Los estupidos

James Rodríguez. Foto Everton

Por Esteban Jaramillo Osorio 

No es estúpido James Rodríguez porque determina el rumbo de su vida sin interesarse en el qué dirán. Lo maltratan los ídolos de antes por inocultables broncas, por celos, por envidia o por revanchas. James es él y punto, sin importarle la empatía o rechazo de los aficionados que, en el reciente pasado, lo reverenciaban.

Estúpido lo llamó Oscar Córdoba, desfasado y provocador. Córdoba, acostumbrado a su cordura, a veces tedioso en sus implicaciones televisivas, dio un salto acrobático hacia la crítica desbordada, sin la valoración de antecedentes y sin respeto a los futbolistas colombianos de otros tiempos.

Parece, el suyo, un libreto provocado sin escrúpulos por un afán de virilidad que lo saca de los cauces del buen pensamiento.

Confieso que cuando lo escuché me resistí a creer que quien hablaba era el legendario portero. Que era un clon… o un bocón con la pretensión de resaltar su presencia entre la necedad y la ligereza de sus palabras. Córdoba, me consta, no es un pirómano en los medios.

Como el ejemplo empieza en casa, mis respetos para córdoba, quien debe aprender, como muchos de sus compañeros, que en un set no solo se habla por hablar… ni es plataforma para reverenciar solo a sus representados. Esto es antiético, a propósito. ESTÚPIDOS son aquellos que destruyen el futbol desde la violencia. 

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