
Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda se encaminan a un ajustado desenlace en segunda vuelta. Estos son los antecedentes de las presidenciales más apretadas.
Bogotá –
A dos semanas de la segunda vuelta presidencial en Colombia, tanto Abelardo de la Espriella como Iván Cepeda se disputan la Presidencia, pero solo uno de ellos dos llegará a la Casa de Nariño. El resultado de la primera vuelta, con una diferencia de menos de 700.000 votos entre el abogado de ultraderecha (43,7%) y el senador de izquierdas (40,9%), apunta a un panorama extremadamente reñido, en medio de una radicalización muy palpable. A la espera de nuevas mediciones, en las encuestas previas al domingo electoral los escenarios de balotaje diferían a favor de uno u otro, según cuál firma, sin ventajas concluyentes.
Con ese preámbulo, es posible que la del 21 de junio sea una de las elecciones presidenciales más apretadas en la historia reciente de Colombia. Hay por lo menos cuatro antecedentes claros de comicios que se definieron por estrechas diferencias. Las presidenciales de 1970, en las que Misael Pastrana Borrero superó a Gustavo Rojas Pinilla por 1,6% de los votos; las de 1978, en las que Julio César Turbay se impuso a Belisario Betancur por 2,7%; la segunda vuelta de 1994, cuando Ernesto Samper quedó elegido por encima de Andrés Pastrana –hijo de Misael– con una diferencia levemente superior al 2%. Y también las de hace cuatro años, cuando el presidente Gustavo Petro superó por poco más de 3 puntos a Rodolfo Hernández.
Pastrana, una victoria sobre Rojas Pinilla en medio de dudas
Las elecciones del 19 de abril de 1970 han sido las más problemáticas. Los acuerdos del Frente Nacional contemplaban que este sería el último periodo en el que liberales y conservadores se alternarían el poder. Según el informe final de la Registraduría, Misael Pastrana, del Partido Conservador y apoyado por el oficialismo liberal, derrotó por unos 70.000 votos al general retirado Gustavo Rojas Pinilla, con su movimiento Alianza Popular Nacional (Anapo). Rojas Pinilla ya había sido gobernante de facto durante la única y breve dictadura militar que ha tenido Colombia, de 1953 a 1957, con respaldo de sectores de los dos partidos. Esos reñidos comicios quedaron manchados por las sospechas de irregularidades para definir al ganador.
“El día de las elecciones, los recuentos, que comenzaron por las grandes ciudades, donde el descontento por la inflación era mayor, daban una ventaja notable a Rojas. El Gobierno, inquieto, suspendió la divulgación de resultados y cuando, al día siguiente, se anunció que había ganado Pastrana, la duda fue general: muchos creyeron que durante la noche se había hecho trampa en la cuenta de los votos”, escribe el académico Jorge Orlando Melo en su libro Historia mínima de Colombia. “Las evidencias indican que el recuento fue correcto (aunque sin duda, como en todas las elecciones, hubo fraudes importantes en las zonas rurales) y que las zonas de las que faltaba informar (pero cuyo total de votos ya se conocía) eran en gran parte los sectores rurales donde Pastrana tenía mayoría, como Huila y Nariño”, apunta con la mirada reposada del historiador.

En un inesperado giro del destino, fue a raíz de ese presunto fraude que nació la insurgencia en la que Petro militó en su juventud. “En 1974 apareció una nueva guerrilla, Movimiento 19 de abril, M-19, bolivariana y populista, formada por jóvenes urbanos de clases medias, muchos de ellos antiguos militantes comunistas o del rojismo y con talento para las operaciones teatrales y de medios”, escribe Melo. En 1978, el liberal Julio César Turbay también ganó la Presidencia con una corta diferencia sobre el candidato conservador, Belisario Betancur. Desde entonces, las distancias fueron más holgadas hasta que entró en vigor la Constitución de 1991.
La segunda vuelta más reñida
Con la nueva carta política llegó también la novedad de la segunda vuelta presidencial si ningún candidato supera el 50% de los votos. Se inauguró en las siguientes elecciones, las de 1994. En primera vuelta, el liberal Ernesto Samper obtuvo 45,3% de los votos y el conservador Andrés Pastrana 44,9%. En la instancia definitiva, Samper se quedó con el 50,6% y Pastrana con el 48,4%. “Se ha producido un desempate claro”, señalaba el editorial de la época de EL PAÍS. “Samper resulta elegido presidente con una diferencia, no muy grande, pero indiscutible”. Pastrana reconoció la victoria de su contrincante y llamó a la población a poner por encima de todo los intereses del país. Poco después estalló el escándalo por la entrada de dineros del cártel de Cali a la campaña de Samper. Es, por ahora, la definición más estrecha desde que las presidenciales se disputan a dos vueltas.
El escenario que deja la disputa entre De la Espriella y Cepeda resiste varias lecturas. El candidato del oficialista Pacto Histórico igualó –con un millón más de votos– el porcentaje del presidente Gustavo Petro en la primera vuelta del 2022, cuando obtuvo poco más del 40% frente al 28% de Rodolfo Hernández, su rival de entonces. Pero la suma de los votos de Hernández y el tercero en disputa y candidato de la derecha, Federico Fico Gutiérrez (23,9%), superaba el 50%.
En una apretada segunda vuelta, Petro obtuvo poco más de la mitad de los votos, por el 47,3% de Hernández, para una diferencia de menos de 700.000 o poco más de 3 puntos porcentuales. En ese sentido, remontó, gracias en buena medida a una mayor participación entre las dos vueltas presidenciales. De manera similar, la suma de las votaciones de De la Espriella (43,7%) y Paloma Valencia, tercera el domingo con el 6,92%, también superó la mitad de los votos.
Cepeda, tras haber sido sostenidamente el puntero de las encuestas, busca ahora una remontada. Habrá una batalla, a contrarreloj, para conseguir la mayor parte de los más de 3 millones de votos que se fueron para otras opciones. De esa bolsa sobresalen los de Valencia y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, que alcanzaron 1,6 millones –Valencia ha pedido votar por De la Espriella, mientras que Oviedo evita escoger favorito–. Pero también los de los candidatos de centro, en especial el millón de votos que obtuvo Sergio Fajardo (4,2%), quien presentó un decálogo de condiciones, con el fin de la polarización y el odio como el primero de sus puntos. Incluso se han valorizado los 225.000 votos de Claudia López, que rozó el 1%.
La polarización extrema ha marcado esta campaña, según coinciden todos los observadores. Con el agravante de que el presidente ha sembrado desconfianza en el sistema electoral, con confusas denuncias de fraude y su negativa a reconocer el conteo preliminar, o preconteo, de la primera vuelta. A pesar de que el presidente ha tensado el ambiente, la gran mayoría de los 1.330 observadores internacionales desplegados durante las votaciones dijeron que estas se desarrollaron de forma tranquila y transparente.
“Comparados con otros países de América Latina, los colombianos nos podemos sentir orgullosos de que tenemos prácticamente el mismo resultado del escrutinio la misma noche de las elecciones”, destaca en entrevista con este periódico Alejandra Barrios, la directora de la oenegé Misión de Observación Electoral de Colombia (MOE), en referencia a un preconteo que ha evitado violencia política. Un resultado demasiado estrecho en la segunda vuelta puede ser “una pesadilla”, valora la experta. “No solamente en Colombia, en cualquier país del mundo. Procesos electorales tan polarizados pueden terminar en lo que pasó en Brasil o en Estados Unidos: marchas hacia los centros de poder, de decisión, de ciudadanos genuinamente convencidos de que les han hecho fraude porque no alcanzan a desmontar las narrativas de odio”, advierte.
La remontada de Santos en 2014
Aunque al final saldó de manera holgada la segunda vuelta sobre Óscar Iván Zuluaga, la reelección de Juan Manuel Santos, en 2014, es un referente de remontada entre las dos vueltas presidenciales. En la primera, Santos sacó 25,7% de los votos, segundo por debajo de Zuluaga (29,2%). La participación pasó del 40 al 48% del censo electoral en solo tres semanas, el presidente centró su mensaje en la paz y logró un acuerdo programático con Clara López, la candidata de izquierda que había logrado el 15,2% en primera –Marta Lucía Ramírez, con 15,5%, había adherido a Zuluaga–. Al final, Santos obtuvo el 50,9% frente al 45% de Zuluaga.
Ganador vs perdedor en la segunda vuelta de Colombia | desde el año 1994
1994: Ernesto Samper vs Andrés Pastrana 50,5% 48,4%
1998: Andrés Pastrana vs Horacio Serpa 50,3% 46,5%
2002*: Álvaro Uribe (2do: Horacio Serpa) 53,1%. 31,8%
2006*: Álvaro Uribe (2do: Carlos Gaviria) 62,4% 22,0%
2010: Juan Manuel Santos vs Antanas Mockus) 69,5%. 27,4%
2014**: Juan Manuel Santos vs Óscar Iván Zuluaga 50,9%. 45,0%
2018: Iván Duque vs Gustavo Petro 54,0% 41,7%
2022: Gustavo Petro vs Rodolfo Hernández 00%. 50%

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