Los Danieles. A votar se dijo

Enrique Santos Calderón

Enrique Santos Calderón

La elección que hoy celebra Colombia puede resultar más determinante de lo pensado. No solo por lo imprevisible y apretada, sino por la situación que vive el país y las opciones en juego.

El siempre ponderado The Economist la califica como “la más polarizada hoy en el mundo” en cuanto a escogencias y se pregunta si señalará la continuación, o el declive, de la ola derechizante que recorre a América Latina. También se interroga sobre si un centro-derecha tradicional puede superar al carismático populismo de corte trumpista que encarna un candidato como Abelardo de la Espriella.

El semanario inglés advierte que los grupos armados se han expandido; que la producción de cocaína y la violencia han aumentado, pero que el desempeño de la economía sobrepasa las expectativas (por el aumento del gasto público, según algunos) y la favorabilidad de Petro está en casi 50 %. 

Es una buena síntesis del panorama y las disyuntivas que enfrenta Colombia. Para no hablar de las propuestas de toda índole que alcanzaron a lanzar los candidatos. Me llamó la atención la de Abelardo de recortar en un 40 % al Estado, que cae muy bien en todos los ámbitos y que para muchos analistas económicos resulta tan desquiciada como inviable.

Cierto es que cualquier cosa puede esperarse en los hervores de fin de campaña, pero hay salidas que no solo desentonan, sino que preocupan cuando provienen de las más altas instancias del poder. Sembrar desconfianza en el sistema electoral desde la cúpula del Estado, como lo ha venido haciendo el presidente, es una conducta lesiva de las reglas del juego democrático. Autodestructiva, si se quiere, pues ¿en qué quedaría entonces un hipotético triunfo de su candidato Iván Cepeda en las presidenciales?   

La vice de Cepeda, Aída Quilcué, batió todas las marcas de la desmesura cuando dijo en su discurso de clausura de campaña que lo único que aprenden los que se gradúan de una universidad es a robarse la plata del pueblo. No valdría la pena referirse siquiera a estas tochadas, pero la asociación de universidades se sintió obligada a pronunciarse en contra de semejante exabrupto. 

*******

Al margen de excesos populistas y manipulaciones informativas, creo en la organización electoral que tenemos y en la probidad del registrador Hernán Penagos, quien ha asegurado en todos los tonos que no hay riesgos creíbles de fraude ni de interferencias ilegales. Me ha parecido un hombre serio que inspira confianza y se preocupa por la entereza de su misión. Su llamado de atención al presidente por las dudas que siembra su cuestionamiento del proceso electoral simplemente subraya esa manía de Petro de impugnar el sistema que lo eligió y que lo ha sostenido a lo largo de su ya agonizante cuatrienio. 

Es bastante singular el caso de un mandatario que dedicó buena parte de su tiempo a quejarse de su propio gobierno y a renegar del entorno político y social dentro del cual debe actuar. No es fácil desentrañar la forma en que gobierna Petro, pero lo cierto es que ha mantenido una alta favorabilidad hasta el final de su mandato, algo que no es usual. 

Faltó que dijera de manera inequívoca que respetará el resultado de las urnas. Y que estamos en una democracia que ofrece garantías. Curioso que no haya sido más enfático al respecto, cuando se muestra convencido de que el candidato de su movimiento puede ganar y prolongar su legado. Debe saber, además, que la jornada de hoy también conlleva un plebiscito sobre su gestión.   

Una pregunta que muchos se hacen es cómo sería la relación de Cepeda en la presidencia con Petro de expresidente. Mamertólogos veteranos vaticinan que no tardarían en distanciarse y la verdad es que se trata de dos personalidades muy disímiles. La sobria, concreta y disciplinada de Cepeda —algo queda de una niñez leninista— y la más volátil y etérea del “líder cósmico”, como define a Petro el columnista Juan Manuel Urrutia. También es muy posible que se coordinen en un plan político táctico y estratégico para apuntalar la continuidad del Pacto Histórico.

Pero basta ya de especulaciones. Todo está jugado. Las cartas están sobre la mesa y los indecisos tendrán que escoger. De lo que no me cabe duda es de que esta primera vuelta de hoy será limpia, ordenada y pacífica. Amanecerá y veremos. Y en tres semanas, todos preparados para la selección definitiva del sucesor de Petro. 

P. S. 1: De destacar en la jornada fue la presencia dinámica y la voz siempre elocuente de Claudia López. Pese a su débil registro en encuestas, la exsenadora y exalcaldesa de Bogotá confirmó su talante personal y político. Y no dejó duda de que está y seguirá en la pelea.  

P. S. 2: Que a tres días de elecciones la guerra entre disidencias Farc produzca cerca de cincuenta muertos en el Guaviare es otra señal —cada semana hay una— de que el conflicto armado está vivo y coleando. 

Sobre Revista Corrientes 5642 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*