Cundinamarca, donde las elecciones ya tienen un Rey

Jorge Emilio Rey, candidato a la Gobernación de Cundinamarca. CORTESÍA

Lucas Reynoso

La campaña electoral en Cundinamarca contrasta con la de Bogotá, metrópoli a la que rodea en su mayor parte. No solo por el habitual desinterés de los medios y la limitada visibilidad de los candidatos. También porque, dicen los expertos y estrategas, el resultado en el cuarto departamento más poblado de Colombia está “cantado” desde hace meses. No hay una puja entre aspirantes relativamente competitivos, como en la capital. El exgobernador Jorge Rey ya sabe que va a ganar y que no necesita de una campaña intensa o arriesgada. Cuenta con el apoyo de una decena de partidos y movimientos y de centenares de aspirantes en los municipios. La prioridad ya es cómo gobernar desde el próximo 1 de enero.

El Instagram de Rey evidencia la consolidación del poder del exgobernador. Casi todos los días publica fotos de recorridos en municipios a los que llega por invitación de partidos diferentes, a lo largo y ancho de Cundinamarca. Un día agradece a sus aliados conservadores y liberales en Sibaté; otro a una candidata de Cambio Radical en La Mesa. Es habitual que en una misma visita mencione a políticos que compiten entre sí, pero que coinciden en apoyarlo. “Aceptamos con gusto la invitación del candidato a la Alcaldía [de Pacho], Alberto Ariza, del partido MAIS”, escribió el domingo. “Este ejercicio de llegar caminando y escuchando me permitió hoy aceptar la invitación del candidato a la Alcaldía de Pacho, Óscar Babativa, del partido de La U”, agregó horas después.

La estrategia se terminó de consolidar a finales de julio, sobre el filo del cierre de candidaturas. Rey obtuvo su aval principal con Colombia Renaciente, un partido de origen afrodescendiente en la región del Pacífico que no avala a candidatos en las alcaldías y municipios de Cundinamarca. A través de una colectividad casi desconocida en el departamento, obtuvo la flexibilidad necesaria para armar una coalición amplia y sumar el apoyo de aspirantes de partidos antagónicos entre sí. Hubo algunos riesgos, como unas acciones por supuesta doble militancia que el Centro Democrático, partido que apoya a su principal rival, interpuso ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). Sin embargo, el exgobernador se salvó a finales de septiembre con un fallo favorable.

Rey, que fue alcalde de Funza y secretario de Gobierno del exmandatario departamental Álvaro Cruz (2012-2015), funciona como un imán para los aspirantes en Cundinamarca. No importa su ideología o su pasado en Cambio Radical —el partido de centroderecha del exvicepresidente Germán Vargas Lleras—. El candidato se beneficia de la inercia que se genera cuando hay consenso en que va a ganar, según reconocen en la campaña del exgobernador. “Si esto estuviera más disputado, quizá habría menos avales”, señala una fuente de la campaña en una conversación telefónica. Para quienes quieren ser concejales y alcaldes, “el movimiento más lógico” es apoyar a Rey y asegurarse de una buena relación con el futuro mandatario departamental, y los recursos que eso implica.

La inercia, además, modifica las lógicas de la contienda. Juan Alejandro Pérez, politólogo e investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, comenta por teléfono que el exgobernador “no tiene que hacer mucha campaña”. “Es alguien que sabe que tiene que hacerlo todo mal para perder, que los candidatos en casi toda Cundinamarca no van a hacer campaña contra él”, afirma. Lejos de la polémica y la confrontación, Rey enfatiza los logros de su gestión entre 2015 y 2019, como los avances en infraestructura. “En Cundinamarca lo reconocen como alguien que ejecutó, que hizo obras, que llevó la placa huella [un elemento estructural utilizado en los caminos terciarios] a las vías de muchos municipios, que hizo alcantarillados”, apunta Pérez.

El candidato representa una apuesta por el “continuismo” y un deseo de evitar riesgos, según explica por teléfono la politóloga María Lucía Jaimes, de la Universidad Externado. Rey promete mantener las obras de la administración de Nicolás García, a quien apadrinó para sucederlo en las elecciones de 2019. “La lógica es que es mejor un malo conocido que un bueno por conocer”, advierte la analista. “Ya lo hizo bien una vez, puso a alguien [García] y no salió mal. Repitamos y demos certezas”, dice, en un esfuerzo por interpretar al votante. Algo similar sucede en departamentos como Boyacá o Valle del Cauca, o en ciudades como Medellín y Barranquilla, en donde todas las encuestas indican la permanencia o el regreso de políticos que ya gobernaron.

Nancy Patricia Gutiérrez, rival por segunda vez

La principal contrincante del exgobernador es Nancy Patricia Gutiérrez, una política de derecha de larga trayectoria a quien ya derrotó por amplio margen en 2015 —él obtuvo 540.000 sufragios y ella 360.000, una diferencia de 20 puntos porcentuales—. Se vuelven a enfrentar, aunque la exministra del Interior de Iván Duque llega aún más debilitada. El Centro Democrático casi no le da el aval el pasado julio: Yenny Rozo, la única senadora cundinamarquesa del partido, lideró a una facción que buscaba que el uribismo respaldara a Rey. Gutiérrez ni siquiera tuvo el apoyo del expresidente Duque.

Nacida en Girardot, la principal rival del exgobernador tiene una carrera política muy completa: antes de ser ministra de Duque, fue concejal, alcaldesa, congresista, presidenta de la Cámara de Representantes (1999-2000) y del Senado (2007-2008), y formó parte de Cambio Radical. Sin embargo, esa visibilidad no le ha servido para consolidarse como una rival con chances de competirle a la maquinaria regional de Rey. Una encuesta que Atlas Intel realizó a finales de septiembre para La Silla Vacíaubica al exgobernador en el primer lugar con 30,7%, mientras que Gutiérrez obtiene 16,5% —los demás aspirantes no superan los 10 puntos—.

Gutiérrez ha levantado el perfil de la contienda. Enfatiza los problemas de seguridad —un tema que se suele leer en clave nacional— y propone el traslado de la capital departamental fuera de Bogotá. Denuncia que Rey se beneficia de un “feudo político” que armó durante la administración de Cruz —condenado por hechos de corrupción—, en referencia a un presupuesto billonario que aceitó los vínculos de la Gobernación con las Juntas de Acción Comunal (JAC). “Cruz nombró a Rey de director de Acción Comunal y le dio toda la plata (…) llevan 12 años manejando a Cundinamarca. Y mi intención es romper con esa monarquía, que maneja los dineros de la Gobernación como si fueran del bolsillo de ellos”, declaró hace unos días una entrevista con El Tiempo.

Pero el final de Rey parece poco probable. Pese a la escasez de propuestas de política pública, el Instagram del exgobernador sigue juntando una lista interminable de candidatos que expresan de manera efusiva su respaldo al exdirigente de Cambio Radical, que ahora también los representa a ellos.

La relación con Carlos Fernando Galán

Una de las incógnitas sobre un posible segundo mandato de Rey refiere a cómo sería su relación con Carlos Fernando Galán, en caso de que el político del Nuevo Liberalismo sea elegido como alcalde de Bogotá —lidera todos los sondeos—. Los dos dirigentes han mantenido una relación tensa en los últimos años: Galán ha denunciado al exgobernador de enriquecerse a través del “volteo de tierras”, el cambio en los usos de los suelos para inflar sus valores. Aunque las denuncias no han derivado en una condena, Galán ha insistido con sus acusaciones y ha señalado que la falta de avances se debe a que las investigaciones penales estuvieron a cargo del exfiscal Gustavo Moreno —condenado por el cartel de la Toga—.

Los expertos consultados, sin embargo, coinciden en que ambos políticos tendrán que dejar de lado sus diferencias. La interlocución entre la Alcaldía de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca es cada vez más relevante, con una región metropolitana que entró en operación en 2022 y que tiene varias obras proyectadas, como los llamados RegioTram de Occidente y del Norte. Asimismo, recuerdan que la actual alcaldesa, Claudia López, también había denunciado a Rey y que ahora su esposa y aliada política, Angélica Lozano, lo apoya. Algo similar puede pasar con Galán, opina —o espera— una fuente de la campaña de Rey: “Tendrán que hablar un código institucional y dejar un código personal atrás. Lo que se espera es la madurez política suficiente para seguir construyendo la articulación regional”.

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