QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA
por Efraim Osorio López
eolo1056@yahoo.com
‘Cabecilla’ le decimos al ‘jefe de un grupo de rebeldes o criminales organizados’.
El diminutivo de ‘cabeza’ es ‘cabecita’; también, ‘cabecilla’. Esta palabra, sin embargo, desde hace mucho tiempo tiene otros significados, por ejemplo, el de ‘persona de poco valor, o de mal porte y de mala conducta’. Significa, además, “conjunto de dobleces con que se cierra el tubo de papel de alguna clase de cigarrillos para que no se caiga la picadura”. Finalmente, y esta acepción es la que aquí interesa, así le decimos al ‘jefe de un grupo de rebeldes o criminales organizados’. Con esta acepción, es un sustantivo común, cuyo género se determina con el artículo, masculino o femenino. En una de las transmisiones de las 7 de la noche de la W, en el programa ‘Sin Carreta’, uno de los presentadores dijo: «Alias ‘El Costeño’ sería la cabecilla (…)”. Según la norma, “…sería el cabecilla”, pues alude a un nombre masculino. Con el significado de ‘persona de poco valor’ también es sustantivo común. Femenino, con el otro significado. ***
Los verbos castellanos son principalmente ‘transitivos’ (‘los que se construyen con complemento directo’); ‘intransitivo’ (‘los que se construyen sin complemento directo’) y ‘pronominales’ (‘los que se construyen con un pronombres reflexivos’). Son muchos los verbos que tienen estas tres naturalezas, como ‘asomar’. Por esto, al usarlo en la redacción, hay que tener en cuenta esa característica. El columnista de Eje 21 Gustavo Álvarez Gardeazábal tituló su columna del 26 de junio de 2025 así: “Lizcano asoma al balcón” (26/6/2025). En esta oración, el verbo es ‘pronominal’, por lo que tiene que ir acompañado del pronombre reflexivo ‘se’: “Lizcano se asoma al balcón”, como decimos ‘la novia acostumbraba asomarse a la ventana todas las mañanas’. De lo contrario, tendría que emplearse con un complemento directo en su forma transitiva, por ejemplo, ‘Lizcano asoma su cabeza…’, como en la frase ‘de vez en cuando el diablo asoma sus orejas’. Con su naturaleza de ‘intransitivo’, este ejemplo: ‘el sol asoma por la mañana’ (‘empieza a mostrarse’). De este verbo enseña J. Corominas: “Derivado de somo*, h. 1140: primero, aparecer en lo alto de un camino, de un cerro, etc.’, (así a principios del s. XV), de donde ‘aparecer a lo lejos’, h. 1140, ‘empezar a mostrarse, mostrar sólo la cabeza”. *Somo: ya obsoleto, “cima de los montes”. ***
En su artículo «Desnudando la palabra “sex”», la columnista de LA PATRIA Magda Meza dice que esa palabra “…nos conecta (…) a la vergüenza, a la culpa o al mundo de lo prohibido, y porque no, nos puede simplemente desconectar…” (26/6/2025). Algo se le ‘desconectó’ a la columnista al redactar esa frase incidental, ‘porque’ utilizó esta conjunción causal en lugar de la locución interrogativa ‘por qué’. Correctamente, entonces, de esa manera: “…de lo prohibido, y ¿por qué no?, nos puede…”. Es conveniente recordar aquí las variaciones de las seis letras que componen esa conjunción: ‘porque’ (conjunción causal, ‘por causa o razón de que’), el ‘porqué’ (sustantivo, ‘la causa o razón de algo’), ‘por qué’* (‘locución interrogativa’) y ‘por que’** (‘locución conjuntiva final’, ‘para que’). *Esta locución puede expresar una pregunta implícita, sin los signos de interrogación, por ejemplo, ‘no sé por qué estamos aquí’, o explícita, con ellos, verbigracia, ‘¿por qué estamos aquí?’. **La Academia de la Lengua acepta escribir esta locución en una sola palabra, ‘porque’, dictamen que no comparto, pues puede ocasionarles dudas a los lectores: así, si leemos ‘estamos luchando por que se acabe la polarización en Colombia’, entendemos perfectamente que ‘luchamos para que se acabe esa polarización’. No así con la palabra ‘porque’, que, en la práctica, sobra. .

EN POCAS PALABRAS
Todas persona es culpable del bien que no hizo. (Voltaire)
Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima. (Oscar Wilde).
El auténtico escritor no busca la perfección por vanidad sino por cortesía con el lector. (Nicolás Mora Dávila).
La edad es vida y es orgullo. (Gonzalo Mejìa, médico).
Mientras más peligroso es el barrio, mejores son las empanadas… (?)
DESCACHADAS IDIOMÁTICAS
Por Jairo Cala Otero
1.- «Agente de tránsito embestido por un conductor que lo requirió en Rionegro, Antioquia». Este título del diario El Colombiano demuestra que, cuando la mente está desconectada de las manos y del teclado, suelen suceder ‘embestidas’ idiomáticas como esta. Aquí el agente de tránsito resultó amonestado por un chofer asocial que no sólo no respeta las normas legales, sino que se arroga funciones inverosímiles, como la de requerir a quienes controlan la circulación de los autos. El título debió ser al derecho, con lógica, con sentido común: «Agente de tránsito fue atacado por un conductor requerido para un procedimiento en Rionegro, Antioquia».
- – «Consejo de Estado tumba demanda que pretendía quitarle la investidura a Miguel Uribe». Ninguna de las 14 definiciones que tiene el verbo tumbar en el Diccionario de la Real Academia Español (DRAE), se refiere a la anulación, ni a la inadmnisión de demandas, ni a la declaración de inexequibilidad de leyes u otras disposiciones gubernamentales. Muchos redactores usan tal verbo de modo coloquial, aunque no tiene sentido semántico para lo que desean describir en sus notas. En esta, de la página de La FM (RCN), no fue «tumbada» ninguna demanda; lo que sí ocurrió fue que el Consejo de Estado rechazó o inadmitió la demanda que habían instaurado dos sindicatos adscritos al Ministerio de Defensa, la cual pretendía que se declarara nula la elección del senador Miguel Uribe Turbay. Con precisión semántica: «Consejo de Estado inadmitió demanda que pretendía anular investidura del senador Miguel Uribe».
- – «El plazoletaso del presidente Gustavo Petro el pasado 21 de junio en Medellín, en el que defendió la constituyente que propone y de paso se rodeó de capos de las narcobandas de esa ciudad con las que hay acercamientos, generó una dura reacción del expresidente Álvaro Uribe». La frase, de una noticia del diario El Espectador, ofreció una palabreja (seguramente usada en el lenguaje del hampa), que no tiene presentación en el periodismo. El suicidio del vecino no indica que también uno debe hacer lo mismo. En las noticias tampoco debe emularse a quienes son legos en materia idiomática, y, por ende, usan vocablos burdos para expresarse. Además, si esa palabra fuese castiza ─lo cual es improbable que suceda─, se escribiría ‘plazoletazo’ (con zeta al final, no con ese). Dos, faltaron comas antes y después del nombre del presidente. Corrección: «Con presencia de delincuentes en la plaza, en Medellín, el 21 de junio, el presidente, Gustavo Petro, defendió la constituyente (…).
- – «A trece días del atentado sicarial que sacudió el escenario político colombiano, el país sigue sin respuestas definitivas sobre quién quiso silenciar al senador Miguel Uribe Turbay ni por qué». De noticia publicada en el diario Vanguardia, trece días después del criminal atentado contra el senador Miguel Uribe. La locución «a trece días» (y otras variantes según el tiempo que se cite) significa que faltan trece días para que ese episodio doloroso ocurra. Pero ya ocurrió: el 7 de junio de 2025. Confunden los redactores de tales noticias el pasado de un suceso con lo por venir. Segundo error, la palabreja «sicarial» no es castiza en el idioma español; aunque lo usen profusamente los redactores policiales, es un vocablo espurio. Corrección: «Trece días después del atentado criminal que sacudió el escenario político colombiano, el país sigue sin respuestas definitivas sobre quién quiso silenciar al senador Miguel Uribe Turbay, ni por qué».
- – «Expertos forenses de la Fiscalía recolectó muestras de ADN de los familiares de cuatro personas desaparecidas en 2002, quienes eran vecinos del exciclista Luis ‘Lucho’ Herrera en Fusagasugá». Como cuando alguien que calza zapatos # 38 trata de forzar sus pies para que entren en zapatos # 32, así le quedó a Daniela Ramírez Ariza esta expresión en la página de Caracol Radio. Veamos: 1.- Empezó con un sustantivo y un adjetivo en plural (expertos forenses), y siguió con un verbo en singular (recolectó); no encajan, en gramática eso se denomina discordancia de número. 2.- Luego, escribió el sustantivo personas, de género femenino, pero también falló la concordancia con el adjetivo vecinos, de género masculino (debió ser vecinas). 3.- Es equivocado el uso del pronombre ‘quienes’ porque el vocablo que antecede no es una persona, sino el año 2002. Recompuesta, la oración es así: «Expertos forenses de la Fiscalía recolectaron muestras de ADN de los familiares de cuatro personas desaparecidas en 2002, que eran vecinas del exciclista Luis ‘Lucho’ Herrera en Fusagasugá».
- – «(…) logró elegirse con 51 160 votos». Nadie, por muy emperifollado de la política que sea, se elige a sí mismo; siempre un candidato es elegido por unos ciudadanos que depositan sus votos por él (aunque se equivoquen). Esta frase, publicada en una noticia del diario El Tiempo, era: «(…) logró ser elegido con 51 160 votos». Se aplaude la correcta escritura de la cifra: 51 160 (con espacio de separación, no con punto).
7.- «Katerine Andrea Martínez Martínez, alias ‘Gabriela’, es ahora una de las mujeres más mencionadas en las redes sociales y medios de comunicación de Colombia, esto por su captura y judicialización tras el atentado a bala del senador Miguel Uribe Turbay». La víctima terminó acusada del atentado criminal en su contra. ¡Enorme injusticia, mientras él, Uribe Turbay, se debate entre la vida y la muerte! Ese desliz se deriva del desconocimiento sobre el uso de las preposiciones con artículos ‘soldados’ a ellas. En este fragmento de una noticia del diario El Universal (Cartagena), se acusa a la víctima con la expresión «tras el atentado a bala del senador Miguel Uribe». La preposición ‘de’ más el artículo determinante ‘el’ produce la contracción ‘del’, que indica propiedad o relación con el sujeto mencionado (Uribe en este caso). «Esto por» tampoco es locución apropiada en el lenguaje culto, menos en el lenguaje periodístico. Corrección: «Katerine Andrea Martínez Martínez, alias “Gabriela”, es una de las mujeres más mencionadas en las redes sociales y medios de comunicación de Colombia, por su captura y judicialización tras el atentado a bala contra el senador Miguel Uribe Turbay».
8.- «Tenemos nuevos representantes de la policlase…». La frase es de Flavio Restrepo Gómez en un comentario en el diario La Patria. En el texto hablaba de los políticos y las elecciones. Pretendió establecer que «policlase» es una nueva clase política, según argumentaba el resto de su comentario, pero se descachó. El elemento composicional poli significa pluralidad, o abundancia; luego el vocablo ‘policlase’ (rebuscado, por lo demás), si fuese castizo, significaría pluralidad de clases, o abundante en clase (varios estratos sociales). Directo y sin ‘inventos’ innecesarios: «Tenemos nuevos representantes de la clase política».
9.- «Es absurdo que algo que debía ser para el sano esparcimiento y divertirse en familia, hayan criminales y delincuentes que se esconden detrás de ser supuestamente hinchas para agredir a otros». Según publicación del diario El Colombiano, la frase la pronunció Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, a raíz de los desmanes en el estadio Atanasio Girardot durante un encuentro futbolístico. Se podría dudar de que hubiera sido el alcalde quien dijera «hayan»,pudiera ser el redactor quien agregara la intrusa consonante ene (n) al final del verbo haya (que en los tiempos simples no tiene plural); pero si el alcalde fue el autor del dislate, el periodista ─si hubiera conocido la gramática─ lo hubiese corregido. La expresión, un poco enredada, pudo ser mejor: «Es absurdo que en el fútbol, que debe ser para el sano esparcimiento y diversión en familia, haya criminales que se presentan como supuestos hinchas para agredir a otros».
10.- «Anne Lécu, religiosa, médico en una cárcel». Título en la página es.la-croix.com. Súbitamente, le cambiaron el sexo a la monja mediante un salto inesperado en el género gramatical: del femenino religiosa, pasaron en un segundo al masculino médico. No es este el único caso, pues muchas universidades extienden a mujeres el diploma de médicas, usando el apelativo ‘médico’. Encima, se atreven a afirmar que es el idioma español el que discrimina a las mujeres. ¡Prestos para calumniar y tardos para corregir! Título sin ambages sexuales: «Anne Lécu, religiosa, es médica en una cárcel». Mejor todavía: «La religiosa Anne Lécu es médica en una cárcel».
- – «No puede poner en plaza pública a una persona que está condenada». No hay errores gramaticales, ni ortográficos ni de puntuación en esta frase de la exministra de Justicia Ángela María Buitrago, aparecida en noticia del periódico El Colombiano, pero sí hay una notoria ausencia de sentido común, de obviedad. No poder hacer algo significa que esa acción no se hace, no se ejecuta. La cruda realidad ─mostrada al resto del planeta Tierra por los videos difundidos─ indica que el Gobierno sí pudo plantar en la plaza pública no solamente a una sino a varias personas presas y condenadas por delito atroces. Luego el verbo poder está fuera de foco en la expresión de la exministra Buitrago. Con lógica: «No debió poner en plaza pública a personas que están condenadas».
- – «“Es una medida que no va a servir al país”: Cámara Intergremial sobre precios de peajes». Los peajes en Colombia nunca han estado ni están en venta. Por esa elemental razón, este título noticioso en la revista Alternativa (y los semejantes a él en otros medios impresos) se cae de su peso. Confunden los redactores el sustantivo precios con los también sustantivos tarifas y valores. Lo que pagan los transportadores en los peajes es una tarifa o un valorpredeterminado por el derecho a circular por las carreteras. Lo preciso es hablar de «tarifas o valores de los peajes», en este caso; no de precios.
13.- «Beltrán reaccionó con indignación luego de que se conociera que el presidente Petro facilitó la salida de reconocidos líderes de estructuras criminales de la capital antioqueña, quienes fueron trasladados hasta el barrio La Alpujarra para acmpañarlo en la tarima de un acto público». De la revista Semana, esta expresión tiene tres (3) errores: 1. El lugar se denomina Centro Administrativo La Alpujarra (oficialmente, Centro Administrativo José María Córdova); «es un conjunto urbanístico de edificaciones que sirven de sede de los Gobiernos departamental de Antioquia y municipal de Medellín». No es un barrio como se desinformó. 2.- El pronombre quienes está mal aplicado, el que cabe es el pronombre relativo ‘que’. 3.- No hay «tarimas de actos públicos», si bien ellas se instalan para que los anfitriones hablen desde ahí a los concurrentes. Corrección: (…) Petro facilitó la salida de reconocidos líderes de estructuras criminales de la capital antioqueña, que fueron trasladados hasta La Alpujarra para acompañarlo en la tarima durante el acto público».
14.- «Cabo segundo: $1’666.187,38 al mes; soldado tercero: $1’604.680,00 al mes». De la W Radio en una relación de sueldos de los oficiales y suboficiales del Ejército colombiano. El idioma fue «abatido» así: 1.- Las cifras no llevan punto desde hace muchos años, sino espacio de separación; muchos periodistas aún no se han enterado de esa norma. 2.- No existe el rango de «soldado tercero». Escritura sin poner al idioma a hacer «lagartijas» : «Cabo segundo: $1 666 187 38 al mes; cabo tercero: $1 604 680 al mes».
