Martes de la luenga lengua: Vicios de redacción, previo, por parte de, tratarse de, aun-aún

Juan Gossaín, miembro de la Real Academia de la Lengua Española en Colombia. Foto El Tiempo

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López

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Es posible que los que así redactan ignoren estos elementos gramaticales, y, lo peor, que no sepan que no saben. 

Rarísima vez, por no decir casi nunca, veo redacciones como la siguiente: “Se requiere es una modificación de las leyes electorales para permitir la participación en política…” (LA PATRIA, editorial, 3/10/2023). En esta oración sobra la inflexión verbal ‘es’ (“se requiere una modificación”), pues no existe, digamos, el antecedente gramatical que la exija. Y no es la única vez que tropiezo con ella en los últimos editoriales de nuestro periódico: parece que es un latiguillo de su redactor. Coloquialmente podría aceptarse esa construcción, pero no en el lenguaje culto, como debe serlo el de un editorial. En general, y en este caso en particular, el antecedente que menciono es ‘lo que’ (pronombre relativo): “Lo que se requiere es…”. ***

Hay que insistir, aunque sea perder el tiempo en el empeño: ‘previo’ no es un adverbio, es un adjetivo calificativo. Por lo leído y oído hasta hoy, parece que este error, quiero decir, el uso de ese adjetivo como adverbio, es exclusivo del lenguaje periodístico, prueba de ello, este titular de El Tiempo: “Gobierno sigue con la ‘toma de Bogotá’ previo a las elecciones” (pág. 1.6, 6/10/2023). ¿Por qué no emplear para ese fin, y como lo hacíamos hasta hace muy pocos calendarios, el término ‘antes’, adverbio de tiempo, que sí expresa a cabalidad la idea pretendida? Es posible que los que así redactan ignoren estos elementos gramaticales, y, lo peor, que no sepan que no saben. Ignoran qué es un adjetivo y qué, un adverbio, y cuáles los oficios que cada uno de ellos desempeña en la oración. El adjetivo ‘previo-a’ se emplea en oraciones como las siguientes: ‘Luego de un examen previo de capacidad…’ y ‘le concedieron el título de magíster previa presentación de los documentos correspondientes’. En este ejemplo, ‘previa’ equivale a la locución preposicional ‘después de’. El adverbio es ‘previamente’ (de modo), palabra invariable. *** 

Si es inútil la persistencia en lo anterior, lo es más la insistencia en mi lucha por desterrar las inútiles locuciones ‘por parte de’ y ‘de parte de’, empleadas por ‘Raimundo y todo el mundo’. Si usted lee columnistas y periodistas en general, y pone atención, lo comprobará. Y si oye los comentarios de los periodistas deportivos, se dará cuenta de que no las sueltan. Son una plaga, razón por la cual los ejemplos abundan. Daré solamente tres, todos tomados de El Tiempo, el primero de ellos, de su editorialista; los otros dos, de destacados columnistas dominicales: “…por incontables escándalos de abuso sexual a menores de edad por parte de sus integrantes…” (Editorial, 6/10/2023). “La toma por parte de un grupo de indígenas de las instalaciones de la revista Semana…” (Thierry Ways, 8/10/2023), “…la práctica del deporte más popular del mundo por parte de las mujeres…” (Néstor Humberto Martínez, 8/10/2023). En las tres citas, sobran las palabras ‘parte’ y ‘de’, porque la preposición ‘por’, ella sola, desempeña su oficio a cabalidad, el de introducir el complemento que indica el agente del verbo. Estoy seguro de que ninguno de ellos escribía así antes de la irrupción de tan perniciosa plaga. ***

Otra de mis batallas perdidas es la emprendida en contra del empleo equivocado de la locución verbal impersonal ‘tratarse de’. Una muestra nada más: “La cinta que acompaña la portada de esta novela anuncia que la obra se trata de una ‘invocación al silencio’…” (Papel Salmón, Fernando-Alonso Ramírez, 7/10/2023). “…que la obra es una invocación al silencio…”, correctamente, porque ‘tratarse de’ es impersonal (no admite sujeto), por lo que está fuera de lugar en una oración con sujeto (‘la obra’). ***

¿Sabrán los que le ponen tilde a ‘aun’ la diferencia de este adverbio con y sin ella? Lo dudo. Lo demuestra esta cita de El Tiempo: “Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino” (Esquilo de Eleusis, Página de opinión, 10/7/2023). Correctamente, “…ni aun permaneciendo…”, sin tilde y palabra átona, porque significa ‘hasta, incluso’. Lleva tilde y es tónica cuando quiere decir ‘todavía’. Elemental.  

Conflicto palestino-israelí

El drama de la guerra palestino-israelí en los rostros de los niños.

Por Fundéu-RAE (Fundación para el español urgente/Real Academia Española)

Claves de Redacción

Ante los últimos acontecimientos ocurridos entre Palestina e Israel, se recuerdan algunas claves de redacción.

1. Conflicto palestino-israelí, con guion

Para referirse a este conflicto, lo apropiado es emplear el término palestino-israelí, mejor que israelí-palestino, ya que, cuando ambas palabras conservan sus formas sin modificaciones, se tiende a colocar en primer lugar la que termina en -o. Las dos palabras se escriben unidas por un guion y solo la segunda concuerda en género y número con el sustantivo (la primera permanece invariable): las relaciones palestino-israelíes, el acuerdo palestino-israelí, la paz palestino-israelí… 

2. Nombres de protagonistas

La grafía adecuada de los nombres propios de algunos de los protagonistas de la información son Mahmud Abás (y su sobrenombre, Abu Mazen), Riyad Mansur (no Mansour) e Ismail Haniye.

3. Nombres de lugares 

En cuanto a los lugares en los que se desarrolla el conflicto, el modo de escribir algunos de los más comunes es Ramala o Ramálah(no Ramla ni Ramallah), Rafa o Ráfah (mejor que la forma aguda Rafá), Jan Yunis (con esta pronunciación y no Yan Yunis), Nablus (mejor que Nablús), Yenín (no Jenin, Jenín ni Yenin). Hebrón, Golán y Sinaí son palabras agudas y se escriben con tilde.

La Franja de Gaza (o la Franja, si se opta por la forma abreviada) es la denominación recomendada para este territorio y Gaza es el nombre de su ciudad principal.

4. Gentilicios 

Respecto a los gentilicios, conviene recordar que israelí es el que corresponde a las personas que viven en el moderno Estado de Israel (no israelita). Israelita, hebreo y judío tienen otros significados y usos.

El gentilicio de los naturales de Gaza es gazatí, y el correspondiente a Tel Aviv, telaviví telavivense.

Las formas recomendadas en plural son israelíesgazatíes telavivíes, respectivamente, aunque también son posibles israelísgazatís y telavivís.

5. Organizaciones y grupos que intervienen

Entre las organizaciones y grupos que intervienen en el conflicto, se encuentran algunas cuyos nombres aparecen en los medios de comunicación con formas diversas. Las adecuadas son Hamás (con tilde), Hizbulá o Hizbulah (mejor que HezboláHizbolá o Hizbollah) y Brigadas de Ezedin al-Kasem (no Azedin —o Ezzedin Al Qasam).

6. Alto el fuego alto al fuego, ambas válidas

Tanto alto el fuego como alto al fuego son formas adecuadas para referirse a la ‘suspensión de las acciones militares en una contienda’. Lo mismo se aplica a las expresiones cese al fuego cese el fuego.

7. Kibutz, con una sola b

El término kibutz se escribe con una sola b, no kibbutz, según explica el Diccionario panhispánico de dudas. Es invariable en plural (los kibutz) y no necesita cursiva ni comillas.

El último libro de Eduardo Escobar

Escritos en contravía

“En tiempos de tanta incertidumbre y cansancio mediático e intelectual, el escritor, poeta, ensayista, cuentista y periodista colombiano, Eduardo Escobar, entrega a los lectores de Intermedio una exquisita selección de textos sobre vida cotidiana, arte y literatura, filosofía y educación e historia y política, temas que encantan a un público lector ansioso por más de la ironía y el tono de denuncia característicos del autor.

En una época marcada por la inmediatez mediática, noticias ligeras y pocas ideas, el autor comparte con los lectores lo mejor de su sátira, de su particular forma de ver el mundo y de resistir desde la literatura, el arte y la incorrección política.

Oriundo de Envigado, y cofundador del movimiento literario del nadaísmo, ha publicado libros de poesía y prosa, ensayos, cuentos, biografía histórica, manifiestos, diatribas, crítica literaria y artística, textos autobiográficos, memorias, estampas, reflexiones, relatos, cartas y divertimentos y muy numerosos trabajos periodísticos”. (De la reseña de Intermedio Editores).

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