La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela provocó una de las fracturas diplomáticas más profundas del siglo XXI. Mientras algunos países celebran la caída de Nicolás Maduro, otros denuncian una violación flagrante de la soberanía y el derecho internacional.
Se dividió el mapa geopolítico de la siguiente manera:
Las potencias aliadas de Caracas y los gobiernos de izquierda en América Latina han reaccionado con dureza:
- Rusia y China: Han sido los críticos más vocales. Moscú calificó el operativo como un «acto de agresión armada» y exigió la liberación inmediata de Maduro. Pekín, por su parte, se declaró «conmocionado» y advirtió que este ataque es una amenaza directa a la paz global.
- Colombia (Gobierno Petro): El presidente Gustavo Petro condenó la acción militar, afirmando que «ha traspasado una línea inaceptable». Colombia ordenó el despliegue inmediato de la fuerza pública en la frontera para prevenir incidentes y se prepara para una llegada masiva de refugiados.
- Brasil y México: Lula da Silva (Brasil) y Claudia Sheinbaum (México) emitieron comunicados conjuntos rechazando el uso unilateral de la fuerza y exigiendo una salida negociada que respete la autodeterminación de los pueblos.
- Irán y Cuba: Denunciaron el operativo como «terrorismo de Estado» y una muestra del «hegetonismo imperialista» de la administración Trump.
Varios países apoyaron la acción norteamericana y ven en esta intervención el fin de una era y el inicio de una transición democrática:
- Argentina (Gobierno Milei): El presidente Javier Milei celebró abiertamente la captura de Maduro con su habitual lema: «La libertad avanza». Argentina fue uno de los primeros países en reconocer la validez de la operación para «extirpar una dictadura».
- Israel: El gobierno israelí celebró el derrocamiento de Maduro, a quien vinculaban con intereses de Irán en la región.
- Aliados Regionales (Guyana, Panamá, Paraguay y El Salvador): Estos países han mostrado apoyo o una «cooperación cautelosa». En particular, Guyana y Trinidad y Tobago han servido como puntos estratégicos para la logística estadounidense.
- Chile: Sectores de la derecha y el presidente electo José Antonio Kast celebraron la noticia en redes sociales, considerándolo un paso necesario para la estabilidad regional.
Los organismos internacionales a los que ya poca importancia a sus decisiones dan los países miembros, reaccionaron con cautela:
- Naciones Unidas (ONU): António Guterres expresó su «profunda alarma» y advirtió que la captura de un jefe de Estado por fuerzas extranjeras sienta un «precedente peligroso». Se ha convocado a una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad.
- Unión Europea: A través de Kaja Kallas, la UE pidió «máxima moderación» y evitó respaldar la acción militar, subrayando que cualquier transición debe ser legítima y bajo el derecho internacional.
- España: El presidente Pedro Sánchez fue contundente al afirmar que España no reconocerá ninguna autoridad impuesta por una intervención militar que viole la carta de las Naciones Unidas.
En la región vecina a Venezuela se han tomado algunas medidas relacionadas con la situación de ese país cuyo poder quedó en manos de Estados Unidos:
- Cierre de Fronteras: Además de Colombia, Guyana ha reforzado su vigilancia ante posibles represalias de sectores militares venezolanos remanentes.
- Crisis Humanitaria: Las agencias internacionales ya reportan los primeros desplazamientos masivos hacia los países vecinos por temor a una guerra civil prolongada.
- Petróleo: El precio del crudo ha experimentado una alta volatilidad, mientras Donald Trump aseguró desde Mar-a-Lago que las petroleras estadounidenses ayudarán a «reconstruir» la industria venezolana.
La situación dentro de Venezuela hoy domingo es de una incertidumbre total y una alta tensión operativa. Tras el operativo relámpago de las fuerzas especiales de Estados Unidos (denominado «Operación Resolución Absoluta») que culminó con la captura de Nicolás Maduro, el país se encuentra en un estado de «conmoción exterior» y con un mando político fracturado.
Ante la ausencia de Maduro, quien ya está detenido en Nueva York, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) nombró a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina por un periodo de 90 días.
Ella ha exigido la liberación inmediata de Maduro, calificando el hecho como un «secuestro».
Diosdado Cabello apareció en mensajes televisivos grabados desde lugares no revelados, rodeado de fuerzas especiales, llamando a la calma pero también a la resistencia. Sin embargo, analistas reportan una «niebla de guerra» sobre quién tiene realmente el control del aparato estatal.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, confirmó bombardeos en puntos estratégicos de Caracas (como Fuerte Tiuna y el Aeropuerto de Higuerote) y ordenó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) pasar a la «lucha armada» frente a lo que denomina la «planta insolente del extranjero».
Se reportan al menos 40 muertos tras los ataques quirúrgicos con drones y misiles en bases militares. Hay informes de enfrentamientos internos en algunas guarniciones entre oficiales que apoyan la transición y aquellos que permanecen leales al chavismo.
Caracas amaneció militarizada, pero con servicios básicos intermitentes. Fuerte Tiuna (el corazón militar) se quedó sin energía eléctrica durante gran parte del sábado y hoy domingo el patrullaje es intenso.
Rigen restricciones severas a la movilidad y se han suspendido las garantías constitucionales bajo el decreto de estado de conmoción. Las fronteras terrestres (con Colombia y Brasil) están cerradas por orden del gobierno interino de Caracas.
Existe una brecha profunda entre la población venezolana. Mientras en sectores populares de Caracas hay silencio y temor a una guerra civil, en otras zonas y en el exterior se han visto celebraciones espontáneas.
El miedo al desabastecimiento ha provocado compras de pánico. Los hospitales, ya debilitados, están en alerta máxima atendiendo a los heridos de los bombardeos iniciales.
La situación es crítica en la zona del Catatumbo. Se ha detectado un movimiento masivo de guerrilleros del ELN que regresan desde Venezuela hacia territorio colombiano, lo que ha generado enfrentamientos con disidencias de las FARC (Frente 33) por el control territorial, provocando una nueva emergencia humanitaria.
Venezuela es hoy un país con dos realidades: una cúpula que intenta sostener el poder bajo la figura de Delcy Rodríguez y un control territorial debilitado por la intervención aérea estadounidense y las fracturas internas.
Este análisis fue apoyado con Inteligencia Artificial de Gemini.
