Obituario anticipado por Hugo Alberto Muncker

Foto Muncker (derecha) y Orlando Cadavid en un encuentro en Europa, posiblemente en Madrid.

Por Óscar Domínguez Giraldo

Hace unos días falleció en Collorges, Francia, el hombre de radio, televisión y prensa antioqueño Hugo Alberto Muncker. Hace un par de años, su amigo de siempre, Orlando Cadavid Correa, con quien debe estar armando tertulia más allá del sol, escribió una bella página en una crisis de salud de Muncker. Reproduzco la nota – publicada en La Patria, de Manizales-  que nos precisa la dimensión profesional del colega que acaba de partir. Ñapa, una vieja nota mía escrita cuando Hugo Alberto cumplió sesenta años. Fue publicada en El Colombiano, od

MUNCKER 
Por Orlando Cadavid Correa 

Son preocupantes las noticias que nos llegan de Collorgues, pequeña  población de La Provence, en el sur de Francia,  sobre el estado de salud del famoso locutor colombiano Hugo Alberto Muncker, quien en tiempos pretéritos fue destacada figura de la radio y la televisión en su patria, primero, y, luego, en Alemania, la tierra de sus mayores.

Quienes somos sus amigos desde la remota adolescencia, cuando dábamos nuestros primeros pasos en los medios de comunicación, hoy hacemos fuerza por que el gran camarada salga airoso de su batalla con la temible Parca.

Éramos tres los muchachos soñadores de entonces en Bello: Muncker, que por su chorro de voz fue llamado a la plantilla de locutores de Radio Ritmos por don Marco Efe Eusse; Humberto Moreno, quien en Codiscos empezaba a perfilarse como el futuro  gran productor fonográfico, y el autor de esta columna, que despegaba modestamente en el periodismo como corresponsal del diario El Colombiano en la cuna del expresidente don Marco Fidel Suárez.

Su primer contacto con la radio lo tuvo Hugo muy joven, cuando acompañaba a su padre de crianza, don Antonio Galván, en el trabajo extra de despertar por teléfono a los oyentes que pedían a Radio Reloj que se los sacara bien temprano de la cama a cumplir sus obligaciones de cada día.

Por la misma emisora paisa, perteneciente a la cadena Caracol, se fue  familiarizando con el micrófono. El mozalbete hacía turnos de locución en ausencias, por incapacidades médicas, vacaciones o permisos, de los locutores titulares. De ellos aprendió todos los rudimentos del control-locutor.

La tripleta juvenil se fue dispersando cuando todavía sus integrantes no llegábamos a la mayoría de edad que nos permitiera acceder a la cédula de ciudadanía. Muncker lio bártulos hacia Bogotá, donde combinaría la radio y la televisión  con sus estudios  universitarios;  Moreno se quedó en Medellín, la meca de la industria disquera, donde empezó a perfilarse como el gran productor fonográfico, y Cadavid marchó a Manizales para formarse en la radio bajo la égida del inolvidable maestro Eucario Bermúdez, que en gloria esté.

En las calles bellanitas siempre fuimos ‘tres amigos en aquella  juventud’, como reza el viejo tango del poeta Enrique Cadícamo, cantado por Carlos Roldán con el marco musical de Francisco Canaro.

Síntesis alrededor de Muncker: Tuvo sus momentos más estelares en su país como presentador de noticias en A3, el noticiero de televisión de Alberto Acosta, y en Actualidades RCN, por la emisora Nueva Granada, que dirigía Alfonso Castellanos… Hombre de encomiables disciplinas literarias, es lector voraz y dueño de excelente prosa… Magnífico informador: desde Colonia, Alemania, produjo diarias corresponsalías para RCN de Colombia y El País de España, entre otros medios… Le preguntamos por él a su ex concuñado Armando Plata Camacho, “El Chupo”, y nos dijo: “Sólo sé que sigue en Europa, viviendo en su castillo cercano a Nimes, Francia”.

Wikipedia resume así la historia de la famosa Voz de Alemania, en la que triunfó Hugo Alberto, el hijo de don Rudolf Muncker: “El servicio de radio de la Deutsche Welle salió al aire por onda corta el 3 de mayo de 1953 con un discurso del presidente alemán Theodor Heuß. Anteriormente existió la Deutsche Welle GMBH, emisora creada en 1924 que no tiene ninguna conexión con la actual Deutsche Welle”.

La apostilla. Nos viene como anillo al dedo esta máxima de Mr. Benjamín Franklin, el político, científico e inventor estadounidense: “Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo siempre será un hermano”.

ÑAPA 
Cuando Muncker cumplió 60 años escribí la siguiente “noticia” para El Colombiano: 

SEÑORES, NACIO VARON 
 

Medellín, noviembre 23 de 1944.- Un bello niño que irá por el mundo con el alias de Hugo Alberto «acigüeñizó» felizmente hoy aquí dejando güetes a los Muncker Mondull que ya tienen listas las cuarenta gumarras (gallinas) para pasar la dieta y recuperar a la mamacita.

Desde sus primeros berridos, el bípedo que nació para ser abuelo reincidente en la Alemania del tercer milenio,  dejó en claro que tendrá una voz en la que jamás se ocultará el sol de la belleza, la claridad y la sonoridad. No en vano será la voz cantante en la tierra de Goethe de firmas como  Mercedes Benz y  Coca-Cola.

En Locombia, su voz hará historia patria al lado de las de Juan Clímaco Arbeláez, Luis García, Julián Ospina, Baltazar Botero Jaramillo, Juan Harvey Caicedo, Eucario Bermúdez, Armando Osorio, Fabio Becerra Ruiz, Jorge Antonio Vega y el gigantesco “chiquito” Eduardo Aponte Rodríguez. Todos palabras mayores de la locución.

Una gitana que le leyó el pasado, el presente  y sobre todo el futuro a Hugo -como le dice el 0.000001 de la población del mundo, incluídos sus cómplices y contemporáneos Humberto Moreno y Orlando Cadavid Correa, ambos de Bello- anunció que se convertirá en cerebro fugado para leerles a los alemanes las noticias, no en el idioma de Mann  sino en el de su paisano Marco Fidel Suárez, el dormilón de los Sueños de Luciano Pulgar…

Cuando el pequeño Muncker empieza a dar guerra atacando la producción láctea de mamá Mondull, un tal Hitler empieza a salir por la fuerza falsa de la historia según informan los diarios del día. (Ver foto parcial del periódico de la fecha).

La gitana que le leyó la caquita a Hugo anticipó que el párvulo se iniciará como supernumerario a los 13 años de la Radio Reloj de la Bella Villa del año 44, todavía una parroquia pacífica e inocente. Allí dará la hora y despertará a los oyentes y como el teletipo le queda cerca, arrancará los cables, los leerá para datearse y se los llevará al director, Antonio Pardo García. Así nacerá su amor por el oficio periodístico, la locución y su amistad con Pardo.

En la bola de cristal figura que alli le hará remplazos a Orson Reyes, Arturo Bustamante y Alberto González, Españita, y los sábados perifoneará un programa de variedades en Ecos de la Montaña, ambas emisoras caracoleras.

Con el tiempo y un palito será Alberto Toro Montoya, de Caracol,  quien le adivine un promisorio futuro como la Marlene Dietrich del micrófono.

Su voz que tiene más hoja de vida que la de una mujer fatal es recordada aún por los oyentes de emisoras de pedal como Voces de Itagüí, de don José Mejía, casado con una hermana del Gago Alberto Acosta, y Radio Ritmos, de Bello, de propiedad de don Marco Efe Eusse, padre de otro Marco Efe, vecino de edificio de Humberto Moreno, quien en enero le preparará a Hugo en su refugio del sur de Francia un tremendo pescado para celebrar sus primeros sesenta años.

En Bello, con Radio Ritmos, hizo una bella trinidad con dos amigos suyos del riñón: el mentado Humberto y  Orlando Cadavid, fuente inmejorable en esta noticia de aniversario. “Éramos tres los caballeros…”, de Alberto Ángel Montoya, es el himno nacional de su amistad a tres voces. Los tres aman desde siempre la música, el periodismo y la radio.

En aquel antier, Humberto ponía la música en su chuzo “La Escala Municipal”, bautizado así por otro bellanita perpetuo, Elkin Mesa. El de estos caballeros es otro célebre trío de cuatro amigazos.

Pronto, el exbebé Muncker se saldrá del cuero paisa y arrancará para Bogotá donde se estrenará como locutor estrella de la Emisora Nueva Granada, aprovechando la amistad con Pardo García. En Nueva Granada  empezará funcionar con la “razón social” de Muncker, dejando a un lado, sin olvidar jamás el Galván de su padre de crianza, un hombre bueno como el pan que lo idolatra de verdad-verdad, según fuentes de absoluto crédito. También le prestaron sus frecuencias las emisoras Radio Juventud y Santafé.

En Bogotá, Alberto Acosta ya la había montado la perseguidora a la voz y al talento de Muncker, un abogado que nunca sacó un perro a hacer pipi. Salvo al que tiene en Alemania. Es un can famoso por su frase: El hombre es el mejor amigo del perro. Es la respuesta a esta frase de Schopenhauer: “No querría vivir si no hubiera perros”.

Acosta, el de Itagüí, llamó a Hugo Alberto a TV Sucesos RCN y a Vea Colombia, Revista del Sábado, donde compartió estrellato con Virginia Vallejo, un invento de dos pies de Acosta para mantener despiertos a los colombianos hasta la medianoche, donde de pronto se encontraban con el cabezón Jara llenando la pantalla…

Muncker, La Voz, con merecidas mayúsculas,  decidió un buen día irse detrás de sus raíces teutonas y se convirtió en la garganta profunda de la Voz de Alemania. Lo acompañaban su pasaporte verde colombiano y su garganta privilegiada. No necesitaba más palancas.

Con Juta, su musa de los últimos años, vive entre su refugio en el sur de Francia y Colonia, a sólo 20 minutos musicales de la casa de Beethoven, en Bonn, y a dos jaculatorias de la Catedral de Colonia, donde no lo conocen. El esceptismo es su religión de caminante.

También vive cerca de sus hijos que lo han – y  harán- abuelo y muy cerca del 4711, la fábrica del Agua de Colonia, pero muy lejos de Estambul, la anárquica ciudad de sus sueños e insomnios donde suele desestresarse periódicamente de sus obligaciones laborales.

Por todo lo anterior, felicitaciones Hugo Alberto por tus primeros sesenta. 

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: [email protected]