Por Jesus Gonzalez Barcha, MD
“Barcha, mira: cuando firmo me tiembla la mano y si agarro un vaso también. Estoy preocupado, ¿será Parkinson?”.
Efectivamente, cuando escribía su mano temblaba. Le pedí que apoyara las manos sobre las piernas y ocurrió algo curioso: quietas, no temblaban. El espectáculo comenzaba cuando intentaba usarlas. Eso encaja mucho más con un temblor esencial, un trastorno neurológico muy frecuente en el que el temblor aparece sobre todo al realizar una acción: escribir, acercar una cuchara a la boca, sostener el celular o levantar esa taza de café que, de repente, parece estar atravesando una carretera destapada. Puede afectar ambas manos y también, en algunas personas, la cabeza o la voz.
El temblor del Parkinson generalmente aparece cuando la mano está en reposo, suele comenzar más de un lado que del otro y no viene solo: además se asocia a lentitud de movimientos, rigidez y cambios en la marcha. El paciente con temblor esencial puede entrar caminando rápido al consultorio, sacar la billetera, buscar la tarjeta y discutir conmigo perfectamente; el problema comienza cuando tiene que firmar el recibo y su mano parece adquirir vida propia. Estas diferencias no son reglas matemáticas, algunas personas con Parkinson también presentan temblor durante la acción y un temblor esencial avanzado puede adquirir características menos típicas. Por eso revisamos al paciente, no solamente al vaso que está temblando.
Así que le dije lo que probablemente más necesitaba escuchar: tranquilo, temblar al firmar o al sostener un vaso no significa automáticamente que tengas Parkinson. El temblor esencial suele ser una condición benigna desde el punto de vista de supervivencia, aunque puede volverse muy fastidioso para comer, escribir, afeitarse o tomar café sin bautizar al vecino. Si es leve, muchas veces basta con observarlo y revisar los factores que pueden aumentarlo: estrés, falta de sueño, algunos medicamentos o exceso de cafeína; si interfiere con la vida diaria, existen tratamientos eficaces que tu médico puede considerar. Lo importante es consultar si el temblor es nuevo, progresa rápido, aparece predominantemente en reposo o se acompaña de lentitud, rigidez o problemas para caminar. Una mano que tiembla no es un diagnóstico de Parkinson.

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