar la solvencia moral, o el carácter firme para la rectificación, para que se imponga el deber, de la mano de la obligación.
La colectividad exige claridad y firmeza del Senado y de la Cámara, para la aprobación o no de los proyectos que presente el presidente. Como también está obligado a hacer valer en derecho, las faltas que el Jefe de Estado cometa, para castigarlas sin miedo. En sus manos está honrar el Congreso y la Patria, doctor Lidio.
Y para los parlamentarios, está la gratitud y el deber de considerarse ungidos por el voto popular, para que cumplan con el deber moral y legal, más que político, de aplicar las sanciones cuando en derecho se ajustan. El juicio de los topes, hoy engavetado, les ha restado valor a ustedes. ¡Reaccionen!
SEGUNDO ACTO
Petro ratifica sus arbitrariedades en todo momento, en todo su actuar, con la violación de la Constitución, las leyes y la autonomía de los poderes, pero ahora lo que pretende hacer, se incrementa gravemente en grado mayor, porque además de lo inescrupuloso, pasa a traicionar abiertamente la patria, al poner a libre disposición del progresismo y la tiranía de Venezuela, la soberanía territorial de Colombia, lo cual desafía abiertamente al Congreso y a la Honorable Corte Constitucional, y a la nación, en general.
¿Acaso eso no da lugar a un juicio por traición a la patria?
Que se pronuncien los duchos cancilleres, pero los que brillaron por sus sabidurías, no por los que coadyuvaron a la traición que se pretende hoy.
Que el grito llegue a las instancias y tribunales internacionales, porque el Presidente, ya dejó de ser demócrata hace mucho tiempo, para convertirse en un descarado dictador consumado.
El tirano, Nicolás Maduro, y Petro, han creado la franja comercial que está dispuesta al servicio ‘’inocente y honesto’’ del tráfico comercial de todo orden. Y tengo la seguridad, que el alma valerosa de los santandereanos y de los guajiros, se hará sentir. Y… si es por ahí, donde aparece otro florero que honre a Manuela Beltrán y a José Prudencio Padilla, pues por ahí será, o debería ser, lo que se debe esperar.
Colombianos, pueden estar por seguro, que si nos dormimos, Colombia también perderá soberanía de sus áreas marinas, a las que, ni corto ni perezoso, se pegará el dictador presidente de Nicaragua, por lo que terminará, como lo dije en alguna oportunidad, que las naves ‘nicas’ atraquen frente a las murallas de Cartagena de Indias, como el pirata brujo del progresismo.
Estamos perdiendo hasta la territorialidad nacional, y, como estrategia, están encerrando a Colombia en un círculo, casi con los alcances de un campo de concentración, al que llamaran proceso de integración americana. Y no es otra cosa que el acorralamiento de la libertad.
Recuerden el caso de la CORBETA SOLITARIA, ahora sí le llegoçó la compañía, que, por desgracia, su propio sepulturero será el mismo presidente Petro.
Está el golfo de Coquivacoa, hoy servido en bandeja de oro, por el mesero del Palacio de Nariño, al servicio del Maduro de Miraflores.
¿Qué piensa el presidente del Congreso, y la Honorable Corte Constitucional? ¿Los partidos políticos que dicen? ¿Lo van a permitir?
Si el silencio es de sabios, en estos momentos, callar es de cobardes y pendejos.
Quiero escuchar nuevamente la voracidad republicana, del doctor Abelardo de la Espriella; a María Fernanda Cabal; a la valerosa representante llanera, Lina María Garrido; a Paloma Valencia, a JP Hernández, a Germán Vargas Lleras, a la oposición entera, y a los representantes del sector empresarial, comercial e industrial del país; a los micro empresarios; a Fedegán, a Colombia entera. Y que sea por todos los medios: prensa, radio, televisión y medios virtuales.
El tiempo se está agotando y Petro lo capitaliza a su favor.
