
Daniel Coronell
Nicolás Maduro encabezó una dictadura que sumió a su pueblo en la miseria. Venezuela pasó de ser un país próspero a uno de los más pobres del continente. Según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) 7,9 millones de venezolanos –casi la cuarta parte del país– han tenido que emigrar. Respaldado en la represión y en la corrupción, se atornilló al poder y resultaron vanos todos los intentos pacíficos para que se retirara. La oposición venezolana mostró las actas que prueban que su candidato, Edmundo González, ganó por un porcentaje cercano al 70 por ciento las elecciones de 2024.
González encabezó la causa opositora simplemente porque el régimen de Maduro impidió que María Corina Machado aspirara a la Presidencia.
Todo eso es cierto, pero también lo es que la premio nobel de paz hizo una apuesta antiética y oportunista, pensando que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la llevaría al poder con un golpe de mano como el sucedido en las últimas horas.
Para granjearse el favor del poderoso, María Corina Machado no tuvo dudas en adular a Trump, diciéndole al mundo que él debía ser el ganador del Premio Nobel. Aún más grave, sin recato ni decencia, repitió exageraciones y falsedades para impulsar acciones militares contra su propio país.
El periodista Simón Romero de The New York Times publicó un artículo que documenta esas actuaciones, titulado “María Corina Machado, Nobel de la Paz, difunde afirmaciones falsas sobre Maduro, dicen los críticos”.
Una de esas falsedades ha sido desmentida una y otra vez, pero le encanta al presidente Trump. Según él, Venezuela habría alterado los resultados de las elecciones de Estados Unidos en el año 2020 para otorgarle el triunfo al candidato demócrata Joe Biden.
La falsedad difundida inicialmente por Fox News fue desmentida ampliamente. La empresa Dominion Voting Systems llegó a un acuerdo para que la cadena Fox le pagara 787 millones de dólares, una cifra sin antecedentes, a cambio de desistir de la demanda por esas afirmaciones sin sustento.
El acuerdo es público desde hace más de dos años. Sin embargo, María Corina Machado se sumó a la mentira únicamente para lisonjear a Trump. En una declaración a Bloomberg News sostuvo: “No tengo ninguna duda de que Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y muchos otros son los cerebros de un sistema que ha amañado las elecciones en muchos países, incluido Estados Unidos”.
La afirmación falsa le valió un aplauso efímero en los círculos más radicales del trumpismo –muchos de ellos repiten la historia, aunque no la crean–, pero le restó credibilidad y respeto ante sectores internacionales que, por años, apoyaron su lucha denodada y pacífica contra la dictadura de Nicolás Maduro.
La irreversible pérdida de autoridad moral de la líder opositora venezolana salió a flote en la conferencia de prensa de las últimas horas, en la que el presidente Trump y su equipo hablaron de la transición del régimen de Maduro después de su “extracción” a Estados Unidos.
Cuando un periodista le preguntó a Trump si María Corina era considerada como una alternativa para dirigir Venezuela, él respondió: “Yo creo que sería difícil para ella ser líder. Ella no tiene el apoyo interno, ni el respeto de su país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”.
Curiosamente, en la víspera de su aprehensión por parte de militares estadounidenes, Nicolás Maduro expresó opiniones sobre María Corina muy similares a las de Trump.
El dictador, ahora depuesto, dijo en entrevista a Ignacio Ramonet: “Esta persona que ellos han puesto como jefe, mandamás de la derecha, está muy aislada y repudiada en Venezuela. Hoy por hoy podemos decir que Estados Unidos no tiene ninguna fuerza política aliada en Venezuela, porque esta señora llamada María Machado, la llaman “La Sayona”, tiene el 85 por ciento de rechazo o de repudio total de la sociedad venezolana. Jamás, ni ella, ni los que ella representa, tendrían capacidad para gobernar este país. Yo sé que ellos lo saben, en el Norte lo saben y en el mundo lo saben”.
Trump confía más en Delcy Rodríguez, la vicepresidente de Maduro, que en María Corina Machado.
A pesar de sus combativas declaraciones públicas reclamando la imposible repatriación de Maduro, la señora Rodríguez viene hablando con Marco Rubio, el secretario de Estado, y ha manifestado su disposición a cooperar con el plan de Trump, quien aseguró “_We are going to run the country_”, “Vamos a gobernar al país”.
La prioridad de Trump no es la restitución de la democracia en Venezuela, sino la apropiación de su petróleo. En este momento necesita otra clase de traidores.
