La polarización política en Colombia podría llegar a extremos callejeros violentos, a la confrontación institucional y a la radicalización de la represión para justificar políticas de seguridad nacional.
Los expertos consideran que una eventual victoria de Abelardo de la Espriella podría desencadenar un conflicto permanente con sectores progresistas que dificultarían la gobernabilidad. No descartan desordenes que desemboquen en un nuevo estallido social.
En su discurso vengativo por derrotar al petrismo, de La Espriella incurre en motivaciones a sus seguidores que podrían acentuar la división social en el país porque su plan de seguridad con «mano dura» deja entrever acciones militares extremas que podrían en riesgo los derechos humanos de la población civil bajo el argumento de desarrollar una guerra contra el narcotráfico.
El candidato de la extrema derecha propone un «bloque de búsqueda» contra la extorsión para «dar de baja a todo bandido» y no habla de fórmulas de juicio o de las aplicación de derecho penal colombiano que él maneja para negociar libertades e «inocencias» de sus clientes
El vínculo de De La Espriella con el partido Salvación Nacional es -advierten los expertos- un riesgo político para esa colectividad, nacida del Partido Conservador, que hasta podría perder su personería jurídica.
Sus propuestas de reducir impuestos y suprimir entidades oficiales para congraciarse con el sector empresarial, en un país en donde las personas naturales no aportan al fisco para los gastos administrativos, la inversión en obras públicas, en seguridad social y vivienda podrían desembocar en la desfinanciación de programas sociales y aumentar la ya excesiva informalidad laboral.
Sus simpatizantes, en su mayoría miembros del llamado Consejo Empresarial Colombiano, ven en «El Tigre» una figura para restaurar una libertad económica plena.
