
MILAGROS PÉREZ OLIVA
El conflicto de Gaza ya no es solo una tragedia que crece y crece en medio de la impotencia, sino una exhibición obscena de poder absoluto. El Ejército israelí dio ayer 48 horas al medio millón de palestinos que queda en la arrasada ciudad de Gaza para que huyan si no quieren morir. Y mientras eso ocurría, un ministro de Netanyahu revelaba que Israel y EE UU están negociando ya cómo repartirse la Franja.

| Un grupo de gazatíes abandona la capital de la Franja tras el ultimátum lanzado por el ejército israelí. / MAHMOUD ISSA (REUTERS). |
Miles de palestinos huyen apresuradamente de la ciudad de Gaza ante los intensos ataques de las tropas israelíes. «Quedarse significa morir», dicen los que escapan. El problema es que no saben a dónde ir. Al Mawasi, la zona a la que los empuja el Ejército, está desbordada. Y ahora que la Franja está prácticamente arrasada y sus habitantes han viajado más allá de la desesperación, cobra de nuevo fuerza aquel video obsceno en el que Donald Trump fantaseaba con construir en su costa la Riviera de Oriente Próximo:
- El ministro israelí de Finanzas ha revelado que Israel y EE UU negocian la forma en que se repartirán la Franja cuando hayan derrotado a Hamás y sometido a los palestinos. «Hemos invertido mucho dinero en esta guerra. La demolición era el primer paso. Ahora solo necesitamos construir», ha dicho.
El mundo le mira mal, pero Netanyahu ni se inmuta. Está dispuesto a seguir su plan hasta el final, aunque arrecien las críticas y las sanciones. Bruselas aprobó ayer suspender una parte del acuerdo comercial con Israel, pero la aplicación queda en manos de los Estados miembros. Para que se lleve a cabo, necesitará el voto favorable del 55% de los estados y el 65% de la población. No está claro, por tanto, que se vaya a aplicar. Así se mueve el viejo trasatlántico europeo.
