Punta de lanza. Se quitó la máscara, perdió la visa y la inmunidad

Gustavo Petro en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, la semana pasada. Foto: REUTERS

Por Senén González Vélez

Toronto, Canadá

Hay que temerles a los lobos que llevan la piel humana de vestido. Por eso Colombia no puede elegir nuevamente ‘’cuadrúpedos’’, que caminan en dos patas, en ninguno de los espacios de la Nación, y menos al servicio de la colectividad, porque hacen salvaje y bárbaro cualquier ambiente.

Dice un refrán costeño, que los lobos polleros jamás pierden ‘’la mala costumbre’’ para robarse lo ajeno. Para el buen entendedor debe traducirse, en que quien se desmoviliza como guerrillero, jamás desmovilizó sus sentimientos subversivos, y esa es una de las razones para que su espíritu viva en constante pena, rebeldía e incoherencias, producto de sus estados emocionales que lo ponen ‘’a dar palos de ciego’’. Todos son iguales, nada los cambia, y cada oportunidad que se les da, los fortalece más.

El último discurso de Gustavo Petro en la ONU, fue más que agresivo, nada diplomático, y menos heroico. Pero si ratificó su nefasta historia como el funcionario con el peor registro, el más vergonzoso, jamás visto en la historia de los presidentes de Colombia.

Su compostura define bien claro lo que representa el Progresismo, lo que nos permite deducir, que es un sistema que genera caos, que destruye los valores y principios éticos y morales de la Nación, y que, además, no tiene perfil de estadista, ni mucho menos de ser un buen administrador de la Hacienda Pública. El que ha quedado mal es el ‘’petrismo’’ y su movimiento, no los colombianos.

La alharaca populista que armó el presidente al sumarse a un movimiento pro-Palestina, que sus razones tendrá para hacerlo, no le correspondía a Petro sumarse, por razones de su investidura, y menos abusar de su inmunidad, para despotricar contra el presidente, Donald Trump, y peor aún, invitando a las Fuerzas Armadas para que lo desobedezcan. Eso es un síntoma patético de su desquiciamiento, y no como lo consideran sus más allegados, como de valeroso y heroico comportamiento.

Los héroes edifican para bien, y esos aparecen en los salones de la fama. Pero en otro salón, están Al Capone, Jack El Destripador, y el colombiano, Pablo Escobar, para apenas citar a unos pocos, con la fama de criminales. De manera, que el sitial está reservado para los que construyen como referentes en la historia, por las cosas buenas; así que tranquilos, que el momento llega.

Fue el proceder de Petro irresponsable, populista, propio de una persona que está viviendo ‘’La revolución de las angustias’’ en causa propia, que, al atormentarlo, busca la victimización como justificación. Petro para cada disparate, tiene su víctima en quien descargar sus antojos.

La inmunidad de un presidente tiene sus limitaciones, y para hacer uso de ella, en cualquier país del mundo, la misma está sujeta a las normas internas e internacionales. El derecho de cada nación, como el personal, termina donde comienzan los del otro. Pero Petro predica pero no aplica, para violar la ‘’virginidad’’ del espíritu de la Constitución y de las leyes, internas y externas.

Las soberanías internacionales son derechos que no han sido concebidos de un día para otro, son tan importantes, que hasta en nuestra propia existencia y convivencia, exigimos el respeto a nuestros espacios, donde es fácil colegir, que si en lo individual se exige, con mayor razón se hace imperativa en la delimitación y auto determinación entre los estados, para que surja la figura de la soberanía, sin la interferencia de otros y para vivir en armonía.

Desde el año de 1648, mediante el tratado de WUESFALIA se trazaron esas líneas territoriales, como causa de la terrible guerra que cursaba dentro del sacro imperio romano germánico, y la de España, que duró muchos de años con los Países Bajos. Todo este remezón que causaron esos conflictos, que provinieron del Imperio Sacro Romano, también produjeron efectos positivos, para que reinara la armonía, tolerancia y aceptación a los movimientos religiosos de Lutero, Calvino, y para la independencia de Suiza, Holanda, Francia y Suecia.

En el caso de Colombia, el concepto tiene un amplio espectro, porque su definición, para nosotros, la concebimos como un derecho que tienen los pueblos para labrar su propio destino y gobierno. Pareciera que aplicáramos un libre albedrío, tan bíblico, que está expuesto a una especie de suerte y azar, de si escogemos entre el bien o mal, y así será o dependerá nuestro futuro. Y, si bíblico es, pues no nos equivoquemos más, por haber escogido lo que hoy nos mal gobierna.

Petro es especialista en la victimización, y hay varias maneras de sufrir este fenómeno: está la simulada, que se puede definir como un recurso perverso, mal intencionado, que construye para sí, como un proceso falso que aparenta tocar la psiquis de una persona, para destruir la estabilidad emocional de la otra. Este fenómeno, es de mayor ocurrencia en las relaciones conyugales cuando se tornan tormentosas. No sé cómo funciona la vida en ese sentido en el Pre, pero lo cierto es que la primera DA, debe tener angustias existenciales.

Pero existe otra forma de victimización, y es la que proviene de un echo traumático, que es lo que le está ocurriendo al presidente Petro por su pasado de guerrillero, que unido a su ego y narcisismo, lo ha convertido hoy más que ayer, en un ser despreciable y tóxico. Así es como lo ve mucha gente. Tal vez él ha creído, ante la imposibilidad de corregir su vehemencia y delirante obsesión, piensa que pasó de ser loco a genio, cuando no lo es. Por eso, al ser consciente de su propia derrota interna, que no rectifica, y, por el contrario, se intensifica en el defecto,considerándolo como el producto de una cadena de genialidades, termina destacando más su fracaso, y por eso recurre a la estrategia de pasar de victimario a víctima.

UN PUNTO A PARTE: para enviarle un mensaje a la oposición: Todos ustedes señores aspirantes son muy respetables. También tienen todo el derecho para ser candidatos, pero… no hay derecho, que llegado al punto crítico que vive el país, por vanidad, por terquedad y por posibles desacuerdos, se le entregue nuevamente el Estado a un sistema perverso como el que nos está gobernando. Eviten la polarización.

Si los colombianos en oposición, no somos capaces de dimensionar el peligro, ni el momento histórico que nos obliga a unirnos, no me digan que son patriotas. Por ello, es el momento para bajarse de la nube, para ver la realidad, para poner los pies sobre la tierra. La izquierda Progre, está simulando estar dividida, porque esa es su estrategia. Están más unidas que nunca. No lo olviden. Dividen, aparentemente, para reinar. ¡Ojo, pues!

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