William Giraldo Ceballos
A estas alturas de la campaña electoral los colombianos todavía no saben cuáles van a ser las prioridades de un eventual nuevo gobierno porque los candidatos no han ido más allá de la retórica, el agravio personal y los hechos coyunturales de cada día.
La corrupción, la inseguridad, las crisis de la salud, la económica, la fiscal, la deuda externa, etc. no han sido más allá que motivos de agitación diaria, pero ¿para dónde vamos?
¿Cuál es el programa de gobierno?
Ir por primera y última vez a Corabastos, a una plaza de mercado en Cali, Medellín, Barranquilla o que a cada candidato les tomen fotografías sentado en un restaurante popular a comer un «corrientazo», no van más allá del populismo electoral retratado cada tres años cuando empiezan las campañas para suceder al presidente de turno.
«Debates» organizados por gremios, empresas privadas, medios de comunicación que y foros en los que los aspirantes a la presidencia repiten los problemas que la gente ya conoce, percibe y sufre en materia de corrupción, inseguridad y falta de atención médica pero en los que lo más importante que concluyen los participantes son sus denuncias sobre un posible constreñimiento a los electores a finales de este mes.
Prometer que se va a «meter a la cárcel a todos los bandidos que se creen los dueños del país», sin tener donde meterlos ni fórmula de juicio o motivar a los ciudadanos para que por primera vez una mujer sea presidente de Colombia, no son programas de gobierno ni tampoco el silencio que en ese mismo sentido ha guardado el candidato de la izquierda.
Hablan de la pobreza como si fuera la primera vez. No hablan de cómo van a hacer para eliminar los subsidios que aumentaron la pereza y la pobreza de los que viven al sur del Palacio de Nariño, en el siempre olvidado departamento de Chocó, en las rancherías de la Guajira, en las comunas de Medellín y Cali en donde los pobres siguen esperando una economía que les de trabajo para comer, vestir y educar a la familia.
Candidatos a la presidencia hubo esta vez más de cien, algunos de ellos conocidos, pero programas de gobierno hasta ahora son desconocidos.

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