Martes de la luenga lengua. Centuria, gran-grande, entre-cuanto, porque-por qué

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López

eolo1056@yahoo.com

La locución ‘entre más’, a pesar de su extendido uso,  es no sólo cacofónica, sino también gramaticalmente incorrecta

No importa que los dos términos tengan su origen en el número ‘ciento’, ‘centenar’ y ‘centuria’ son muy diferentes, por lo que no deben emplearse el uno por el otro, como inexplicablemente lo hizo el columnista de El Tiempo Diego Santos en esta oración, en la que utilizó el segundo por el primero: “Hace un par de semanas sobrepasamos la centuria de candidatos a la presidencia de la República” (15/9/2025). Evidentemente, lo correcto es “…sobrepasamos el centenar de candidatos…”, porque ‘centuria’ (del latín ‘centuria-æ’) es un período de cien años (un siglo), y, entre los romanos, una unidad del ejército compuesta por cien soldados al mando de un ‘centurión’. Y ‘centenar’ (‘centena’) es un conjunto de cien unidades, personas o cosas, en este caso, de candidatos, lista en la que sólo faltamos usted y yo. ***

El ‘Grande Matecaña’ es el sobrenombre del Deportivo Pereira, y un titular de El Tiempo dice así: “Un grande nubarrón”  (Editorial 1, 20/9/2025). Ambos equivocados, porque cuando el adjetivo ‘grande’ antecede inmediatamente al sustantivo que califica toma su forma apocopada, ‘gran’: el ‘Gran Matecaña’ y ‘un gran nubarrón’. No se aplica esta norma cuando el adjetivo ‘grande’ está modificado por los adverbios de cantidad ‘más’ y ‘menos’, por ejemplo, ‘éste es el más grande edificio de la ciudad’. Ésta es la norma actual, a pesar de lo que enseñaron algunos gramáticos, como don Andrés Bello, que afirma: “Antes de vocal se dice comúnmente ‘grande’, y antes de consonante, ‘gran’, ´grande edificio’, ‘gran templo’” (Gramática de la lengua castellana, 167). Hay que tener en cuenta también que la apócope se puede usar o no cuando el adjetivo antecede a otro adjetivo y está coordinado con él, verbigracia, ‘un gran (grande) e infranqueable atranco se presenta en la vía al Llano’. ***

La locución ‘entre más’, a pesar de su extendido uso,  es no sólo cacofónica, sino también gramaticalmente incorrecta. En su artículo para El Tiempo, el original columnista Adolfo Zableh Durán la empleó dos veces en las siguientes frases: “…entre más agresivos, radicales e ignorantes seamos, más orgullosos estamos de ello…”. “Entre más tenemos, más vacíos nos sentimos…” (20/9/2025). Y es gramaticalmente incorrecta, porque el oficio de las preposiciones –y ‘entre’ es una de ellas– es introducir los complementos circunstanciales, no el de modificar adverbios, oficio exclusivo de los mismos adverbios –que modifican también verbos y adjetivos–, por lo que esa preposición debe ser reemplazada por el adverbio ‘cuanto’ o con el también adverbio ‘mientras’, con el que la frase se considera coloquial, por lo cual es preferible ‘cuanto’ en el lenguaje literario: “…cuanto (mientras) más agresivos…” “Cuanto (mientras) más tenemos…”. Nota: cuando ‘tanto’ es adjetivo, debe concordar con el sustantivo correspondiente, por ejemplo, ‘cuantas más veces se le objeta, más se aferra a su parecer’. *** ‘Porque’ (conjunción causal), ‘porqué’ (‘el’, sustantivo -‘la causa o la razón’-), ‘¿por qué?’ (locución interrogativa explícita), ‘por qué’ (locución interrogativa implícita o razón de algo) y ‘por que’ (locución conjuntiva, que puede ser sustituida por ‘para que’) son las variantes tomadas de esas seis letras, y que deben ser empleadas de acuerdo con su oficio en la oración, no de cualquier manera, como se ve en el Trino del día: “Al final, nadie tiene porque sugerirnos hacer una cosa o la otra” (LA PATRIA, Alejandra Marín, 21/9/2025). “Nadie tiene por qué sugerirnos…”, castizamente, vale decir, ‘no hay razón algún que justifique.

Verbo y gracia

Dequeísmo y dequefobia

Fernando Ávila

Cita: “¿Estás seguro que quieres salir de Nequi?»

Comentario:  El sistema de este nuevo banco tiene esta leyenda, que aparece cuando el usuario pulsa “salir”. El verbo “estás seguro” exige el uso de la proposición “de” para agregar el complemento de materia. Podría ir solo, “¿Estás seguro?”, como verbo intransitivo que es, o acompañado de complemento de materia, introducido con la proposición “de”, “¿Estás seguro de que quieres salir de Nequi?”.

El viejo truco de preguntar ¿qué? o ¿de qué? para saber cuál es el régimen del verbo sigue siendo útil. Nadie preguntaría ¿Qué estás seguro? Todos preguntamos ¿De qué estás seguro?”. Si va la preposición “de” en la pregunta, debe ir en la respuesta.

Este error de quitar la preposición obedece a la dequefobia que sufren algunos escribientes. Fobia es ‘miedo’ o ‘aversión’. Está claro que muchos evitan la secuencia “de que” por miedo al jefe, al computador, al lector, al qué dirán, y otros por aversión, porque justamente son ese jefe que lo prohíbe en su bufete, y que tal vez algún día oyó o leyó un “de que” incorrecto, ¡o lo escribió él mismo!, y como propósito de la enmienda juró no volver a escribir ni a pronunciar un “de que” en el resto de su vida.

Aristóteles decía “In medio virtus”, ‘la virtud está en el medio’. No se trata de ceder lugar al dequeísmo, “el fiscal cree de que sí”, “el defensor piensa de que no”, “Susana dice de que tal vez”. Estos ejemplos de dequeísmo son tan inadmisibles que el computador me los está subrayando con línea doble para que les quite la preposición “de”. Tampoco se trata de no usar nunca “de que”, pues hay verbos que lo admiten, “Fabiola se queja de que no le pagan”, “El presidente habla de que puede darse un nuevo pico”, “El juez se acordó de que hoy se vencía el plazo”.

Y no digo “que lo admiten” para indicar que el uso de la preposición “de” sea opcional. Lo opcional puede ser lo que le sigue, “Mi cliente se queja de que no le paguen a tiempo” o “Mi cliente se queja de la impuntualidad en el pago”. En los dos casos va la preposición “de”. Más aún, nadie la quitaría en la segunda versión (“… se queja la impuntualidad…”), pues el resultado es absurdo. Tan absurdo como lo es en el primero (“… se queja que no lo paguen…”), aunque mayoritariamente no se perciba así. 

La dequefobia, que la Academia llama queísmo, aparece también después de sustantivos, “El hecho que no haya venido hoy, no significa que no esté interesado” o “A pesar que no vino hoy, conserva su membresía”. Algunas personas, queriendo corregir, intentan aplicar la misma fórmula recordada arriba (¿de qué habla? / ¿qué dice?), y no encuentran la forma de hacerlo. Aquí no funciona esa fórmula, pues no se trata de verbos, sino de sustantivos (hecho / pesar).

Lo que puede hacerse es comparar el uso con un caso sin “que”: “El hecho de su inasistencia…”, “A pesar de su ausencia…”. Nadie diría “El hecho su inasistencia…” ni “A pesar su ausencia…”. Con la misma claridad con que se usa “de” en estos casos sin “que”, debe hacerse en los casos con “que”.

PORTATIL

Fundacion para el español urgente

L a voz portátil designa en español los dispositivos informáticos personales y transportables que en inglés se denominan notebook o laptop.

Sin embargo, en las noticias a menudo aparecen las voces inglesas, como en los siguientes ejemplos: «La relación calidad precio de esta laptop es una locura», «Lo mejor de la laptop, independientemente del apartado ecológico, es su amplio teclado retroiluminado» o «Qué mirar antes de comprar una notebook».

El Diccionario de la lengua española define computador(a)/ordenador portátil o, simplemente, portátil como ‘computadora personal de tamaño reducido y fácilmente transportable’, y cualquiera de estas opciones puede sustituir a los anglicismos notebook y laptop. En cuanto al género de portátil, en función del país se emplea como sustantivo masculino o femenino.

El Diccionario de americanismos recoge laptop, cuyo uso se ha extendido en la mayor parte de América, y el acortamiento lap, utilizado en México. No obstante, se aconseja el empleo de las expresiones españolas antes mencionadas frente a estos extranjerismos o su posible adaptación láptop.

Así, en los ejemplos citados habría sido preferible escribir «La relación calidad precio de este portátil es una locura», «Lo mejor de la computadora portátil, independientemente del apartado ecológico, es su amplio teclado retroiluminado» y «Qué mirar antes de comprar un ordenador portátil».

El Diccionario de americanismos recoge laptop, cuyo uso se ha extendido en la mayor parte de América, y el acortamiento lap, utilizado en México. No obstante, se aconseja el empleo de las expresiones españolas antes mencionadas frente a estos extranjerismos o su posible adaptación láptop.

Así, en los ejemplos citados habría sido preferible escribir «La relación calidad precio de este portátil es una locura», «Lo mejor de la computadora portátil, independientemente del apartado ecológico, es su amplio teclado retroiluminado» y «Qué mirar antes de comprar un ordenador portátil».

Publicidad en un conjunto residencial en El Retiro, Antioquia (Toto Mendoza)

En pocas palabras 

Las enfermedades no se interesan por los que tienen ganas de morir. (Cuarteto de Alejandria) 

La gracia es seguir enamorado de la vida contra toda evidencia y contra toda esperanza. (Héctor Abad Faciolince). 

«Era de temperamento ardiente, un hombre violento. Por eso se le arrugaban siempre los pantalones»  

(Patrick White, 1912-1990) 

«Eso de que el dinero no da la felicidad son voces que hacen correr los ricos para que no los envidien demasiado los pobres.» 
(Jacinto Benavente) 

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com