
Enrique Santos Calderón
El mandato de Gustavo Petro Urrego se acerca a su fin en medio de una lluvia de acciones armadas que ahogan las últimas esperanzas de una “paz total” que nunca lo fue. Ni hubiera podido serlo.
La respuesta a las propuestas del Gobierno ha sido un incremento de la violencia. Disidencias, elenos, clanes del Golfo y de otra índole aprovecharon para seguir en lo mismo y consolidar estructuras de un poderoso crimen organizado, con ramificaciones incluso políticas.
Diferenciadas, eso sí, porque algo va de un “Mordisco”, criado en las entrañas de las Farc, a un “Gordo Lindo”, por ejemplo, nutrido en el vientre de la mafia pura. Pero todas con el propósito común de fortalecer su negocio, afianzar el control territorial y arrancarle concesiones al Estado.
Ha habido noticias positivas, como el descenso del desempleo y el acuerdo del Banco de la República para frenar las tasas de interés, pero palidecen ante el panorama de una violencia persistente y progresiva, sin que se vislumbre la forma en que el Gobierno pueda darle la vuelta a esta situación en los cien días que le restan. Promover a estas alturas una constituyente parece un esfuerzo tan desesperado como fútil.
He comentado varias veces que no deja de ser diciente que un presidente de izquierda, que militó en un movimiento armado, no haya logrado aclimatar su política de paz con lo que algunos aún denominan románticamente como la “insurgencia”. A la que —ya es claro— no le llama la atención la paz ni el desarme, sino afianzar la capacidad de financiación y el poder de intimidación que les otorga el hecho de estar armados.
No ha sido, en todo caso, por falta de interés de un gobierno que ha buscado acomodarlos y que culpa a lo que llama “la junta del narcotráfico” como instigadora de una violencia que busca “sabotear las elecciones” en contubernio con la extrema derecha. Resulta paradójico entonces que ubique a “Mordisco” como subalterno de este entramado, siendo que es el jefe de la extrema izquierda que lidera la ofensiva armada. Con razón Petro advierte que lo suyo es una “hipótesis”.
*******
Lo que es muy real es la indignación que produce el reguero de cadáveres en las carreteras; la tristeza que da ver las terminales de transporte vacías, los tenderos del camino quebrados, la gente con miedo de desplazarse por su país. La inmensa mayoría de colombianos hoy piensa que los responsables de esta violencia no merecen consideración distinta de la mano dura del Estado. Petro está ahora en ese plan, pero poco convence. Varios candidatos presidenciales han expresado serias dudas sobre su capacidad para liderar y aplicar, como corresponde, la legítima fuerza represiva del Estado.
Por todo esto, es esencial que la ciudadanía pueda ver y escuchar la confrontación de ideas entre los aspirantes al poder para entender cómo resolverían los problemas que denuncian. El pueblo tiene el derecho de saber qué piensan los candidatos y estos el deber de asistir y responder a las preguntas y preocupaciones de quienes pretenden gobernar.
Y por esto, en coyunturas como la presente, el que no haya debate presidencial sería una verdadera “aberración democrática”, por calificarla de manera benigna.
*******
Donald Trump y su esposa, la bella Melania, le exigieron a la cadena ABC que despida al comediante Jimmy Kimmel por burlarse de la salud y edad del presidente y haber dicho que su cónyuge tenía el “resplandor de una viuda expectante”.
El pesado chiste fue antes del tiroteo en la cena de gala de Trump con la prensa, donde Melania se lanzó de cabeza bajo la mesa y los comensales fueron evacuados de la tarima por los cuerpos de seguridad. Después del episodio, ella pasó a la ofensiva y arremetió contra Kimmel como un “cobarde”, cuyo corrosivo humor alimenta el odio y malestar político en Estados Unidos.
Muchas primeras damas se han quejado del tratamiento de la prensa con el gobierno de sus maridos o con ellas mismas, pero Melania fue más allá al descalificar tan personalmente a Kimmel y pedir que fuera echado de su puesto. Con el vehemente respaldo de su cónyuge, por supuesto.
Al abandonar su habitual discreción y pasar a la pelea, se expone a que sus malquerientes invoquen su condición de nacionalizada y su lujoso estilo de vida. Pero estar casada con Trump no es un crimen. Si acaso, un motivo de compasión.
*******
P.S.1: ¿En qué quedará el “destape” de Angie Rodríguez, la cercana exconsejera del presidente, sobre la supuesta operación delictiva de más de veinte personas del entorno de Casa de Nariño para ordeñar el tesoro público? Denuncia explosiva, pero de limitada onda expansiva. Hasta ahora.
P.S.2: Las encuestas indican que Cepeda gana ampliamente en la primera vuelta, pero que perdería en la segunda. Más allá de pronósticos actuales, mi pálpito es que el domingo 31 de mayo Colombia elegirá a su primera mujer presidente.

Dejar una contestacion