Martes de la luenga lengua: Vaciar, independiente-independientemente, fastigio, conectar

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López

[email protected]

Una de las manifestaciones de la lógica de la gramática se aprecia en el uso adecuado de las distintas partes de la oración.

Un par de semanas atrás transcribí y dejé ‘sin comentarios’ el siguiente titular de Sucesos de LA PATRIA (26/2/2024): “Vacean la caja”. El verbo ‘vacear’ no existe en castellano. El castizo es ‘vaciar’, que se conjuga como ‘desviar’, así: presente de indicativo: vacío, vacías, vacía; vaciamos, vaciáis, vacían. Presente de subjuntivo: vacíe, vacíes, vacíe; vaciemos, vaciéis, vacíen. Imperativo: vacía, vacíe, vacíen. En los demás tiempos, como ‘amar’. Nota: en caso de duda, por ejemplo, si se dice ‘yo vacio’ o ‘yo vacío’, se puede acudir al sustantivo, ‘el vacío’. Como de ‘volcar’, ‘el vuelco’; de ‘almorzar’, ‘el almuerzo’; de ‘apretar’, ‘el aprieto’, etc. ***

Una de las manifestaciones de la lógica de la gramática se aprecia en el uso adecuado de las distintas partes de la oración, verbigracia, que el ‘adjetivo’ se emplee parar calificar o determinar, no para ‘modificar’, oficio exclusivo del ‘adverbio’. De este vicio idiomático es víctima frecuente el adjetivo ‘igual’, especialmente en los comentarios de los locutores deportivos, que dicen, por ejemplo, ‘disparó con la pierna cambiada igual hizo el gol’. También el adjetivo ‘independiente’, como en la siguiente muestra: “…sino que se escojan candidatos que no poseen dicho conocimiento, independiente de sus convicciones” (El Tiempo, editorial, 6/3/2024). “…independientemente de sus convicciones…”, porque el oficio del adverbio es modificar (o complementar) el significado, en este caso, del verbo ‘poseer’. Oficio que también desempeña con los adjetivos (‘muy bueno’) y los mismos adverbios (‘más despacio’). Nota: hay palabras que pueden ser adjetivos y adverbios, como ‘pronto’, y otras que pueden sustantivarse (‘el Cantar de los cantares’). *** 

Vladdo, escritor y caricaturista, confesó el desconocimiento de algunas palabras en su artículo sobre la obra póstuma de Gabriel García Márquez: “Además, como me pasa siempre con los libros de Gabo,  aprendí varias palabras nuevas, como conduerma, fogaje, huipil, intonso o ablución”* (El Tiempo, 6/3/2024). Yo También reconozco mi ignorancia del significado de una palabra del siguiente titular de la columna de Augusto Morales: “Fastigio de la Ciudad y del Estado” (LA PATRIA,  5/3/2024). Pensé que la había escrito en lugar de ‘fastidio’, porque, la verdad sea dicha, y a pesar de que procede del latín, nunca la había leído ni oído. La busqué, entonces, y encontré que viene de ‘fastigium-ii’ (del verbo ‘fastigere’, ‘terminar, acabar en punta’), que significa  ‘tejado de dos vertientes, techumbre; cima, remate  (“Fastigium montis” –César, ‘la cresta de una montaña’); prominencia, saliente’, etc. Otros sinónimos son ‘cumbre, cúspide, pináculo, corona, ápice’. Todos los días algo nuevo se aprende. * ‘Modorra (sueño pesado); bochorno (calor); camisa escotada sin mangas, propia de tribus indígenas; sin motilar, y lavatorio’ son algunos significados de las voces ignoradas por Vladdo’. ***

Para mí, el verbo ‘conectar’ es sólo transitivo y pronominal. Pero… Hasta la vigésima novena edición de El Diccionario (1970) este verbo aparece únicamente como transitivo. En la siguiente edición (1984), después de sus respectivas definiciones, dice (en iniciales) ‘úsase también como intransitivo y pronominal’. Que sea también, además de transitivo, intransitivo es para mí una incongruencia, pues quiere decir que ‘es y no es al mismo tiempo’.  Según, pues, El Diccionario, es correcta la siguiente oración de Oasis: “En toda meditación conecta con Dios para salir de una mar embravecida y alejar los apuros” (LA PATRIA, 9/3/2024), que, de acuerdo con mi criterio, no lo es, ya que deja en el aire la pregunta ¿qué debes conectar con Dios? En este caso, debe ser pronominal, así: “…conéctate con Dios…”. Además, ‘conectar’ viene del latín ‘conectere’ (‘unir, enlazar, entrelazar, anudar, trabar’), únicamente transitivo. La fuente citada dice que viene del inglés ‘to connect’, y da las siguientes definiciones: “tr. Unir, enlazar, establecer relación, poner en comunicación. // 2. Enlazar entre sí aparatos o sistemas de forma que entre ellos pueda fluir algo material o inmaterial, como agua, energía, señales, etc. // 3. Intr. Lograr una buena comunicación con alguien”. Con este significado, digo yo, debe ser pronominal: ‘logró conectase con su profesor’. 

DESCACHADAS IDIOMÁTICAS

Por Jairo Cala Otero

1.– «Ideam anuncia regreso de precipitaciones». Titulares como este, publicado por el Diario Occidente (Cali), surgen por las precipitaciones de quienes escriben. Cuando no hay conexión dinámica entre el cerebro y los dedos de las manos sobre el teclado, sólo podrá haber barbarismos. El título pretende que los lectores adivinen qué quiso decir el redactor de turno. Las lluvias, sustantivo que no es difícil de escribir, es siempre más aconsejable que esa derivación técnica que no dice lo mismo, si no va acompañada del adjetivo pluviométricas. Las lluvias son precipitaciones pluviométricas, así las definen los expertos en meteorología. Corrección: «Ideam anuncia el regreso de las lluvias».

2.- «Es el momento de abrir los ojos, promover activamente como ciudadanos y ciudadanas un proceso de transformación cultural…». Sí, hay que producir ya una transformación cultural definitiva para que cesen los atropellos contra el idioma. Aunque ha bajado un poco la necedad, todavía hay tozudos que intentan ─ eso sí, fallidamente ─ cambiar la esencia de la semántica al duplicar sustantivos dizque para remarcar el género. Género, hay que decirlo por enésima vez, tienen las palabras; sexo tenemos los humanos. La frase de Natalia Zuluaga Rivera en un artículo de opinión en El Colombiano, debió ser así: «Es el momento de abrir los ojos y promover activamente como ciudadanos un proceso de transformación cultural…».

3.- «¡Violento hurto! Hombres armados le roban la camioneta a una pareja». Razón de sobra tienen algunos observadores cuando señalan que en el periodismo hay gente muy ignorante de asuntos que por su oficio deben saber. En este título del diario Vanguardia (Bucaramanga) se tipifica tal falla humana: Un hurto no es violento nunca, pues hurtar es quitar, sin violencia alguna, pertenencias a una persona. Cuando se usa la fuerza («hombres armados») deja de ser hurto; se llama asalto, atraco o robo a mano armada. Pero la soberbia de algunos se sobrepone al mínimo principio de aceptar y enmendar esos yerros. Corrección: «Hombres armados robaron la camioneta de una pareja». 

4.- «Hombre pagará 16 años de prisión por abusar de una menor que quedó embarazada en Santander». Por un abuso contra alguien ¡no se produce un embarazo nunca! Habría hiperpoblación mundial, pues todos los días suceden abusos en todas partes. Como se sabe, se requiere de un coito con derrame de semen dentro de la vagina para que una mujer quede embarazada, si ella ha ovulado. El sentido común no les funciona a algunos redactores de noticias, como en este caso del periódico Vanguardia. El título debió decir: «Hombre pagará 16 años de prisión por violar a una menor y dejarla embarazada, en Santander».

5.- «Que por razones de orden meteorológicas se hace necesario posponer el vuelo presidencial, de tal manera que el presidente de la República regresará a Colombia el día 10 de agosto del 2023». Parte del Decreto # 1298, emanado de la Presidencia de Colombia, en torno al viaje de Gustavo Petro a Brasil, donde (como en tantas otras ocasiones) incumplió la agenda. Mal redactor es quien concibió ese texto en la página de RCN Noticias. Le hubiese quedado bien sin rodeos: «Que por razones meteorológicas es necesario posponer el vuelo presidencial, de tal manera que el presidente de la República regresará a Colombia el 10 de agosto del 2023».

7.- «Ante la presión de la policía, se entregó el mayor Andrés Felipe Montoya Navarro, quien con otros 3 oficiales, eran los encargados de coordinar los envíos de droga del cartel de Sinaloa desde Colombia». De una noticia en el diario La Libertad (Barranquilla). A estos textos, que más se parecen a una sopa de menudencias, se los llama ampulosos. La simplicidad jamás dejará de ser característica ideal para el lenguaje noticioso. Alternativas de correcciones: 1. «Ante la presión de la Policía, se entregó el mayor Andrés Felipe Montoya Navarro, quien, con otros tres oficiales, era el encargado de coordinar los envíos de droga del cartel de Sinaloa desde Colombia». 2.- «Ante la presión de la Policía, se entregó el mayor Andrés Felipe Montoya Navarro. Él y otros tres oficiales eran los encargados de coordinar los envíos de droga del cartel de Sinaloa desde Colombia».

8.- «La Policía Bucaramanga logró la captura de Yorguin Iván Gómez León, más conocido como alias ‘Yorguin’…».No existe una institución llamada «Policía Bucaramanga». Este grave error quebranta la institucionalidad de la Policía Nacional, que sí es el nombre legal y oficial de la entidad armada que todos conocemos en Colombia. Dos: el nombre de una persona no es un alias, como ahora trata de imponerlo la Policía en sus boletines informativos para la prensa. No todos los delincuentes están obligados, por sus actividades en los bajos fondos, a tener un alias, como parece ser la «filosofía» de algunos uniformados policiales. De ese absurdo pensamiento nació la costumbre de llamar como alias el nombre real de algún capturado, como sucedió en este título del periódico Vanguardia, en el que un acusado de homicidio con nombre Yorguin fue rotulado como alias Yorguin. Corrección: «La Policía capturó en Bucaramanga a Yorguin Iván Gómez León…».

9.- «Daniel Quintero Fue A Comer 28 Veces EUSolo Día Y SEmborrachó 3 Veces». Título de la página Rutanoticias.co. Como este, todos los títulos y entre títulos los escriben en ese portal con iniciales mayúsculas. Ese es un estilo que se usaba en los medios impresos en la década del 60. Hoy, siglo XXI, de revolución tecnológica y con una parafernalia de aparatos que facilitan muchas tareas, tal forma de escritura es considerada desactualizada y caduca; no se recomienda, por lo tanto. Actualización: «Daniel Quintero fue a comer 28 veces en un solo día y se emborrachó 3 veces». Si no fuera porque la denuncia se refería al entramado de corrupción en el gobierno que presidió Quintero en Medellín, la ciencia estaría investigando cómo una persona puede comer y emborracharse tantas veces en un solo día.

10.- «Un terrible accidente de tránsito acabó con la vida del conductor de una volqueta en horas de la mañana de este jueves (…) en inmediaciones del río Sogamoso». La manida costumbre de calificar los accidentes lleva a muchos redactores judiciales a escribir sinsentidos. Todo accidente en el que haya pérdida de vidas humanas es terrible. Luego en la cita, tomada del diario El Frente (Bucaramanga), no se resaltó la dimensión del accidente automotor; al revés, se cayó en un pleonasmo sobre un hecho lógico. Dos, detrás de la palabra volqueta hizo falta coma. El estilo también es inapropiado por cuanto un accidente no es accionante, por esa razón no «acaba con la vida» de nadie; ella se acaba como consecuencia del accidente. Reconstrucción: «En accidente de tránsito perdió la vida el conductor de una volqueta, en horas de la mañana de este jueves (…), en inmediaciones del río Sogamoso».

11.- «Leydi Prado es la mujer que perdió la vida en un accidente de tránsito en el Tolima». Cuando una persona fallece, deja de ser. Esa premisa es obvia, pero no lo es para el redactor de este título en el diario El Nuevo Día (Ibagué). Dos: como la víctima se llamaba Leydi (ya no se llama) también es obvio que era una mujer. El sentido común también es un componente vital a la hora de escribir. Recomposición del título: «Leydi Prado perdió la vida en un accidente de tránsito en el Tolima».

12.- «Según el funcionario, quedará prohibida la venta y manejo de pólvora en espacios públicos. Es decir, aquellos ciudadano que comercialice o utilice productos como voladores, truenos o pañoletas, entre otros, se expondrá a sanciones por parte de la Policía Metropolitana». En una noticia de José Luis Pineda Arenas, en el diario Vanguardia (Bucaramanga), se mezclaba un plural (aquellos) con varios elementos en singular en la segunda oración gramatical. Para completar el esquema antilingüístico, se usó la locución preposicional «por parte de…» que no añade ningún elemento nuevo ni bueno a la expresión; ella se puede eliminar sin que se afecte el mensaje. Corrección: «Según indicó el funcionario, quedará prohibida la venta y el manejo de pólvora en espacios públicos. Es decir, aquellos ciudadanos que comercialicen o utilicen productos como voladores, truenos o pañoletas, entre otros, se expondrán a sanciones de la Policía Metropolitana».

13.- «James Rodríguez gambetería a Sao Paulo para irse a otro equipo peso pesado en Sudamérica». El verbo correcto es gambetear, no gambetar (inexistente); la conjugación empleada corresponde a la tercera persona del verbo, tiempo pospretérito del modo condicional simple: gambetearía; que significa hacer gambetas; una gambeta es un movimiento corporal para evitar un golpe. En este título del periódico virtual Pulzo.com, gambetear tiene sentido figurado, equivalente a hacer jugadas estratégicas para eludir un compromiso en un equipo e irse a jugar en otro. Título preciso: «James Rodríguez gambetearía a Sao Paulo para irse a otro equipo peso pesado en Sudamérica». Más directo: «James Rodríguez evadiría a Sao Paulo para jugar con otro equipo peso pesado en Sudamérica».

Sobre Revista Corrientes 3225 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: [email protected]