
| Andrés Osorio GuillotCoordinador de newsletter |
| Mucho se habló de la muerte de Miguel Uribe Turbay la semana pesada luego de luchar poco más de dos meses por su vida tras el atentado que sufrió el 7 de junio. Sin embargo, en el resumen de las columnas de los últimos despertaron mayor interés otros temas que abordaremos por aquí. Sí, una de las columnas que más conversación despertó fue la que escribió Julio César Londoño sobre cómo se “manoseó” la muerte de Uribe Turbay por parte de todos los sectores políticos en el país. Relacionado con Uribe Turbay, otra columna que abrió debate fue la de Sergio Otálora Montenegro, que cuestionó el discurso que envió el expresidente Álvaro Uribe Vélez y que fue leído en el sepelio del precandidato del Centro Democrático. Según el autor, el expresidente, condenado y bajo arresto, proyectó en sus ataques al actual gobierno las mismas prácticas que marcaron su carrera: alimentar el odio, mentir, estigmatizar opositores y reescribir la historia para ocultar sus vínculos con el paramilitarismo y los crímenes de Estado. Otálora sostiene que Uribe aprovechó la tragedia para calumniar, victimizarse y azuzar a sus seguidores, que ahora ven en Uribe Turbay un mártir y acusan sin pruebas a Petro de instigar su asesinato. El columnista concluye que el uribismo sigue atrincherado en un discurso beligerante y antidemocrático, dispuesto a justificar la violencia y a repetir la historia de guerra sucia que marcó el país. Por otra parte, si bien supimos ya cuál fue la suerte de Diego Cadena, el exabogado del expresidente Álvaro Uribe Vélez, Cecilia Orozco denunció que Cadena habría intentado montar un nuevo entramado con falsos testigos para desprestigiar al senador Iván Cepeda y al abogado Miguel Ángel del Río, contraparte en el juicio contra el expresidente. Según pruebas reveladas, el plan incluía grabaciones, denuncias falsas, participación de narcotraficantes, agentes de la DEA y el FBI, así como la difusión en redes sociales con apoyo de políticos uribistas, incluso de los hijos de Uribe. El objetivo era vincular a Cepeda y Del Río con el narcotráfico y lograr que un fiscal en EE. UU. emitiera una acusación en su contra, debilitando así la legitimidad de la condena contra el exmandatario. El complot se frustró gracias a que el “narcochofer”, pieza clave del montaje, decidió alertar a Del Río y aportar pruebas de la conspiración, lo que permitió desmontar otra maniobra uribista para manipular la justicia. En otro tema judicial, Rodrigo Uprimny critica con dureza la terna escogida por la Corte Suprema para reemplazar al magistrado Reyes en la Corte Constitucional, pues aunque incluye dos candidatos respetables (María Patricia Balanta y Jaime Tobar), en la práctica está diseñada para favorecer a Carlos Camargo, exdefensor del Pueblo. Argumenta que esta “terna de uno” es lamentable por tres razones: primero, porque Camargo fue un defensor mediocre y clientelista, incapaz de responder al estallido social de 2021; segundo, porque la Corte ignoró el principio constitucional de equidad de género, poniendo en riesgo la paridad alcanzada en la Corte Constitucional; y tercero, porque su postulación está marcada por conflictos de interés, ya que Camargo nombró familiares de magistrados en la Defensoría, lo que viola el espíritu constitucional del artículo 126. Además, Uprimny cuestiona que la votación para elaborar ternas sea secreta y pide que sea pública y razonada. Concluye que, aunque el Senado podría corregir la situación eligiendo a Balanta o Tobar, lo más probable es que también prime el clientelismo que favorece a Camargo. |
