Punta de lanza. ¡La invasión a la independencia de poderes!

Por Senén González Vélez

Los miembros de las Fuerzas Militares y de Policía, que incurran en faltas de cualquier orden, serán sometidos a juicio, siempre y cuando que en el momento en que incurran en esas faltas, estén en servicio activo y en relación al mismo servicio, desde luego, todo bajo el amparo de las leyes y la Constitución, en que aparezcan asignadas sus funciones, derechos, obligaciones y limitaciones establecidas en la Carta Magna y el reglamento interno.

Esto significa que si en una jornada de vigilancia, son sorprendidos por un grupo de delincuentes, y estos reaccionan, sus procederes están regidos por la justicia castrense y no por la ordinaria.

Si por alguna razón equivocada, las víctimas son civiles inocentes, los particulares deben demandar ante los tribunales castrenses, sobre la condición de las víctimas que no debería cambiar el carácter e investidura de la misión, así el objetivo sea equivocado y la razón se debe a que, dichos soldados, cumplían una misión oficialmente ordenada. Otra cosa es el error del objetivo materia de la reacción, que no por eso le resta ni los sustrae de su investidura misional, por lo tanto, sigue siendo la Justicia Penal Militar la indicada para aprehender el conocimiento y no la ordinaria.

¿Qué pasa cuando por error entre policías y soldados se enfrentan y hay bajas? ¿Quién asume la investigación? Siempre será la Justicia Castrense.

Si los policías y soldados no están en misión oficial, si podría operar la justicia ordinaria, en cuyo caso, el juicio y la defensa se sale de la jurisdicción militar, para que opere la ley Penal Ordinaria a través de la investidura de los jueces y la magistratura.

De todos modos, es preocupante lo que está ocurriendo en el país, en que la independencia de los poderes de alguna u otra manera, en ciertos momentos, se ve intervenida por cualquiera de los tres poderes entre sí. 

Hace unos meses el monarca, Gustavo I, pretendió volver al Fiscal General de la Nación, doctor Francisco Barbosa, en un dependiente suyo, y no contento, trató de presionar a la Corte Suprema para que nombrara de la terna enviada por él, a la jovencita de sus aprecios, que finalmente por intromisión de su esposo, resultó ‘’descabezada’’.

El abuso del plantón amenazante en las afueras del Palacio, hizo retroceder la mente de los magistrados, de quienes fuimos jueces en su tiempo, para recordar el funesto pasado, en que el monarca fue espectador de la quema del Palacio de Justicia con sus magistrados y personal de labores en el recinto. ¿Cómo olvidar esta infame masacre? Como homenaje a esos Héroes de la Patria, las composturas de las cortes hoy como siempre, deben ser implacables, incólumes, de acuerdo con la ley y el respeto que estas se merecen, y el pueblo tiene la obligación de defenderlas, tanto las de jurisdicción ordinaria, como la militar. Ambas administran justicia y son dignas de respeto.

Quién sabe, como dicen algunos, si sobre la selección de la fiscalía, fue una jugada de ajedrez en que el Rey movió sus fichas blancas para que estas le regalaran un peón al juego de la inteligencia, para que con la movida política, se eligiera la que parecía, y cuando la otra alcanzó su mejor postura, el esposo con sus imprudencias la hizo desaparecer del primer puesto. ¿Fue adrede? En la política, se mueven tantas cosas, que como dijo el cura: debajo de mi sotana, se cuecen tantas pasiones, que… ¡Tú sabes!

No obstante, la Corte reaccionó y se impuso.

Felicitaciones nuevamente, porque no se dejó manipular, y esperamos los colombianos que se mantengan firmes, porque solo estamos en manos de Las Cortes, las Fuerzas Armadas y de Policía, y de estos últimos abrigamos la esperanza que reaccionarán para defender la democracia. Lo mismo esperamos de los miembros del  Congreso.

Pero … ahora nos asalta una duda en el caso del proceso de los Altos del Remanso, en que asume o sugiere la Corte Constitucional el conocimiento e investigación por parte de la justicia ordinaria, desplazando a la justicia castrense. ¿Será que sacrifican otro peón?

Estamos ante un serio conflicto de competencias, que al parecer tiene su parte buena y su parte mala. La parte buena, a mi juicio, es como decía el señor teniente coronel ® Luis Villamarín, que con ese criterio, la Corte Constitucional, debería quitarle el fuero al señor Presidente, a los ministros, y a los congresistas. Eso sería maravilloso, apreciado coronel Villamarin, porque ahí es donde está concentrada la maquinaria para perpetuarse el rey en su trono. Es desde ahí donde se fabrican las presiones y manipulaciones que hace el Rey para lograr sus arbitrarios objetivos. Ojalá se cumpliera lo estimado por usted, señor coronel, pues de esa manera nos quitamos el pegote del Rey, y se le hace por vía de Facto, el juicio político.

Ojalá repito, el propósito de la Corte Constitucional fuera ese, y le escuchara y apreciara las opiniones y conceptos del señor teniente coronel ® Luis Villamarín.

Esto que está ocurriendo hoy día en Colombia, es producto del desorden y el caos institucional que ha causado el gobierno monárquico del rey Gustavo I, supuesto líder fallido e imprudente del progresismo de América Latina, en los que el soberano ejerce como en los tiempos de la corona, que se inmiscuían en lo religioso hasta el punto en que el poder del tirano arrodillaba hasta el Papa. De ahí fue que vino la debacle en el corazón del catolicismo. Constantino, no era tanto buen cristiano como si buen político y la religión es el opio del pueblo, y así se inmortalizó el famoso emperador … El opio por estas tierras viene de otra parte.

Yo creo que la Honorable Corte Constitucional en su sabiduría, debería sugerir medidas, con sentido académico, para que mejoren el sistema normativo castrense en conjunto con los mandos militares, que también son expertos en la materia, para que se eviten estos roces de competencias, que crean un sabor amargo en la sociedad civil, que luego se convierte en odios contra policías y soldados, que vienen del mismo pueblo que hoy reclama airadamente contra un posible abuso, que viéndolo desde el corazón y con sentimientos de los familiares, cualquier dolor nos hace tocar las fibras del amor y del corazón, como también cualquier puerta que se toque, muchas veces son equivocadas, porque a veces, como dice el refrán popular, ‘’el remedio resulta peor que la enfermedad…’’

Se recurre con frecuencia al respeto de los Derechos Humanos, pero cuando asesinan y maltratan las Fuerzas Armadas y de Policía nada pasa, ¡se quedan ultrajados!

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