¡Medio siglo esperando la gloria!

Campeones de la Serie Mundial. Foto MLB

Los Cerveceros de Milwaukee, 56 años después, ganan la Serie Mundial. Los Rayas de Tampa siguen buscando esa corona. Y los cuatro equipos que nunca la han ganado.

POR ANTONIO ANDRAUS BURGOS

Medio siglo, y un poco más, necesitaron los Cerveceros para ganar un título de Serie Mundial.

Parece mentira pero es cierto. Y lo consiguió gracias a una brillante temporada en las Grandes Ligas, en donde demostraron que lo que un año atrás le había sido esquivo, en esta ocasión, con determinación, buen juego, y exprimiendo sus condiciones atléticas, debían conseguir con el desquite en este 2026.

Con 103 partidos ganados en la temporada regular, fue el mejor equipo del año, tanto de la Liga Nacional como de las Grandes Ligas. Y entonces, se sentó a esperar a su rival para la vuelta divisional en el béisbol de octubre, enfrentándose a los Padres San Diego, eliminándolos con 3 victorias y 1 derrota; luego frente a los temibles y favoritos, Dodgers de Los Ángeles, sacaron todo su potencial para ´barrerlos´, la misma novena que un año antes los había sacado de la carrera por la gran final, venciéndolos con 4 triunfos en línea; y cuando llegó la hora de la verdad, la Serie Mundial, los Cerveceros consideraban que les había llegado la oportunidad para ganar la codiciada corona del mejor béisbol del mundo.

No es, ciertamente, un equipo de grandes estrellas, pero sí es una novena equilibrada, que se mueve bajo la mirada de un capataz que ha superado muchas contingencias tanto en su vida deportiva como personal, como lo es Pat Murphy, el mismo estratega que ha ganado en más de una ocasión, la distinción de ser el ´Mejor del Año´ en más de una oportunidad.

Era una de las 5 novenas de las 30 que compiten en la Gran Carpa, que no había podido conquistar el trofeo del Clásico de Otoño. Las otras 4 son los Padres de San Diego, que lucha desde 1969 por alcanzarla; los Marineros de Seattle, desde 1977; los Rockies de Colorado, desde 1993 y, precisamente, los Rayas de Tampa, desde 1998. Los Cerveceros aparecieron en el firmamento del béisbol en 1970, y en una sola ocasión, cuando pertenecían a la Liga Americana, en 1982, la disputó ante los Cardenales de San Luis, cayendo, en una gran final, con 4 derrotas frente a 3 victorias.

Por eso, la Serie Mundial ante los Rayas, le daría a ambas novenas la oportunidad de escribir su propia historia, a su manera, y la ganadora, por fin, obtendría el galardón más apetecido en el mundo del béisbol. Y se lo llevaron los Cerveceros.

Simplemente, mejores

Si se mira con profundo análisis las actuaciones de ambos equipos durante la temporada regular, hay que aceptar que los dos, en sus respectivos circuitos, fueron los mejores, sin discusión alguna.

La conquista de la primera corona en medio siglo de lucha deportiva. Foto La Jornada/Google

Detrás de los 103 triunfos de los nuevos campeones de la Serie Mundial, se pudo evidenciar que la tarea estaba hecha desde el punto de vista de su nómina, con dosis de buen bateo (251 en la temporada) como líderes de la liga; suspicacia para desarrollar su juego (1.422 imparables) primeros en el año; con una defensa de altura, y ataque oportuno (produjeron 788 carreras, para la segunda posición), sin contar con muchos bateadores de ´largo metraje´, con apenas 154 jonrones para ocupar la 28 casilla de la campaña, que gustan eso es cierto, pero que a veces no hacen la gran diferencia.

Los Rayas, por su parte, con sus 98 victorias y 64 derrotas, ganadores indiscutibles de su división Este y de su liga, colectivamente batearon para 251, los mejores en la Americana; con 700 remolcadas para la 5a casilla; despacharon 1.405 indiscutibles, siendo los líderes, y se fueron para la calle en 169 ocasiones, para ocupar la casilla 22.

Con efectividad de 3.51 en los 162 desafíos, los Cerveceros tenían ventaja ante los Rayas, que compilaron 3.70 carreras limpias por juego en la campaña.

Los Rayas llegaron a la Serie Mundial tras capturar el título Este de la Liga Americana; para quedarse esperando a los Yanquis para la rueda divisional, blanqueándolos 3-0; y vencieron a los Guardianes en la vuelta por el campeonato, 4-2. Por todo eso, a ojo de buen cubero, se esperaba que fuese un contrincante más cercano y difícil en la Serie Mundial ante los Cerveceros, que pudo evidenciarse en los dos primeros encuentros, pero que al final, no ocurrió así.

Sin ofensiva ni dominio

Nada distinto se puede señalar a que, simplemente, los Cerveceros fueron superiores a los Rayas en el Clásico de Otoño. Y los botones, sirven como más de una muestra.

En los dos primeros partidos, perdidos por diferencia de una carrera (3 a 2, y 5 a 4), los Rayas exhibieron parte de su juego habitual, pero ofensivamente estuvieron “apagados”, mientras que los Cerveceros mantenían su ritmo tanto a la ofensiva como con su grupo de serpentineros, que ´silenciaron´ a sus rivales en los momentos de decisión de los partidos.

El racimo de 8 carreras en el tercer juego por los Cerveceros en la 5a entrada, marcó la gran diferencia, y les señaló el camino a la histórica victoria en el quinto partido del clásico. Hubo un poco de efervescencia cuando los Rayas ganaron el 4o juego, por tablero de 4 carreras a 3, en el maratónico partido de 12 entradas, dejando en el campo a sus rivales, para obligar al 5o compromiso, en donde los campeones vencieron por 4 a 1. Fue una golondrina, pero nada más …

Por cierto, el veloz Jacob Misiorowski, cuyos lanzamientos en recta siempre estuvieron por encima de las 100MPH., fue el ganador de ese quinto y último juego por los Cerveceros, quien lidió con su descontrol en muchos pasajes de su labor desde la loma de los sustos, ejecutó a las mil maravillas su comando de juego, aceptando apenas 2 imparables, ninguna carrera, entregando una base por bolas y abanicando a 2 bateadores de los 21 que enfrentó, en 5.2 actos de trabajo, para su segunda victoria en la Serie Mundial.  

Los Cerveceros batearon colectivamente para 280 en la Serie Mundial, con 3 jonrones, 10 dobles y 1 triple; mientras que los Rayas apenas tuvieron promedio de 182 con el bate, con 7 dobles y 1 cuadrangular. Los campeones mundiales fabricaron 25 carreras contra apenas 11 de sus contrincantes.

Los brazos de los Cerveceros marcaron 1.91 carreras limpias por juego en la gran final, en tanto que los Rayas mostraron un registro de 4.89 de efectividad, lo que refleja porque aceptaron 25 carreras limpias en los 5 partidos, contra 10 permitidas por los campeones.

¿Y saben qué? El receptor venezolano, William Contreras, hizo parte del juego defensivo de los Cerveceros, con jerarquía y un brazo de poder, al capturar a 4 corredores en intento de robo, mientras otros 5 llegaban a las almohadillas; en cambio, los campeones se estafaron 9 almohadillas en 11 intentos.

Los Rayas se quedaron sin poder ofensivo cuando más lo necesitaban, y su cuerpo de lanzadores ´flaqueó´ en los momentos cruciales, hechos que fueron determinantes en este clásico, por lo que es indiscutible, que la corona de la Serie Mundial, quedó en buenas manos, y de pasó, detuvo las aspiraciones de los Dodgers, en convertirse en el primer equipo de este nuevo siglo del Béisbol Organizado, en sumar 3 galardones de manera consecutiva.

Los sobresalientes

Todos los jugadores de los Cerveceros exhibieron sus habilidades y condiciones, y en conjunto, respondieron a las exigencias de la Cita de Octubre, que se juega de manera diferente, distinta, teniendo como fondo, el ganar día a día.

Desde luego que el receptor venezolano, William Contreras, tuvo todos los méritos para llevarse el trofeo de ´Jugador Más Valioso´ de la Serie Mundial, con una defensiva destacada, como ya lo advertimos, con buen manejo detrás del plato para recurrir a los retos frente a los lanzamientos buenos y malos con relación a las decisiones arbitrales, pero adicionalmente, marcó ofensiva de 381, con 8 imparables en 21 turnos, con 4 remolcadas.

William Contreras, el venezolano más valioso de la Serie Mundial de Béisbol

Seguramente las estadísticas de Contreras están por debajo de Cooper Pratt, el torpedero de la novena, quien bateó para 421, con 8 indiscutibles en 19 turnos, y 7 carreras empujadas; o las de su compatriota, Jackson Chourio, con 11 inatrapables en 24 turnos, con 2 remolcadas. Pero en conjunto, Contreras fue la fortaleza de los Cerveceros en todo momento.

Jacob Misiorowski, el veloz derecho de la novena, nadie lo puede olvidar, se acreditó 2 de los 4 triunfos del equipo en la Serie Mundial, mientras que Aaron Ashby, otro de los sobresalientes de los campeones, deja para la posteridad la nueva marca para los relevistas, con 18 episodios sin permitir carreras, con 3 juegos salvados en la misma cantidad de oportunidades.

El mejor béisbol del mundo tiene nuevos campeones, los Cerveceros de Milwaukee, que escribieron su propia historia en este nuevo clásico de octubre, bajo la dirección de un hombre que como Pat Murphy, merece el aplauso y los elogios de quien, como jugador de ajedrez, supo mover sus fichas en los momentos en que el juego lo requería.

Milwaukee está de fiesta y el béisbol también.

Solo falta saber si en el 2027 habrá béisbol de las Grandes Ligas …

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