
Ana Bejarano Ricaurte
Invasión de Venezuela y captura de Maduro de por medio y nada que logran silenciar el escándalo del entramado de explotación sexual de menores liderado por Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. El viernes 30 de enero, en cumplimiento de la ley de transparencia sobre el tema, el Departamento de Justicia gringo liberó tres millones de documentos adicionales. Y esta deposición documental, aunque masiva, dibuja con delicadeza cómo funcionaba el negocio, comunidad y red de relaciones públicas que surgió y se alimentó de la explotación sexual de menores en los más altos círculos de poder del planeta.
La dupla entre Epstein y Maxwell alcanzó a traficar con miles de niñas, tanto para sí mismos como para sus clientes. Era una enorme operación que requería de mucho trabajo (el cual consta en ríos de papel) y cualquiera que se acercara podría al menos intuir lo que ocurría.
Se trata de la podredumbre habilitada por los hombres más poderosos del mundo. En un chocante “memo” a sí mismo, como si estuviese preparando una respuesta, Epstein escribe que el magnate Bill Gates le pidió antibióticos para darle a escondidas a su esposa Melinda por contagiarla con enfermedades venéreas que contrajo de una chica rusa.
En la nueva revelación aparece otra vez el expresidente Andrés Pastrana. En el pasado, el exmandatario dijo que abordó el avión de Epstein (conocido como el Lolita Express) para propiciar un encuentro entre el pedófilo y Fidel Castro, y que nunca hubo niñas en esos vuelos. También que nunca fue a la isla Little St. James.
Los nuevos documentos sugieren más encuentros. En un correo, al parecer suscrito por Maxwell, la explotadora hace alarde de sus proezas a bordo de un helicóptero que le proporcionó el presidente de Colombia, el cual incluía “terroristas” que “corrían” para ella poder dispararles. El pasado diciembre se publicaron fotografías de ambos disfrazados de pilotos de combate, probablemente del día que comenta Maxwell en su perturbador recuento.

En un correo electrónico del 19 de marzo de 2004, firmado por “Andres Pastrana”, aparece el siguiente mensaje: “Ghislaine: Estaré llegando de Madrid por Continental Airways en el vuelo CO63 por el aeropuerto de Newark, a la 1:50 PM, lunes 22. De nuevo muchas gracias y déjame saber”. El remitente parece ansioso, pues tres días después, el 21 de marzo insiste: “Ghislaine: Estaré llegando de Madrid por Continental Airways en el vuelo CO63 por el aeropuerto de Newark, a la 1:50 PM, lunes 22. De nuevo muchas gracias y déjame saber. Déjame saber si recibiste este correo. Muchas gracias. Andres Pastrana”.

El primer mensaje tenía como asunto un simple “hi” (hola), mientras que el segundo dice “Confirming my flight” (Confirmando mi vuelo). Un remitente que aparece como “G.Max” contesta: “Recibí el correo, el conductor estará en equipajes con un letrero con tu nombre – déjame saber si recibiste mi mensaje + recibiste la información del apartamento en el que te estarás quedando, ¿cierto?”

Un año antes, en abril del 2003, figura una guía de FedEx con un envío de Epstein a Pastrana por correo. Al parecer el paquete voló de Florida a Madrid.

Cinco años después en 2009, Pastrana aparece como recipiente de otro correo, esta vez enviado por Jean Luc Brunel. Brunel le agradece a “Andres” por un mensaje, le avisa que aterriza a las 2:00 p m. de Lima y afirma que está “muy feliz” de verlo de nuevo.

Jean Luc Brunel es uno de los reconocidos y probados asociados de la red de explotación sexual de Epstein. Se desempeñaba como agente de modelos en Francia, para después convertirse en colaborador del pedófilo, a quien le conseguía niñas para explotar sexualmente. En febrero de 2022 fue hallado muerto en la prisión parisina de La Santé, donde estaba recluido por ser acusado de acoso sexual y violación de menores.
Alrededor de la época de ese correo en 2009, Epstein le pidió a Brunel que alertara a Pastrana, pues Tommy Mottola (ejecutivo de Sony) quería volverse el zar del entretenimiento en Cuba.
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Pastrana aparece reseñado también en lo que los documentos titulan “Libro de contactos”.

El funcionario Todd Blanche, quien anunció la liberación documental, explicó que también existen millones de fotos y videos que contienen escenas de violencia sexual y asesinato cometido contra niñas. Además, catálogos que eran empleados para que los clientes eligieran a sus víctimas. Esas imágenes no han sido liberadas, aún falta una gran parte de los archivos.
Esta nueva revelación (sumada a las que se acumulan en fotografías publicadas el año pasado) evidencia que no se trató de una relación superficial y pasajera como ha señalado en el pasado el expresidente.
Ya que nunca ha revelado cuáles fueron los motivos por los que se dejó visitar hace unos años en Cartagena de Maxwell, sería útil que también le respondiera al país: ¿Cuál era el afán de Pastrana por anunciarle a Maxwell su llegada a Nueva York en 2004? ¿Por qué Maxwell le consiguió hospedaje en esa ciudad? ¿Qué contenía el paquete que un año antes le mandó Epstein al expresidente a Madrid? ¿En qué constaron sus relaciones con otro depredador sexual, Jean Luc Brunel? ¿Por qué antes se ha referido a contactos esporádicos con Epstein y Maxwell y ahora surgen evidencias de una relación sostenida a lo largo de los años?
Es probable que, como muchos de los señores poderosos que aparecen en estos documentos, Pastrana nunca dé las explicaciones que corresponden. (Las cuales nunca le piden en las entrevistas radiales en donde se dispone a arreglar el país con el que no pudo como mandatario). Pero lo que sí podemos pedirle es que se baje de su pedestal moral, desde el cual pretende instruir al electorado colombiano sobre a quién votar o qué pensar. Mientras su verdad con Epstein siga en suspenso tendrá que dar descanso a su dedo aleccionador.
