Martes de la luenga lengua. Leísmo, epítome, previo-a, destacar

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López.

eolo1056 @yahoo.com

El adverbio de tiempo ‘antes’ ha muerto. Que descanse en paz

El ‘leísmo’, incorrección común en España, es el empleo del pronombre personal de tercera persona ‘le’ (complemento indirecto o dativo) en lugar de ‘lo’ y ‘la’ (complemento directo o acusativo), como se aprecia en la siguiente muestra: “Junot Díaz lo entiende perfectamente y tal vez por eso mismo tarda tanto en escribir, porque no viaja solo, su gente le acompaña allí donde va, cuales polizones de sus relatos, definiéndole y haciéndole ser quien es” (LA PATRIA, Fuad Gonzalo Chacón, 5/8/2025). En castellano castizo, “…su gente lo acompaña…” “…definiéndolo y haciéndolo ser quien es”, porque en los tres casos, el pronombre es complemento directo, pues recibe directamente la acción de los verbos respectivos. *** 

El adjetivo griego ‘epítomos-on’ significa ‘cortado, abreviado, breve’, y el sustantivo ‘epitomé’, ‘atajo, corte, resumen’. De éste viene el sustantivo castellano ‘epítome’, que es la exposición sucinta de las partes más importantes y elementales de una obra. Es también “una figura retórica que consiste, después de dichas muchas palabras, en repetir las primeras para mayor claridad”. El periodista Fernando Alonso Ramírez, en su artículo sobre Hiroshima, le dio un significado que no tiene en esta cláusula: “Por historias como esta es que The New Yorker llega en este 2025 a su centenario demostrando por qué es el epítome del buen periodismo” (LA PATRIA, Papel Salmón, 9/8/2025). De acuerdo con el contexto, pienso que lo que quiso expresar fue que con la manera como el periódico citado describió la barbarie cometida contra Hiroshima demostró por qué es el ‘modelo’ del buen periodismo. O el ‘paradigma’. Y hay un ‘que galicado’ en la primera frase: correctamente, “Por historias como esta es por lo que…”***  

El adverbio de tiempo ‘antes’ ha muerto. Que descanse en paz. Y fue sustituido por el adjetivo ‘previo-a’, mal, casi siempre, como se aprecia claramente en el destacado de una nota de El Tiempo: “Ante la ausencia de actas de sesiones de la junta y firmas, previa a suscribir el acuerdo, la gerente de la Imprenta Nacional no dio respuestas claras” (Procuraduría, acta de visita, 8/8/2025). Peor, imposible, porque, como es adjetivo, no se sabe qué califica, por lo que no está desempeñando ningún oficio en esa oración. El adverbio ‘antes’ habría expresado con mayor claridad la idea de la Procuraduría, así: “…antes de suscribir el acuerdo…”. El adjetivo ‘previo-a’ (del adjetivo latino ‘prævius-a-um’, ‘-que precede, que va delante’) se aplica a lo que precede a algo y sirve para su preparación, por ejemplo, ‘luego de una consulta previa, tomaron la decisión de avanzar en el proyecto’. Se utiliza con frecuencia en forma de ablativo absoluto, verbigracia, ‘previa reunión con los alcaldes, el Gobierno destinó los recursos para las obras propuestas’. ***

Hasta la decimoséptima edición del diccionario de la Academia de la Lengua (1947) el verbo ‘destacar’ era sólo transitivo y pronominal. Como debió permanecer. Pero en la edición siguiente (1970), después de la segunda acepción, “fig. Poner de relieve los méritos o cualidades de una persona o cosa”, anota que se usa también como intransitivo. ¿Por qué este cambio después de casi tres siglos? ¡Averígüelo Vargas!  Además, el castellano tiene los verbos ‘sobresalir’ y ‘descollar’, ciento por ciento intransitivos. En su columna del 11 de agosto de este año, el columnista José Jaramillo Mejía escribió: «…cuando el estilo de la ciudad eterna (…) destacaba por ocupar territorios…” (…). De acuerdo con lo antes expuesto y la lógica gramatical, “…se destacaba…”, porque, sin el pronombre, es transitivo y pide un complemento directo. Nota: a Roma le dicen la ‘Ciudad eterna’ (o la ‘Ciudad Eterna’), y debe escribirse así, con mayúscula inicial, por ser nombre propio.  

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO 

Doctorados honoris causa y profesores eméritos  

Fernando Ávila (Diario El Tiempo)

Me llega un trino en que alguien presume de su título honoris causa otorgado por no sé qué universidad y agrega que es profesor hemérito de no sé qué otra. No sé si lo de “hemérito” (en vez de “emérito”) es montaje o realidad, pero me sirve para decir algo al respecto. El DLE dice que “emérito” es un jubilado, especialmente un profesor, que mantiene sus honores y alguna de sus funciones. También sabemos que se aplicó al papa Benedicto XVI cuando renunció a su cargo, y que generalmente los obispos pasan a ser obispos eméritos cuando se retiran protocolariamente de su cargo a los 75 años. A Juan Carlos I se le da en España el título de rey emérito desde su abdicación en el 2014. Y es claro que en todos estos casos emérito tiene que ver con el mérito de sus actividades en favor de la universidad, la Iglesia o su país, durante sus años de servicio activo. 

Harriero 

No existe la forma “hemérito”, si bien hay algunas palabras españolas que pueden escribirse con hache o sin ella, siendo correctas las dos formas: harpa y arpa, harmonía y armonía, harmonio y armonio, alhacena y alacena, alhelí y alelí, harre y arre, harriero y arriero… García Márquez pidió acabar con las haches rupestres, pero Cortázar las elevó de categoría. Nada tan elegante como hada, haikú, ghanés, dírham (moneda), deshaldo (corte en panal), exhausto, sah (rey de Persia). Los italianos la eliminaron de su idioma por inoficiosa, pero los españoles la mantienen en el nuestro por sofisticada y exquisita.  

En todo caso, anteponer la hache a emérito no hace la palabra más virtuosa o calificada, sino que hace dudar del nivel del doctorado honoris causa de quien así la escribe. ¿Qué tal que en vez de “h” le hubiera antepuesto “d”? Demérito. Lo opuesto a mérito: ‘desprestigio’, ‘descrédito’, ‘devaluación’, ‘desdoro’.  

Honoris causa 

En cuanto a los doctorados honoris causa, cabe decir que son títulos de gran prestigio en el mundo universitario, académico y científico. Algunos se otorgan, como su nombre lo indica, por honor, por méritos intelectuales. Rodolfo Llinás, por ejemplo, tiene 9 doctorados honoris causa, por sus aportes a la neurociencia, y Vargas Llosa recibió seis por sus méritos literarios. Con estos títulos universitarios pasa algo similar a lo que sucede con los premios. Si el que lo recibe es desconocido, el premio lo engrandece, pero si quien lo recibe es persona socialmente consagrada y aceptada es él quien engrandece el premio. En este último caso el doctorado honoris causa puede buscar primordialmente aumentar el prestigio de la entidad otorgante. Y hay algo más. No faltan instituciones que otorgan el doctorado honoris causa a quien les da una ayuda económica significativa. Así las cosas, el asunto se reduce a un intercambio de favores, y el personaje que recibe el título es más un benefactor que un científico o intelectual. 

En un país tan politizado como el nuestro, pesan mucho también los partidismos y las ideologías. Una universidad católica doctora a los intelectuales provida con el mismo entusiasmo con que una universidad marxista lo hace con ensayistas que defienden el régimen cubano. La ciencia misma queda así subordinada a la política partidista, como sucede en tantas otras instancias sociales. ¿Y dónde quedan el mérito científico y el honor? 

Instagram: elprofeavila_    

Bombazos y alumbramiento 

Cuando el payaso se muda a un palacio,

no se convierte en rey.

El palacio se convierte en circo.

Proverbio Turco.

Por Pompilio Iriarte

Aquel julio dieciséis

del año cuarenta y cinco,

el mundo entero dio un brinco

de mañanita, a las seis.

El desierto —ya sabéis— 

de Nuevo México ardía,

pues probaban aquel día

la primera bomba atómica.

Y en Neiva, narra la crónica,

un decimero nacía.

Nos llegaron de la mano

bombazo y alumbramiento,

pero había descontento

con el nombre del neivano.

Risas, burlas, todo en vano.

Querían llamarlo Pomponio,

pero en sueños el demonio

dizque dijo al tío Baudilio:

«Entre Pomponio y Pompilio,

¡mejor llámenlo Plutonio!».

La partera recordó

que la Virgen Carmelita

aquel día era bendita

entre choferes, y habló:

«Será chofer —anunció—

de buseta, ¡no se alarmen!

y esta recocha no me armen.

Aunque les suene pomposo,

les propongo un nombre hermoso:

Numa Pompilio del Carmen».

La necia historia y el circo

Hasta aquí la parte cómica.

El seis y el nueve de agosto

fueron fechas de alto costo:

empezaba la Era Atómica.

Historia en extremo sórdida,

Nagasaki e Hiroshima,

más que asombro, nos dan grima,

asco, enojo y desazón,

repugnancia y aversión

sin nada que nos redima.

Infinita es la idiotez:

Stalin, Hitler, Kim Jong Un

mucho tienen en común;

Trump, el rey de la sandez,

nada tiene de cortés.

Nada en Putin es sutil:

narcisista con fusil,

de sí mismo es un facsímil;

si le preguntan qué es símil,

la respuesta es un misil.

Payaso tonto y patán

—en inglés se dice «clown»—

Donald Trump es un simplón

con peluquín de azafrán.

En italiano dirán

al trumpayaso, «pagliaccio»,

de «paglia», paja, ¡oh, Boccaccio!,

pura paja y cagajón.

Si buscas hoy al bocón,

lo encontrarás en palacio.

El farsante, a poco andar,

el rey se cree en su palacio;

con lápiz y cartapacio

quiere en vano figurar.

Lo que nos suele pasar

—y casi nadie lo advierte—

es que el payaso pervierte

la fanfarria palaciega.

La mansión a la que llega

en un circo se convierte.

EN POCAS PALABRAS (Óscar Wilde)

Un genuino artista no presta ninguna atención al público.

No siento el menor deseo de ser un novelista popular, es demasiado fácil.

La mentira, es decir, el relato de las bellas cosas falsas, constituye el fin mismo del arte.

La literatura se anticipa siempre a la vida. No la copia, sino que la modela con arreglo a sus fines.

La gente buena, que pertenece al tipo normal y, por lo tanto, común, carece de interés artístico. La gente mala, desde el punto de vista del arte, ofrece cuadros fascinantes: posee color, variedad y extrañeza.

DESCACHADAS IDIOMÁTICAS

Por Jairo Cala Otero / Corrector de textos – Especialista en lengua española 

  1. – «Un choque múltiple se presentó en la mañana de este viernes 15 de agosto. Tres buses de servicio público y un vehículo particular se chocaron dejando varios heridos». En la página de Noticias Caracol Televisión. El choque no fue múltiple, la misma nota advierte que la colisión se produjo entre tres buses y un automóvil particular (cuatro carros). Algo es múltiple cuando compromete a numerosos elementos en una situación determinada (un choque en este caso). Tampoco se presentó el choque, ocurrió o sucedió. Se presentan los fenómenos naturales y las personas, como lo define el diccionario (herramienta que no consultan los redactores de noticias). El gerundio dejando también produjo un «choque» antilingüístico en esta frase, porque los heridos son consecuencia de la primera acción: el choque; o sea, después. Arreglada, la frase es: «Un accidente de varios vehículos ocurrió en la mañana de este viernes 15 de agosto. Tres buses de servicio público y un vehículo particular chocaron; varias personas resultaron heridas».

2.- «Sorpresa causó la muerte de la periodista Alejandra Gómez, no había indicios de enfermedades o algo parecido y su fallecimiento se dio a conocer sin ahondar en detalles y en una reciente entrevista a su mejor amiga dejó más dudas que certezas». La redacción de este breve texto, en una noticia del diario El Heraldo (Barranquilla), se asemeja a la elaboración de un embutido: se rellena desordenadamente la tripa con los ingredientes. Son cuatro aspectos distintos, mezclados en una única oración, que, por supuesto, es agramatical porque no se ciñe a las normas de la gramática. Uno: La muerte fue sorpresiva. Dos: No había indicios de que estuviera enferma. Tres: Su muerte se comunicó sin mayores detalles. Cuarto: Hubo una entrevista a su mejor amiga. Por orden, sin rellenos agramaticales: «La muerte de la periodista Alejandra Gómez tomó por sorpresa a familiares y amistades, pues no había sido diagnosticada con enfermedad alguna. No se conocen las causas de su fallecimiento. Su mejor amiga dio declaraciones que suscitaron más confusión». 

3.- «(…) solicitaría el cambio de la medida (…), en el lugar de residencia, alegando temas de salud». Frase de una noticia del periódico El Tiempo. Cabe preguntar cuántos y cuáles son los temas de salud que se aluden. En realidad, era una dolencia física de un enjuiciado por la Fiscalía de Colombia. Lo que ocurre es que muchos periodistas tomaron como una matraca la palabra ‘tema’ para todo asunto, en lugar de ser directos en las expresiones. Así: «(…) solicitaría el cambio de la medida (…), en el lugar de residencia, alegando quebrantos de salud». 

4.- «El ahorcado fue identificado como Brayan Elías Mogollón, quien presuntamente decidió quitarse la vida». Algunos periodistas fatigan con el uso de la palabra presunción y su forma adverbial presuntamente. En este fragmento noticioso del diario La Opinión, un barbarismo se torna en «tortura» cuando se emplea en casos en los que la evidencia es obvia para todos, menos para los redactores «presuntuosos». Al anotar «ahorcado» no cabe duda de que Brayan Elías se suicidó; sobraba que se anotara «quien presuntamente decidió quitarse la vida». Sin sogas que «ahorquen» el idioma: «El ahorcado fue identificado como Brayan Elías Mogollón; se desconoce la razón de su suicidio».

5.- «Exesposo de famosa presentadora condenado a 19 años de prisión por abuso sexual». Muchos redactores de noticias siguen minimizando el impacto de las violaciones sexuales. Lo hacen al emplear el giro lingüístico «abuso sexual», que ha cobrado vigor como una impronta en todos los casos en que hay víctimas de violencia sexual. En el texto informativo de este caso, publicado en Vanguardia, la víctima, Julieta Prandi (argentina), anotó ante las autoridades: «No fui violada una vez, sino infinidad de veces». Lo insólito es que ni aun así, con remarcación de la diferencia entre abuso y violación carnal, los periodistas contumaces en el error no cesan de cometerlo. Error dos: faltó el verbo ser en tiempo pasado (fue) entre el sustantivo presentadora y el participio condenado. Título apropiado: «Exesposo de famosa presentadora fue condenado a 19 años de prisión por violación sexual».

6.- «En 1991 se incorporó al frente 19 de las Farc con el nombre de su amigo asesinado como seudónimo». Fragmento de una nota en la revista Semana sobre la captura de Seuxis Pausías Hernández Solarte, alias «Jesús Santrich», por solicitud de la DEA, con fines de extradición. El vocablo seudónimo no es igual al vocablo alias, el primero lo usan los escritores y, en general, intelectuales para sustituir sus nombres propios; el segundo lo usan los antisociales, es decir, gente que quebranta la ley, como alias «Jesús Santrich». Hernández Solarte tenía en la guerrilla FARC (con mayúsculas, la norma cobija la escritura, no la vigencia o extinción del grupo) el alias de «Jesús Santrich». Se escribe entre comillas porque ese no es su nombre original. Conclusión: «En 1991 se incorporó al frente 19 de las FARC con el nombre de su amigo asesinado como alias».

7.- «Voy a colocar unas reglas en esta etapa de juzgamiento». Según publicación del diario Vanguardia, la afirmación la hizo el juez noveno penal municipal de Bucaramanga, que procesaba al exalcalde Luis Francisco Bohórquez por el delito de corrupción. Si se tratase de unas reglas de madera ─con las que se mide una longitud─, el juez bien podría colocarlas sobre su escritorio, por ejemplo; como son reglas de conducta, tiene que ponerlas o establecerlas. Así es la gramática, que tan esquiva les resulta a quienes se ufanan de ser «doctores», pero hablan mal por desconocer su propio idioma. Al derecho: «Voy a poner (establecer) unas reglas en esta etapa de juzgamiento».

8.- «La zona colapsó sobre las 4:00 de la tarde por causa de la conflagración». El idioma español es cambiante, regularmente dejan de ser usadas algunas palabras y se incorporan unas nuevas al diccionario. Ese es el caso del sustantivo conflagración, que ya no funciona con el significado de incendio. El diccionario define esa palabra como: «Perturbación repentina y violenta de pueblos o naciones». Son sinónimos de conflagración: guerra, contienda, lucha, enfrentamiento, conflicto, revolución, pelea y hostilidad. El diccionario advierte sobre la misma palabra: «Desusado. Incendio». Esa advertencia significa que tal palabra perdió vigencia con ese significado. En cambio, del vocablo deflagración, dice: «Acción y efecto de deflagrar». Y de deflagrar: «Dicho de una sustancia: Arder súbitamente con llama y sin explosión». Segundo error: Las horas no se registran sobre (preposición mal usada); simplemente, transcurren y son precisas. Entonces, el título noticioso del periódido La Patria debió ser: «La zona colapsó a las 4:00 de la tarde por causa de la deflagración».

9.- «A pesar de la gravedad de la agresión, el congresista, su equipo de seguridad y los policías que lo acompañaban lograron llegar en rines hasta la estación de Policía de Paicol». En el diario Vanguardia, sobre un atentado a tiros contra el congresista Julio César Triana. Obviamente, ninguna persona usa llantas para desplazarse; las usan los carros. El redactor de la noticia, sin embargo, les puso llantas a los atacados. Sin extravagancias: «A pesar de la gravedad de la agresión, el vehículo en el que viajaban el congresista, su equipo de seguridad y los policías que lo acompañaban, llegó en rines hasta la Estación de Policía de Paicol».

10.- «Autoridades ofrecen $5 millones por información para ubicar a la víctima». Título de una información de Alexander Becerra en el periódico Vanguardia. ¿Cuál víctima? Un título escueto como este pone al lector en el papel de adivino, pues no le da señal alguna de qué clase de noticia se le presenta. ¿Cuál es el delito del que alguien es víctima en este caso? No se sabe, por el desatino del redactor. Dos, las cifras no llevan palabras, esa mezcla es censurada por la norma ortográfica. Después de leer el texto de la información, se podía determinar que un ganadero había sido secuestrado en zona rural de Puerto Wilches (Santander). Entonces, el título pudo ser: «Autoridades ofrecen cinco millones de pesos por información para ubicar a un secuestrado».

11.- «De acuerdo con el órgano de control, Caicedo se posesionó como asesor del Invías el 24 de enero de 2023, mientras aún mantenía un contrato de prestación de servicios con la Institución Universitaria Pascual Bravo, en Medellín, vigente entre el 30 de enero y el 17 de octubre del mismo año». Sin un verbo de soporte, la primera oración, en este fragmento noticioso de El Colombiano, contiene una afirmación de complicidad entre el acusado (Caicedo) y la Contraloría (que el redactor llama «e1 órgano de control»). Con precisión lingüística: «De acuerdo con lo informado por la Contraloría, Caicedo se posesionó como asesor del Invías el 24 de enero de 2023, mientras aún mantenía un contrato de prestación de servicios con la Institución Universitaria Pascual Bravo (…)».

12.- «Así dieron con los señalados de fleteo en Manizales, se llevaron $50 millones en el sector de El Cable». Si emularan a las autoridades investigadoras, también algunos periodistas podrían descubrir en el diccionario qué significado tienen las palabras que van a emplear en sus noticias. Con toda seguridad encontrarían que «fleteo» no es un atraco a mano armada (que es lo que describen con ese vocablo), sino el transporte de mercancías. Esta cita es del periódico La Patria (Manizales) sobre un asalto a un ciudadano, luego de que retirara una considerable suma de dinero de un banco. Además, el uso del verbo dar (dieron) es inapropiado en esta frase. Con ajuste a la corrección: «Así descubrieron a los asaltantes que robaron cincuenta millones de pesos, en el sector de El Cable, Manizales».

13. «Pocas horas antes, a las 00:00h y un minuto de ese mismo día para ser exactos (…)». Cita de una nota en el portal Las 2 Orillas. ¡Pues no son tan exactos! Si hubiese exactitud en la escritura de la hora, no aparecería «desconectado» el minuto aludido de la hora principal. Además, faltó la coma detrás de la palabra día. Debió ser: «Pocas horas antes, a las 00:01 horas de ese mismo día, para ser exactos».

14.- «Durante el primer trimestre (…) se impartieron 2.168 multas por este delito». En una noticia publicada en el periódico Vanguardia, acerca del llamado «mototaxismo» en Bucaramanga. Las multas no se imparten, se aplican, se imponen; impartir es repartir algo entre varias personas. Las autoridades no reparten sanciones. En segundo lugar, las cifras no llevan punto, sino espacio. Corrección: «Durante el primer trimestre (…) se impusieron (o aplicaron) 2168multas por este delito».

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