La heroica campaña libertadora y la batalla de Boyacá

El 23 de mayo de 1819, el Libertador Simón Bolívar, esbozó su plan en la Aldea de Setenta, a los comandantes patriotas, con miras a obtener la victoria de su campaña libertadora, consolidando un ejército integrado por las tropas granadinas del general Francisco de Paula Santander, por soldados venezolanos y campesinos llaneros pobremente vestidos y descalzos. 

Sobre estos, el “Pacificador” Pablo Morillo, habría de decir: “Catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones, me hicieron ver que aquellos hombres no eran una gavilla de cobardes, sino tropas organizadas que podían competir con las mejores de su majestad el rey”.

La estrategia era superar los Llanos de Casanare, ascender y atravesar el Páramo de Pisba, y apoderarse de la provincia de Tunja sorprendiendo al general realista, José María Barreiro y a su ejército, quienes esperaban un ataque por el Valle de Tenza.

Pero el encuentro se dio en el Puente de Boyacá, sobre el río Teatinos, a 14 kilómetros de Tunja.

La campaña libertadora que concluyó con esta batalla, selló la independencia de nuestra nación, que comenzó a dibujarse desde finales de 1780, cuando 20.000 comuneros se rebelaron contra los impuestos en Charalá, Mogotes y Simacota, Santander. 

La ciudad donde se fermentó la rebelión fue Socorro; en mayo de 1781, la heroína Manuela Beltrán, gritando “viva el rey y muera el mal gobierno”, arrancó y destruyó el edicto que imponía más tributos.

Exactamente 38 años después, la campaña libertadora liderada por el general Simón Bolívar y sus comandantes, Francisco de Paula Santander, José Antonio Anzoátegui y Carlos Soublette, concluyó con la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, en predios del mítico Puente de Boyacá, en la que los patriotas derrotaron al ejército español, comandado por José María Barreiro, Francisco Jiménez y Sebastián Díaz.

Aunque los historiadores no se han puesto de acuerdo en las cifras, un cálculo aceptado es que el ejército libertador estuvo integrado por unos 2.800 hombres de infantería y 600 jinetes. A su vez, el ejército realista, pudo estar compuesto por 2.700 infantes y 200 soldados a caballo. En cuanto a las bajas en la batalla, el derrotado ejército español sumó entre 100 y 150 muertos, 160 heridos y un número indeterminado de prisioneros, mientras que los patriotas sumaron 13 muertos y 53 heridos. 

Después de su rotundo triunfo, el 10 de agosto a las 5 de la tarde, los santafereños que colmaron las calles y la plaza Mayor de Santafé de Bogotá, celebraron con júbilo el ingreso triunfante del exhausto pero feliz ejército heroico patriota, lanzándole una gigantesca lluvia de flores. 

El Libertador Simón Bolívar, dio entonces por terminada la Campaña Libertadora de la Nueva Granada, propiciando el disfrute glorioso de nuestra Independencia, que fue el comienzo del fin del yugo español.

Las siguientes estrofas del Himno Nacional de la República de Colombia, resumen el significado de la libertad obtenida por el improvisado y pobre, pero aguerrido y glorioso ejército patriota:

Centauros indomables descienden a los Llanos, 

y empieza a presentirse de la epopeya el fin. 

De Boyacá en los campos el genio de la gloria 

con cada espiga un héroe invicto coronó. 

Soldados sin coraza ganaron la victoria; 

su varonil aliento de escudo les sirvió. 

¡Cesó la horrible noche! La libertad sublime 

    derrama las auroras de su invencible luz.

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