Por Senén González Vélez
Toronto, Canada
Mientras María Corina Corina es la heroína de Venezuela, Juan Manuel Santos Calderón, Iván Cepeda Castro, Gustavo Francisco Petro Urrego, y otros, en ellos mora todas las formas de los demonios que están matando a Colombia.
Hablar del falso Nobel de Santos Calderón, es pensar en Iván Cepeda, en Nicolás Maduro, en Gustavo Petro, en la destrucción mental de la nación; en el aumento del conflicto del terrorismo, y en el narcotráfico.
A propósito de la destrucción mental, un caso patético de la enfermedad por adicción, lo demuestra el Presidente, cuando de modo categórico, en reunión de los Policías de América, dijo: ‘’LA DROGA NO ES CRIMINAL’’. Esa es la impronta de quien mal rige los destinos de Colombia, hoy en la mira de USA.
Santos Calderón es el engendro del presidente que tenemos y ayudó a procrear al comunista candidato, Cepeda Castro, que pretende, si llega al poder, acabar con los inversionistas, las empresas, el capital de trabajo, y la propiedad privada.
Permitirles seguir, es continuar con los falsos postulados de Santos Calderón, quien utilizó el Nobel de la Paz como parapeto para sembrar el comunismo, de la mano de una eutanasia pasiva lenta, para asfixiar a todos los colombianos y sembrar el progresismo degenerado en América, el que ya había debilitado notoriamente, en su momento, el presidente, Álvaro Uribe Vélez.
Ni ninguno de estos personajes del Gobierno que están hoy en la arena política, como aspirantes a la Presidencia de la República y a los cuerpos colegiados, representan la paz, el desarrollo, el bienestar del país, y mucho menos, en atractivo internacional para la inversión. Todo lo contrario, son espantadores de la amistad, destructores de los construido.
Los progresistas, han asustado al inversionista y están aterrorizando a nuestros tradicionales socios comerciales.
Si no nos unimos y seguimos en la polarización dañina y vanidosa, lo que nos viene de aquí para adelante, es que se va a fortalecer el narcotráfico, el terrorismo, el caos, y vendrá el desbarajuste socio económico del país y el exterminio de las Fuerzas Armadas.
A Iván Cepeda Castro hay que vencerlo si o sí. Aseguran que es un generador de conflictos extremos. Dicen que es peor que Petro Urrego y Santos Calderón, juntos. Por ello lo sindican como un sujeto peligroso, de mirada diabólica, mecenas profesional del terrorismo y promotor puntual de la disociación; eso dicen. Ojo pues, que estamos en peligro: S.O.S. Y la clave estará en la vigilancia electoral.
La razón de este preámbulo, es obligatorio para mí, sabido que mi amada Colombia, va camino, a ser peor que Venezuela, razón más que suficiente para que estemos obligados atajar a como dé lugar, a todos los candidatos del Gobierno, desde la aspiración a la Presidencia hasta las curules para el Congreso de la República, alcaldías y gobernaciones, asambleas departamentales y concejos municipales. Hay que desaparecer la posibilidad del comunismo en el corazón de la patria.
¿Por qué somos más difíciles para controlar el terrorismo criollo e importado en Colombia? Sencillamente, porque nuestra topografía, extensión y población, la hace más propicia y difícil, para destruirlos. Por ello, el efecto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Venezuela e hispano América, es importante, ahora más que nunca, y debemos apoyarlo.
Porque el título de: ¿NOBELES EN DIFERENCIA? Sencillamente porque el premio de paz otorgado a María Corina Machado, está plenamente justificado, al devolverle a su patria la paz y la democracia, y hasta la salud mental colectiva, para regresar el país al sitial que Venezuela tuvo en el pasado, ese que Hugo Chávez y Nicolás Maduro destruyeron, para convertirla en una ‘’cueva rolando’’, en el refugio de los peores criminales del mundo.
Bienvenida Venezuela a la Libertad. Dios bendiga al hermano pueblo, y que la experiencia del dolor de patria, no solo los una, sino que los humanice, y los haga más humildes, y piensen siempre que sin Dios, no hay libertad.
Colombia tendrá que postrarse de rodillas, para pedirle perdón a Dios, por todos aquellos corruptos que les robaron a los pobres, que asesinaron y violaron niños. Que el pueblo no vuelva a reelegir a los pedófilos congresistas que denigraron la inocencia. Estos deben ser castigados, no regresando al Congreso, pero si a la cárcel.
A los jueces y Honorables Magistrados, los invito a honrar a Dios, en cada análisis y estudios imparciales de sus fallos.
Igualmente, es sano y saludable que los Procuradores y Fiscales de la Nación pidan a Dios que los ilumine, mientras nosotros rogamos que premie a quien en justicia y con los ojos vendados, la imparta en equilibrio, conservando el fiel de la balanza en su punto, y castigue a quienes le hagan un ‘’huequito’’ a la venda para parcializarse.
Otra preocupación sobre la venda en los ojos, es impedir que se le haga el huequito a la venda, y pedirle a Dios que ilumine a la Corte Suprema de Justicia al encarar a la Fiscal General de la Nación, Luz Adriana Camargo, señora de raros procederes, por las supuestas infiltraciones en el caso de Alexander Díaz Mendoza, ‘Alias Calarcá’’, (para que no se ‘’queme pólvora en gallinazo’’): que se investigue y si hay culpable, que se castigue y se destituya.
De otra parte, hay que investigar las razones a fondo por las cuales, según se conoce, la magistrada de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema Justicia, Cristina Lombana Velásquez, denuncia indebidas presiones que provienen del magistrado, Francisco Farfán Molina, por las investigaciones contra el actual ministro del Interior, de Armando Benedetti, por cosas de vieja data. ¿Qué está pasando ahí? ¿Qué piensa la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes?
O estamos firmes por la patria, o nos convertimos en asquerosos vasallos del terrorismo. Es hora que la verticalidad no se doblegue ante la mermelada, y antes, honremos a Dios, porque la verdad, nos hace libres.
