QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA
por Efraim Osorio López
eolo1056@yahhoo.com
Según lo anotado, ‘relación’ expresa con suficiencia la idea del redactor.
El ‘sesquipedalismo’* (del adjetivo latino ‘sesquipedalis-e’, ‘de pie y medio, de una amplitud desmesurada’) es el ‘alargamiento innecesario de palabras, discursos, etc.’. Ejemplo, la palabra ‘relacionamiento’, semánticamente bien construida, pues su desinencia significa ‘acción’, pero innecesaria, ya que la castiza ‘relación’ expresa cabalmente la idea pretendida, a saber, ‘la conexión o correspondencia de personas, instituciones y, en general, de cosas, de unas con otras’. El editorialista de LA PATRIA la empleó dos veces en las siguientes muestras: “…para que no se afecte el relacionamiento (con Estados Unidos)…”. “…a escuchar a los empresarios, que son los que más conocen de este relacionamiento…” (8/7/2025). Según lo anotado, ‘relación’ expresa con suficiencia la idea del redactor. *El Diccionario no asienta este sustantivo –debería–, pues tiene como entradas los adjetivos ‘sesquipedal’ (‘de pie y medio’) y ‘sesquipedálico-a’ (“Irónico. Dicho especialmente de un verso o de un discurso o modo de expresión: Muy largo y ampuloso”) ***
El primero de los subrayados del artículo “Narradores de Antioquia y Extremadura” (Fernando Alonso Ramírez, Papel Salmón, 12/7/2025) es el siguiente: “No podemos seguir viviendo de espaldas España y Hispanoamérica…” (Antonio María Flórez). Así está escrito en la edición tradicional de LA PATRIA y en su portal de Internet. Como lo pide la ortografía, “…España e Hispanoamérica”, porque la ‘hache’, por ser muda, no anula la norma que rige el encuentro de la conjunción copulativa ‘y’ con la vocal ‘i’, y que enseña que, en ese caso, la conjunción debe ser reemplazada por ‘e’. No obstante, esta directriz no se aplica cuando la palabra que la conjunción ‘y’ une a la anterior empieza por ‘hie-’, como en los ejemplos ‘lobos y hienas’, ‘enciende el fogón y hierve el agua’, que suenan bien, muy bien. ***
El señor Óscar Darío Pérez, representante a la Cámara, habló de «la data de los colombianos» (La W, noticiero matinal, jueves 3 de julio de 2025). Pregunta un lector si está bien empleado ese sustantivo en femenino. De esta palabra anota J. Corominas: “1601, del bajo latín ‘data’ (referido a charta ‘documento’), participio de dare, ‘dar’, en el sentido de ‘extendido, otorgado’, palabra que en las escrituras latinas precede inmediatamente a las indicaciones de lugar y fecha”. El Diccionario expone como primera la siguiente acepción: “Nota o indicativo de lugar y tiempo en que se hace o sucede algo y especialmente la que se pone al principio o al fin de una carta o de cualquier otro documento”. Con esta definición, que posiblemente es la que tiene en la cita glosada, porque las otras no vienen al caso, ‘data’ es femenino. Es ‘común’ con el significado de “en una cuenta, partida o partidas que componen el descargo de lo recibido”. Nota: aunque desconozco el contexto de lo dicho por el representante, considero mejor, por tratarse de personas, que hubiese hablado de ‘los datos de los colombianos’. ***
Tocado por las palabras irresponsables de Guspéu sobre las elecciones del 2026, el Registrador Nacional, Hernán Penagos, dijo: “Vamos a trabajar para disuadir cualquier duda en materia electoral” (RCN Radio, noticiero matinal, 12/7/2025). Con propiedad, “…para disipar cualquier duda…” o “para borrar”. Además, el verbo ‘disuadir’ (del latino ‘dissuadere’, -‘persuadir, aconsejar’) se construye siempre con la preposición ‘de’ (‘lo disuadió de aceptar la oferta’) y es ‘transitivo’, porque tiene complemento directo de persona, en el ejemplo anotado, el pronombre personal ‘lo’. El complemento introducido por la preposición ‘de’ es circunstancial de modo.
DESCACHADAS IDIOMÁTICAS
Por Jairo Cala Otero
1.- «Corte Suprema se opuso al proyecto que traería beneficios a capos criminales que se sometan a la paz total». El uso de los verbos también requiere de precisión. Traer, por ejemplo, no es apropiado en este titulo de la página de Caracol Radio; ninguna de las 12 definiciones que registra el diccionario para traer se refiere a la generación de beneficios para personas en determinadas circunstancias. Cuando hay favores por una decisión gubernamental, se reciben beneficios. Entonces: «Corte Suprema se opuso al proyecto que daría beneficios a capos criminales que se sometan a la paz total». Otro: «No habrá privilegios para criminales, aunque se sometan a la ley, dijo la Corte Suprema de Justicia».
2.- «A eso de las 7:20 de la noche (…), fue cometido un hecho de sangre en el barrio La Floresta, del municipio de Soledad, en el que resultó muerta una mujer». Información del periódico El Heraldo (Barranquilla). Este galimatías se compone de los siguientes errores: 1.- Las horas son precisas, por lo que «a eso de…» es un circunloquio fuera de lugar. 2.- Es innecesario el rodeo «fue cometido un hecho de sangre», pues poco más adelante se habla de un crimen. 3.- Periodísticamente, lo vital es la muerte de la mujer (no la hora en que la mataron), por lo que la noticia debió comenzar por ese aspecto. Recomposición de la oración: «Una mujer fue acribillada en confusos hechos, en el barrio La Floresta, del municipio de Soledad, a las 7:20 de la noche». También: «Una mujer fue eliminada violentamente en el barrio La Floresta, del municipio de Soledad, ayer a las 7:20 de la noche».
3.- «(…) al pasar por el lado de una de las personas dispuestas por el club para la logística del partido de sexo femenino, le tocó sus partes íntimas (nalgas) pegándole una palmada». En un comunicado de la Dimayor, según noticia del diario El Nuevo Día (Ibagué), en referencia a una sanción aplicada al futbolista Teófilo Gutiérrez Roncancio, por tocar las nalgas de una mujer en el estadio Manuel Murilo Toro. En esta difusa oración sobran recursos lingüísticos, como la de «partes íntimas», pues las nalgas no lo son. Pudo escribirse directamente: «(…) tocó las nalgas de una de las mujeres que forman parte de la logística del club deportivo».
4.- «Ojeda dio a conocer que le dio el aval a su abogado para que iniciara un proceso de demanda que busca reconocerla como víctima (…)». De una noticia publicada por el diario El Colombiano. Un aval es: «Garantía que alguien presta sobre la conducta o cualidades de otra persona». Lo que se otorga a un abogado no es un aval, sino un poder; sí, poder para que represente al cliente que contrata sus servicios jurídicos. Entonces, lo que el redactor de esta expresión quería decir era: «Ojeda informó que dio poder a su abogado para que instaure una demanda pidiendo que sea reconocida como víctima (…)».
5.- «Precio del galón de gasolina: el valor de este combustible ha subido $4.062 en los últimos nueve meses en Bucaramanga». Título «kilométrico» en el diario Vanguardia (Bucaramanga), con repetición inane incluida. «Lo bueno, si es breve, es dos veces bueno», reza un aforismo antiguo. Además, las cifras las escriben todavía con punto, signo que fue eliminado hace más de diez años por la Real Academia Española. El título habría sido mejor sin rodeos innecesarios:«Precio del galón de gasolina ha subido $4062 en los últimos nueve meses en Bucaramanga».
6.- «Una vez el padre rector del colegio San Pedro, el padre Eduardo Uribe, SJ., me llamó a ver un sacerdote al que le había dado culebrilla y estaba con la neuralgia que lo atormentaba». Enmarañada frase del médico Donaldo Ortiz Latorre en un artículo de opinión en el diario Vanguardia. 1.- Sobraba repetir el sustantivo padre y agregar las letras S.J., que en latín significan: Societatis Iesu (Sociedad o Compañía de Jesús); las usan los presbíteros que son miembros de esa Orden clerical. 2.- Todas las enfermedades, por leves que sean, causan tormento; por eso se dice: «Fulano padece tal enfermedad». Corrección: «Una vez el rector del colegio San Pedro, sacerdote jesuita Eduardo Uribe, me pidió que auscultara a otro sacerdote que padecía de culebrilla, a consecuencia de lo cual presentaba neuralgia».
7.- «El escándalo por el saqueo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Instituto Nacional de Vías (Invías) tiene temblando a cerca de 40 congresistas, salpicados por presuntamente vender su conciencia a cambio de contratos y dinero en efectivo con el fin de que facilitaran el trámite de las reformas delGobierno Petro». Deslices en esta información de la revista Semana: 1.- Lo grave no es el escándalo, un escándalo no es un delito; lo grave es el saqueo de los recursos públicos, eso es lo que tiene atemorizados a los implicados, puesto que por ello sí pueden ser juzgados. 2.- Se hace ereferencia al saqueo «a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Instituto Nacional de Vías». El artículo determinante ‘el’ está mal empleado, la que cabe es la contracción ‘al’. 3.- Cuando se alude a la gestión gubernamental de un presidente, la palabra gobierno se escribe en minúscula inicial. Sólo si se alude a toda la estructura que maneja los destinos del país, se escribe Gobierno (con inicial mayúscula). Veamos: «Las investigaciones por el saqueo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y al Instituto Nacional de Vías (Invías) tiene temblando a cerca de 40 congresistas, salpicados por, presuntamente, vender su conciencia a cambio de contratos y dinero en efectivo para facilitar el trámite de las reformas del gobierno Petro».
8.- «Benedetti dice que no se hará forzada de cultivos ilícitos en El Plateado, Cauca». Una cosa forzada es la que ha sido ocupada o retenida por la fuerza. Aun sabiendo qué significa tal adjetivo, no se entiende lo que en la página de La FM (RCN) quisieron decir con este título. Al entrar en el texto noticioso, se encontraba el motivo del descalabro: faltó el sustantivo erradicación. Entonces: «Benedetti dice que no se hará erradicación forzada de cultivos ilícitos en El Plateado, Cauca». Mejor todavía: «Benedetti asegura que no habrá erradicación de cultivos ilícitos por la fuerza en El Plateado, Cauca».
9.- «El país se le está saliendo las manos en materia de seguridad a este Gobierno y ellos lo están negando porque hace poco salieron a decir que están maximizando los problemas de seguridad en el país, cuando las estadísticas y los eventos que suceden a diario hablan por sí solos». Estas palabras fueron atribuidas al mayor general en retiro Jorge Eduardo Mora, en el periódico El País (Cali). Acusa tres errores: 1.- La primera oración, «se le está saliendo las manos», está incompleta, pues falta la preposición ‘de’. 2.- La expresión «maximizando los problemas de seguridad» es una gran contradicción, puesto que la seguridad nunca es un problema; es una solución a los problemas de inseguridad. 3.- La expresión correcta es «por sí mismos», no «por sí solos». Corrección: «El país se le está saliendo de las manos en materia de seguridad a este Gobierno. Ellos lo están negando porque hace poco salieron a decir que están maximizando la solución a los problemas de inseguridad en el país, cuando las estadísticas y los eventos que suceden a diario hablan por sí mismos».
10.- «Al presidente Gustavo Petro no le han quitado la visa para entrar a Estados Unidos; fuentes diplomáticas lo confirman». Cierto, no le han quitado la visa porque nunca hay confiscación o decomiso de ese documento. Una visa es cancelada (no quitada) por el Gobierno del país que la haya expedido. Entonces, el título de la revista Semana, en donde se hizo la publicación errónea, era: «Al presidente, Gustavo Petro, no le han cancelado la visa para entrar a Estados Unidos; fuentes diplomáticas lo confirman».
11.- «De acuerdo con los chats entregados por la exconsejera presidencial para las regiones, Sandra Ortiz, a la Fiscalía, la elección de Fernández habría estado marcada por acuerdos políticos financiados con recursos provenientes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD)». Hay dos faltas: 1.- El prefijo -ex se escribe separado del sustantivo base cuando este va seguido de un adjetivo. En la expresión, tomada de la página de RCN Radio, debió aparecer «ex consejera presidencial». 2.- El orden de las palabras es fundamental, eso se llama sintaxis; la frase contiene desorden. Corrección: «De acuerdo con los chats entregados a la Fiscalía por la ex consejera presidencial para las regiones, Sandra Ortiz, la elección de Fernández habría estado (…)».
12.- «La señora Le Pen fue condenada a cuatro años de cárcel por malversación de fondos. Debe elegir entre ir a una prisión o someterse al uso de un brazalete electrónico». De Yesid Arteta Dávila en la revista Semana. No existen los brazaletes electrónicos, pero sí las tobilleras electrónicas. Un brazalete es un aro redondo que se instala en los brazos (de ahí deviene su nombre). Los aparatos electrónicos con que las autoridades «controlan» a los presos que algunos jueces envían a sus casas como «castigo» por un delito cometido, no se instalan en sus brazos sino en sus tobillos. Además, los reos no eligen el lugar en donde quieren purgar las condenas. Los jueces lo determinan. Entonces, la frase correcta es: «La señora Le Pen fue condenada (…). Un juez escogerá entre enviarla a prisión o imponerle el uso de una tobillera electrónica».
13.- «El presidente Gustavo Petro hizo un llamado a las calles tras el hundimiento de la consulta». Titular noticioso en el periódico El Tiempo. 1.- Como Colombia tiene un único presidente, su nombre debe rodearse de las correspondientes comas. Como escriben en la mayoría de diarios nacionales se dice que hay varios jefes de Estado, y que Petro es apenas uno de ellos. 2.- Debemos esperar algún tiempo para saber si las calles le harán caso a Petro desde el mundo de nebulosas en que él permanece. Título reparado: «El presidente, Gustavo Petro, invitó a salir a las calles tras el hundimiento de la consulta».
14.- «Preocupación por posible descertificación de EE.UU a Colombia en su lucha contra las drogas». El uso de la palabra «descertificación» no es recomendado. La Fundación del Español Urgente (Fundeu) señala sobre el asunto: «El término inglés decertification no debe ser traducido como descertificación. En su lugar, se recomienda utilizar términos como: desaprobación, sanción, condena, suspenso, rechazo o penalización, según el contexto. En ejemplos como este: «Una portavoz de la Embajada aseguró hoy que su Gobierno descertificó la lucha antidrogas (…)», se debería haber dicho: «Una portavoz de la Embajada aseguró hoy que su Gobierno desaprobó la lucha antidrogas (…)». En el mal uso del vocablo «descertificación» han caído en Colombia muchos medios periodísticos, entre ellos Caracol Radio, al que corresponde la frase aquí citada. El otro error es confundir la palabreja anotada con desertificación, que es totalmente opuesta, pues significa «transformar en desierto amplias extensiones de tierras fértiles». El título apropiado es: «Preocupación por posible desaprobación de EE.UU. a Colombia en su lucha contra las drogas».
El conocido señor N.N.
Por Oscar Domínguez Giraldo
Todos lo conocíamos pero nadie sabía quién era. Era el perfecto para interpretar el papel de cualquier N.N. en alguna película de Buñuel. Ser anónimo era su carné de identidad, para decirlo con Alberto Cortéz a quien seguramente nunca oyó cantar.
Parecía un muerto en vida. Tenía la soledad por cárcel. O mejor, por hábitat.
Era el clásico personaje sin voz, sin voto, sin ley y sin Dios, en su orden. Confundía el amor con un prosaico policía acostado.
Nunca pagó arriendo. Tampoco perdió el sueño inventando trapisondas para escurrirle el bulto a los alcabaleros que recaudan impuestos.
Buscando a nadie, se asomaba a los bares, restaurantes y similares del centro de Bogotá. Andaba siempre con un fajo de periódicos debajo del brazo. Periódicos de ayer, de antier, de nunca.
Para parecer muy ocupado llevaba una maleta derruida, llena de otros papeles que sólo él sabía que llevaban por dentro.
Sólo aparecía en las noches para ejercer su oficio de don nadie. En el día seguramente hacía lo mismo, pero a la luz del sol.
Se asilaba detrás de unas gafas oscuras, como esas damas retiradas del cine mudo que lucen gafas para esconder – o esconderse- de su biografía.
Un sombrero toreado en mil aguaceros y pocos escasos soles decoraban su cabeza en la que se adivinaba uno que otro pelo generalmente huérfano no digamos de champú, sino de agua.
Pisaba y miraba duro y firme. Casi agresivamente. No admitía chistes sobre su persona.
Tenía el caminado de quien le da pena existir, de quien desea que la tierra tuviera la coquetea deferencia de tragárselo.
Si solo hay una vida, él tampoco se complicaba en asuntos sartoriales y siempre vestía el mismo traje negro. Como llevando el luto de sí mismo. Nada de vanidad.
Vecino de ninguna parte, tenía el mundo por cárcel. Delgado, con los kilos precisos para vivir en eterna soledad.
Su cabeza iba coronada por un sombrero probado en mil aguaceros, muchos vientos y pocos soles. Provocaba hacerse amigo del sombrero. Nunca del propietario.
El mismo vestido que sólo conocía lavandería cuando pasaba por enfrente de ellas. Sólo conocíó el agua lluvia.
Ningún músculo que le pusiera una sonrisa a una cara en la que siempre era lunes, entre dos y tres de la tarde.
Una cartera con los mismos desconocidos papeles bajo el brazo. Periódicos de ayer, de hoy, de nunca y de siempre. Se veía más vida en esos recortes vírgenes de lector que en el rostro de nuestro hombre.
Distante siempre, dispuesto a toda hora a armar la bronca “sin achicar la parada” en caso de que fuera irrespetado en su anonimato mudo.
Aparecía y se hacía humo después de echar un vistazo . Nunca se le conocía compañía lícita ni ilícita.
Gafas oscuras para ocultar una biografía llena de nada. Esos anteojos lo aislaban de su pasado, presente y futuro.
Se dosifificaba. Ejercía su oficia de fulano de tal solo los fines de semana. El resto de la semana tampoco existía quién sabe dónde. Después de existir los fines de semana subía a bordo de sí mismo y desaparecía.
Imagino su habitación sin cuadros en las paredes. De pronto, solo con un espejo para tener con quién hablar: él mismo cuando se miraba para enterarse de que existía. Una habitacióan sin clóset y con dos asientos derruídos: uno para él y la otra para su silencio.
Nunca figuró en ningún censo electoral. El Seguro Social lo ignoró siempre. No se enfermaba de lo que quería sino de lo que podía.
No vivía, se sobrevivía a sí mismo.
Miraba como quien nunca ha amado, ni sonreía. Se guiaba por un reloj imaginario que estaba con la hora de la semana pasada. O de la próxima. Nunca se supo.
Se tenía prohibida la risa y la alegría. Desapareció como vino: de ninguna parte.
