Los Danieles. ¿Gobernante o candidato permanente?

Enrique Santos Calderón

Enrique Santos Calderon

Como cada día aparece uno nuevo, es casi imposible contabilizar cuántos aspirantes hay para la presidencia de la República. Pero entre los que ya se han inscrito ante la Registraduría, y los que van a hacerlo, deben pasar de cuarenta. 

Número y diversidad de precandidatos que es termómetro de la fiebre democrática de nuestro sistema político. Porque hay que comenzar por eso: por reconocer que pese a sus fallas, limitaciones o excesos (como la cantidad de presidenciables), vivimos en una democracia. Hay que imaginar también cómo sería bajo un régimen que no tolerara tanta dispersión y pluralismo.

Es un panorama sin duda despelotado, que se irá decantando. Mientras tanto no podemos quejarnos de la falta de opciones, pero sí exigir reglas del juego transparentes y mínimas garantías de seguridad para quienes participan en la contienda electoral. Urgencia primordial para el gobierno después del atroz atentado contra Miguel Uribe Turbay. Encomiable que la Policía haya capturado a varios implicados, pero falta rematar la faena: caerles a los verdaderos autores intelectuales de un crimen que apuntó al corazón mismo de la democracia colombiana.

Si fueron disidencias de las Farc como ahora se plantea, o el Clan del Golfo, o algún sector mafioso o narcoparamilitar menos conocido, es obligación del Gobierno saberlo, ir a fondo, concentrarse en neutralizar a este enemigo y no dispersarse en “iniciativas de paz” que confundan o desmotiven a la fuerza pública. El presidente Petro tiene el deber histórico de impedir un regreso al pasado y evitar que las elecciones de 2026 se desarrollen en medio del terror y el miedo. Para eso tiene que identificar bien y reprimir sin contemplaciones a los que atentan a sangre y fuego contra la democracia. Sin fabricar conspiraciones. 

El que Miguel Uribe, principal figura de la oposición, no pueda estar presente en el debate es la más penosa muestra de cómo la violencia sigue incidiendo en la política colombiana. Para no hablar de los líderes sociales y dirigentes locales asesinados este año en pueblos y veredas, en una escalada que tiende a aumentar en la medida en que se acercan los comicios. ¿Hasta cuándo? 

Que el presidente Petro salga ahora con que no confía en la transparencia de las elecciones venideras siembra aún más incertidumbre y lleva a preguntarse por qué está cuestionando el sistema electoral bajo el cual ha sido elegido alcalde, congresista y presidente. ¿Presiente que al Pacto Histórico le irá muy mal en las urnas? ¿Busca desacreditar a la Registraduría por alguna razón inconfesa? ¿Es la vieja manía de provocar polémicas que lo mantengan siempre visible y retador? ¿O es que en el fondo prefiere el plan de candidato al de gobernante, como sugieren algunos de sus antiguos colaboradores?

En el encontrón con Washington no le fue bien y ahora toca enmendar la relación con el vecino del Norte, so pena de empantanar aún más una política exterior en manos de inexpertos funcionarios de segundo nivel. Solo falta que se asesore aquí del incompetente pero fiel “pastor” que nombró como su jefe de Despacho, cuyo lema es que “Gustavo Petro se quede veinte años más como presidente de la República”.

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El 28 de julio se conocerá el fallo en el juicio contra Álvaro Uribe Vélez. Llega a su fin el proceso penal más largo y polémico de los últimos tiempos, el primero contra un expresidente, y fue revelador haber visto al sindicado defendiéndose, de cuerpo presente en el tribunal, de cargos que podrían llevarlo a la cárcel.

Al margen de lo puramente legal, de las acusaciones de fraude procesal y manipulación de testigos y de todas las maniobras dilatorias a las que acudió durante años, me pareció que Uribe salió bien librado en su presentación. Fue frontal y decidida. No ha perdido vehemencia con los años, que ya se le notan, ni ganado en amplitud o simpatía. Pero ahí estuvo, sesión tras sesión, alegando su causa ante jueces y cámaras.

Compadezco y le deseo sabia iluminación a la juez Sandra Heredia que emitirá el fallo. Se trata de un proceso cargado de viejas y complejas implicaciones, cuyo desenlace no dejará contento a todo el mundo. Con seguridad será apelado e impugnado, pero lo clave es que sea acatado porque, después de todo, estamos en una democracia. ¿O no?

P.S.1: Debe celebrarse que una figura como el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas se haya lanzado a la Presidencia. Conocía bien su trayectoria y dominio de los asuntos de Estado, pero me ha impresionado el carácter, talante político y facilidad de expresión que está demostrando. No dudo de que mientras más exposición pública tenga, más crecerá su candidatura. Pueda ser, porque pocos tan calificados como él para gobernar a este país.

P.S.2: Hablando de candidaturas, menudo revuelo ha causado la de Zohran Mamdani para la alcaldía de Nueva York. Que un joven de 33 años, nacido en Uganda, que se definió como socialista demócrata, sea un serio aspirante a regir los destinos de la capital del mundo ha trastornado al establecimiento estadounidense, comenzando por el Partido Demócrata del cual proviene.

Ver para creer, pero habrá que seguir de cerca la fascinante carrera política que tendrá lugar en el centro financiero del la primera potencia.

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