Un golpecito

El "chichón" no es nada. El golpe sí Foto ABC

Por Jesús González Barcha, MD

Hace dos semanas recibí la llamada de Vilma, preocupada por Eduardo, su esposo de 65 años: “Barcha, lo noto raro… anda adormilado, con dolor de cabeza y sin apetito”. 

Todo había comenzado cinco antes con una caída “sin importancia” en la ducha, ese lugar que parece inofensivo pero que realmente es el sitio donde más accidentes graves ocurren en casa.

Se resbaló, se dio un golpe suave en la cabeza y, como buen macho latino certificado, decidió que eso no ameritaba médico y siguió su vida como si nada.Hablé con Eduardo, aceptó ir a urgencias… y ahí la tomografía hizo pedazos su diploma imaginario de “duro indestructible nivel leyenda”. La pantalla mostraba un hematoma subdural, una acumulación de sangre entre el cerebro y sus membranas protectoras que crece despacio pero va apretando todo por dentro, como si alguien inflara un globo dentro del cráneo.

Lo que él llamó “golpecito” era en realidad una bomba de tiempo.

La enseñanza es clara (y vale oro): en adultos mayores —y también en niños— los golpes en la cabeza no se minimizan jamás, aunque al principio no duelan tanto.

Ese sangrado puede avanzar silencioso durante horas o días hasta causar confusión, vómitos, somnolencia, dificultad para hablar o incluso pérdida de la conciencia.

Así que si hay caída + golpe en la cabeza + síntomas raros, no se espera a que “se pase solo”: se consulta de inmediato.

Porque en el cerebro, como en los incendios, cuando uno ve humo ya es tarde para buscar el extintor.
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