Gabriel Ortíz
En Colombia ya nadie se desconcierta o conmueve, ante los hechos que a diario azotan a su sociedad, su pueblo, su nación, patria y terruño. Aquí somos todos contra todos.
Los historiadores y políticos perdían tiempo buscando presidentes a los que se hubiera juzgado por delito alguno, para caerle al exmandatario Álvaro Uribe.
Aparecieron anaqueles, armarios y libracos, con desmanes de personajes que nos gobernaron en este y el siglo pasado, más sin pruebas fehacientes evidentes e irrefutables.
Al expresidente Uribe se le vinieron con todas para conformar graves delitos que lo tienen al borde de casa por cárcel, en medio de protestas de sus adversarios y de reconocidos personajes y organismos a quienes Petro califica de “apátridas”.
Este caso tiene en vilo a gran parte de este país y nos retrotrae a hechos de extrema gravedad que delatan, acusan y denuncian a quienes han manejado, manejan y manejarán a nuestro estado, nuestro pueblo y nuestra sociedad.
Valga la pena analizar en las que nos encontramos, desde que Petro -el mandatario de hoy- y de quienes lo secundan y aconsejan, desde que se hizo cargo de la presidencia. Por ejemplo, la que se nos viene con el nuevo presupuesto desbalanceado y la reforma tributaria. Y qué decir de la rapiña de bienes públicos, viajes imparables e innecesarios del “jefe mayor” con sus populosas comitivas costeadas con dineros del fisco, de la corrupción ilimitada con saqueos de presupuestos estatales y de esos “decretazos” y anuncios de reformas constitucionales. Nada se diga de la guerra que registra la mayor criminalidad a lo largo y ancho del país, de los paros armados, y de las extorsiones y secuestros. La paz total, ha sido un juguete para este gobierno.
Petro se ha inventado fallidos y politiqueros proyectos de ley que se han convertido en falsas expectativas, como los de pensiones y trabajo.
Durante sus encumbramientos, no dudó en eliminar totalmente la salud. Ningún mandatario había tenido tan catastrófica acción, amparada y apoyada por un fatídico ministro de salud campeón mundial de la ineficacia, como Jaramillo. El presidente de la Comisión VII del Senado, Miguel Pinto, encuentra el nuevo proyecto gubernamental, inviable y perverso.
Lo calificó de ruinoso para el Estado y desastroso para una población moribunda. Parece estar orientado a enriquecer a unos cuantos funcionarios.
Y qué decir de sus trastornos mentales que lo conducen a la codicia y la camorra poniendo en juego la propia seguridad nacional. Así opera este gobierno, que crítica pero no aplica, que cuanto persigue está en el erario, en la hacienda y otros 4 años en la Casa de Nariño. Adicionalmente ya tiene, junto con el pastorcito mentiroso, listo el Estado Colombo-Venezolano, para fortalecer la guerrilla y exportar la droga del “cartel de soles”.
¿Tendremos los colombianos el ánimo necesario, la fortaleza y la capacidad para salvar esta Patria?

Javier Ayala Álvarez, (Q.E.P.D.)
BLANCO: Mañana sábado 9, estaría cumpliendo años nuestro admirado colega y amigo Javier Ayala Álvarez. Paz en su tumba.
NEGRO: Petro la emprendió ahora contra el Grupo Ardila, organización ejemplar, desde su fundación por el doctor Carlos Ardila Lule.
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