
Daniel Coronell
Una decisión del Consejo Nacional Electoral puede cambiar el rumbo de Colombia. El tribunal anunciará este lunes si anula la inscripción de Iván Cepeda en la consulta de izquierda llamada “Frente por la vida”. Cepeda encabeza las últimas encuestas y su eventual triunfo en esa consulta se da por descontado. Sin embargo, una cosa es suponerlo y otra demostrarlo. Su probable exclusión de ese proceso puede cambiar todas las previsiones políticas y redefinir el panorama tanto de la izquierda como de la derecha, y hasta del desdibujado centro.
La discusión es jurídica, aunque el tribunal sea político. Algunos dicen que, como Cepeda ya participó en una consulta, no puede estar en otra porque lo prohíben la Constitución y la ley. Él y su equipo consideran que la consulta de octubre –que ganó y en la que la que la izquierda tuvo más de 2.700.000 votos– era interna y que, en cambio, la del próximo marzo es interpartidista porque incluirá tendencias liberales como la de Roy Barreras y Juan Fernando Cristo.
También dicen que detrás de la retórica jurídica se esconde una jugada de los sectores más tradicionales para ponerle zancadilla al progresismo.
Como sea, todo indica que, en el Consejo Nacional Electoral, se ha ido consolidando una mayoría partidaria de anular la inscripción del senador Cepeda.
Y aquí surge una primera pregunta: ¿vale la pena hacer una consulta de la izquierda sin la participación del líder de esa carrera? La respuesta no es sencilla. Si la hacen, el ganador no sería necesariamente el candidato y terminarían divididos, llegando a la primera vuelta con dos aspirantes.
Pero si no la hacen, dejarán el escenario despejado para que el ganador, o mejor dicho la ganadora, de la consulta de la centro derecha –el uribismo para abreviar– termine con una votación descomunal que la proyecte como triunfadora anticipada del proceso.
Esta vez, a diferencia de las elecciones anteriores, no habrá varios tarjetones para consulta sino uno solo que incluye todas. Con un potencial superior a los 21 millones de electores, lo previsible es que más de la mitad use esa tarjeta. Si solo hay una consulta fuerte, la votación por la llamada “centro derecha” subirá astronómicamente.
Por ahora, el mayor defensor de la tesis de continuar la consulta –con o sin Iván Cepeda– es Roy Barreras, quien apunta a quedarse con votos de sectores de los partidos tradicionales no afectos al uribismo y de un sector del petrismo que lo apoyaría ante la ausencia de Cepeda.
Dice él que un día después de la consulta buscarán un acuerdo político para llegar unidos a la primera vuelta. En ese momento decidirán si se unen en torno a Iván Cepeda o a quien acaba se salir triunfador de la consulta. La tesis es interesante, pero tiene un problema: parece diseñada para que gane Roy.
La decisión del CNE, sin duda, afecta a la izquierda y específicamente a Iván Cepeda pero golpeará aún más al candidato Abelardo de la Espriella.
Sin otra consulta fuerte, Paloma Valencia podría obtener 4 o 5 millones de votos en marzo y se convertiría en la líder indiscutible de la derecha, por encima de cualquier otro que quedaría noqueado antes de salir al cuadrilátero.
Por lo demás, en unos sectores del uribismo hay molestia con el candidato De la Espriella por su apoyo a las listas al congreso del Movimiento de Salvación Nacional que les quitan votantes a las del Centro Democrático y hacen muy probable que el expresidente Álvaro Uribe, ubicado en el renglón 25, se queme en su intento de volver a ser elegido senador. Un triste epílogo para una persona que se precia de no haber perdido jamás una elección.
En cualquier escenario es más fácil presentar a Paloma que a Abelardo como candidata de unidad y con posibilidad de crecimiento en sectores menos radicales.
Otro inesperado ganador de la polémica decisión del Consejo Nacional Electoral será el centro político, hoy desahuciado en la mayoría de las previsiones.
La eventual desaparición de la consulta de la izquierda o su celebración sin la participación del líder más caracterizado de ese sector, le abriría un lugar importante al centro.
Si Sergio Fajardo decide pasar al ataque, en lugar de seguir cuidando su 9 por ciento, o menos, que no le alcanza sino para el cuarto lugar, probablemente se convertirá en uno de los ganadores de marzo. Una consulta de centro que lo incluya a él, a Claudia López y, tal vez, a Maurice Armitage movería a un sector que no es petrista pero tampoco es uribista. Un escenario que quizás le devuelva al centro la viabilidad.
Hace apenas dos semanas era inimaginable que una determinación del controvertido Consejo Nacional Electoral pudiera afectar tanto las tendencias pero –de acuerdo con la teoría del caos– hasta el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán.
