Martes de la luenga lengua. Vocativo, los-les, subjuntivitis, a-de

Ilustración Freepick

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López

eolo1056@yahoo.com

Los signos ortográficos son necesarios para facilitar la lectura y su comprensión.  

“¡GRACIAS GUERRERAS!”! Titular de primera página de la prensa luego de una muy decorosa actuación de las integrantes de la selección femenina del fútbol colombiano. Obviamente, a ese titular le hace falta la coma del ‘vocativo’, pues, sin ella, la palabra ‘guerreras’ se convierte en el adjetivo calificativo de ‘gracias’, como decir ‘gracias sinceras’. Las comas del caso ‘vocativo’ no son opcionales ni caprichosas: tienen su razón de ser. Algo que olvidó la columnista Beatriz Chaves Echeverry en su artículo sobre el sacerdote Aurelio Castañeda Verano (LA PATRIA, 5/4/2026). Anota, por ejemplo, que el papá del sacerdote, antes de ingresar éste al noviciado, le dijo: “Hijo esté siempre alegre”“Hijo, esté siempre alegre”, así, tiene sentido el consejo. Más adelante escribe: “Gracias padre por esa obra maravillosa que deja sembrada en nuestro colegio…”.  Castizamente, “Gracias, padre, por esa obra…”. Y un editorial de LA PATRIA termina de esta manera: “Gracias Nutrir por transformar vidas”. “Gracias, Nutrir, por transformar…”, para expresar el caso vocativo, que sin las comas desaparece. El ‘vocativo’ es “el caso de la declinación, que sirve únicamente para invocar, llamar o nombrar a una persona o cosa personificada, y a veces va precedido de la interjecciones ¡ah! u ¡oh!”. Los signos ortográficos son necesarios para facilitar la lectura y su comprensión. *** 

El término ‘los’, además de ser el plural del artículo determinado masculino ‘el’, es el acusativo (complemento directo) del pronombre personal masculino ‘él’, verbigracia, ‘ya los había contratado en otra oportunidad’. Es frecuentísimo, más de lo aceptable, su empleo en lugar del dativo (complemento indirecto) ‘les’, como en la siguiente cláusula: “Los servidores públicos estarán al servicio del presidente y ejercerán sus funciones únicamente en la forma  que él se los  ordene” (El Tiempo, Pedro Medellín Torres, 2/4/2026). Hay dos formas correctas de expresar lo mismo: “…en la forma que él les ordene” (complemento indirecto) y “…en la forma que él lo ordene” (complemento directo). Elemental. Este solecismo es usual  en la expresión ‘se los dije’. *Nota: el columnista se refiere a una especie de Constitución hecha según los deseos de este gobierno. *** 

Hacía mucho tiempo que no visitaba yo el pabellón de los infectados de ‘subjuntivitis’. En la de esta semana, encontré allí al escritor y columnista Gustavo Álvarez Gardeazábal, que dio positivo en la siguiente muestra: “…se creyó que esa familia judía caleña (Gillinsky) seguiría con la tradición del diario que fundaran los Lloreda” (Eje 21, 8/4/2026). La ‘subjuntivitis’, recordémoslo, consiste en emplear el pretérito imperfecto de subjuntivo por el pretérito simple de indicativo: en la muestra, ‘fundaran’ por ‘fundaron’. “…el diario que fundaron los Lloredas*”, porque ésa es la realidad, un hecho, no una mera posibilidad ni un deseo. El internista de turno le sugirió al paciente que ‘regresara’ a la gramática y ‘repasara’ el capítulo de los modos verbales, a saber, indicativo, subjuntivo e imperativo. No necesita más, concluyó. Además, escribí ‘los Lloredas’, porque los apellidos tienen plural. ¡Sí, señor! *** 

Las preposiciones ‘a’ y ‘de’ –lo repito– no pueden intercambiar oficios en la oración. La primera introduce complementos de término o finalidad (‘voy a hacer ejercicio’); la segunda, de procedencia o principio (‘vengo de hacer ejercicio’). Esta norma gramatical fue infringida por la corresponsal de la W Radio en Miami Ana Vargas en esta declaración: «Estamos pendientes a la misión Artemis» (Noticiero matinal, 10/4/2026). “Estamos pendientes de…”, lo confirma el oído. Decimos ‘pende de un hilo’ (‘está en riesgo inminente’), no ‘pende a un hilo’. Lógicamente. 

El arte de poner comas (2)

Por Isabel Alamar

Lo incisos que interrumpen momentáneamente la idea principal, ya sea para aclarar o ampliar lo dicho, ya sea para mencionar al autor u obra citados, se escriben entre comas. Son incisos:

Los vocativos en medio de las frases que ya hemos nombrado hace un momento.

– Traeme, Juan, el paraguas.

Las aposiciones explicativas que no debemos confundir con las aposiciones especificativas en las que se destaca algo del grupo.

– El asesor fiscal, Mario Luque, es economista. (Apos. Expli. Solo hay un asesor fiscal que es Mario Luque.)/ El asesor fiscal Mario Luque es economista. (Apos. Especif. Hay varios asesores fiscales y destacamos a Mario entre ellos.)

Las oraciones intercaladas, como, por ejemplo, las explicativas de relativo, participio o gerundio.

– Las niñas, que sacaron buenas notas, estaban contentas. (En este caso todas las niñas sacaron buenas notas.)/Las niñas que sacaron buenas notas estaban contentas. (Sólo algunas niñas sacaron buenas notas.)

– Ana, animada por el resto de sus compañeros, consiguió ganar la carrera.

– El hombre, creyéndose responsable del accidente, decidió entregarse a la policía.

Van también entre comas los casos en que la oración se interrumpe para mencionar el autor u obra citados.

– La razón, dijo un filósofo, la posee quien la ha perdido.

Y, en general, cualquier comentario, explicación o precisión a algo dicho anteriormente.

– Todos mis amigos, incluido Juan, se mostraron encantados con mi propuesta.

– Mi hija nos proporcionó, después de tantos sinsabores, una inmensa alegría.

– Todos me felicitaron, excepto tú.

– Siempre me levanto pronto, salvo los fines de semana.

– Excepto yo, todos se fueron de vacaciones.

– Aquella actriz, esa es la verdad, resultó ser una principiante.

– Ana es, según dicen, una gran cantante.

Cuando se invierte el orden regular de las partes del enunciado, anteponiendo elementos que suelen ir pospuestos, debe ponerse una coma delante de la parte que se anticipa. Pero es de advertir que en las transposiciones cortas y muy perceptibles no se ha de poner esa señal.

– Para escribir una buena novela, se necesita tiempo y dedicación.

– A buen entendedor, pocas palabras bastan.

– A las personas que vengan mañana por la mañana, se les entregará un folleto.

Dentro de este apartado deberán separarse con coma los complementos introducidos por locuciones preposicionales del tipo (en cuanto a, respecto de, a pesar de, a tenor de…), si comienzan frase.

– En cuanto llegaron, se aposentaron en los mejores asientos.

– Respecto a esa cuestión, ya está zanjada.

– A pesar de su interés, no pudo aprobar.

Foto Payaso que sueña (Cuadro de Gloria Luz Duque)

ODA AL CARAJO, César Conto.

¡Oh, qué palabra; a su inventor bendigo!

Que tanta dicha a los mortales trajo,

Cuando inspirado por celeste musa,

                              dijo: ¡Carajo!

No hay trance alguno de la amarga vida

En que no sienta con primor un ajo;

Por eso el que habla castellano siempre

                                     dice: ¡Carajo!

Y el extranjero la primer palabra

Que aprende y dice sin ningún trabajo,

Es la sublime interjección del habla,

                                        ¡es del Carajo!

¿Estás muy triste? ¿La fortuna ciega

Te da dinero como dar cascajo?

Toma una copa a su salud y dile:

                             ¡Gracias, Carajo!

Si te fastidia el petulante y necio,

Si alguien te choca por lo ruin y bajo,

Das un gruñido y entre dientes dices:

                              ¡Vaya al Carajo!

¡Carajo! exclamas si el gracioso haciendo

Trompas se cambia en torpe renacuajo,

Y si con chiste te divierte alguno,

                                   gritas: ¡Carajo!

Si de un aprieto con donaire sales,

Garbo ostentando y mucho desparpajo,

Alzas la frente y con orgullo dices:

                                 ¡Qué bien, Carajo!

Pero si te pifias y salir no puedes

Del rudo lance ni por un atajo,

Y así te quedas como eterna nieve:

                       ¡Qué mal, Carajo!

¿ Ves una chica que cautiva tu alma?

Tomas un aire seductor y majo,

Pasas, saludas y murmuras luego:

                              ¡Linda, Carajo!

Tal vez a poco tus miradas hiere

Alguna cara de ogro o espantajo.

Pasas, escupes y con asco dices:

                         ¡Qué fea, Carajo!

Si a mis querellas corresponde alguna

Con un «Yo te amo» dicho por lo bajo,

Al quinto cielo subiré diciendo:

                                 ¡Feliz, Carajo!

Mas si una chica me desdeña ingrata,

A suplicarle nunca me rebajo,

Y con su gracia, su hermosura y todo,

                               ¡se va al Carajo!

Feliz invento cuanto encierra el mundo,

Cuanto bueno hay de tejas para abajo,

No vale nada al compararlo todo

                                     con un ¡Carajo

Imagen Siglo XXI

EN POCAS PALABRAS (De Óscar Wilde)

Nada tan peligroso como ser demasiado moderno. Corre uno el riesgo de quedarse súbitamente anticuado.

Un genuino artista no presta ninguna atención al público.

No siento el menor deseo de ser un novelista popular, es demasiado fácil.

Una mujer que confiesa su edad no tiene futuro

La mentira, es decir, el relato de las bellas cosas falsas, constituye el fin mismo del arte.

Foto

Payaso que sueña (Cuadro de Gloria Luz Duque)

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