“He dormido en el monte, porque la gente nos echaba con piedras y pistolas”

Varios migrantes duermen este viernes en las calles de Ceuta. JESÚS TORRES (EUROPA PRESS)

Miles de personas regresan a Marruecos por falta de tiendas y bares donde abastecerse y atacados por algunos ciudadanos

CARMEN MORÁN BREÑA

Ceuta –

El flujo de personas que este viernes ha decidido regresar a Marruecos siguiendo el mismo camino por el que entraron el día anterior a Ceuta ha sido imparable toda la mañana, hasta las 25.000 personas, según el Gobierno. Miles de marroquíes y africanos de otras nacionalidades han decidido volver después de pasar una noche de perros durmiendo en las calles, en el monte, en el parque o en el pedestal de las estatuas, muchos sin cenar porque el jueves ya algunas tiendas, restaurantes y bares se negaron a servirlos a ellos mientras los españoles comían las frituras de pescado. La mañana de este viernes ha sido aún más terrible. Ceuta está cerrado a cal y canto: cerrado el mercado, las boutiques, las tiendas de abastecimiento, bares y cafeterías. Cuesta encontrar agua y es imposible hacerse con unos cigarrillos casi en ninguna parte, también las gasolineras están cerradas. 

Las carencias han impelido a varios miles a tomar el camino de vuelta y la mañana ha sido fluida en la frontera. Con el Ejército movilizado y colaborando con la Guardia Civil, Marruecos también ha puesto de su parte y pronto los que entraban fueron disuadidos y los que salían tuvieron puente de plata. “Tenemos hambre”, decían en la marcha hacia la frontera. Otros pedían agua y hacían señales de que los niños lloraban por la noche y querían volver. El fenómeno no es desconocido, recuerda a lo que ocurrió en 2021, cuando entraron cerca de 10.000 personas, pero muchas fueron saliendo al cabo de unas horas. En esta ocasión, las cifras hablan de una llegada de 50.000 en apenas un día, pero están saliendo muchos. Hasta 41 personas han muerto en el intento de pasar la frontera, según fuentes policiales. Y el goteo de actualizaciones de los fallecidos es constante.

Las carencias de ropa, alimentos o cigarrillos no son las únicas que expulsan a los inmigrantes de vuelta a Marruecos. Muchos relatan ataques de los vecinos en los barrios durante la noche y hay vídeos circulando que confirman las carreras que han tenido que dar para huir de las piedras que les lanzaban en algunos barrios. “He dormido en el monte, porque la gente nos echaba con piedras y pistolas”, decía Alí, de 22 años, que había llegado a la ciudad la tarde del jueves a nado. “Todo está cerrado para comer, las tiendas no nos dejaron entrar”, se quejaba el muchacho en la playa, junto a un amigo, camino de nuevo al agua para pasar la frontera. No hubo necesidad, los puestos fronterizos abrieron trayectos por tierra que han registrado un flujo continuo de personas durante horas y aún sigue. 

Decenas de inmigrantes pasan la noche en un parque de Ceuta ante la falta de plazas de acogida, este viernes.JOAQUÍN SÁNCHEZ

Este viernes, la enorme marcha en dirección a Marruecos era silenciosa, cabizbaja. Los inmigrantes iban cansados, faltos de sueño, con sed y muchos con hambre. Mujeres, niños y hombres han salido en una procesión acallada que se ha extendido por horas. Nada que ver con la alegría de final de mundial que llenó el jueves las calles de Ceuta cuando entraron en aluvión decenas de miles de personas, 50.000 según algunas fuentes, de las que han salido cerca de 13.000. 

Los ataques a los inmigrantes también se han dado en el centro de la ciudad, donde este viernes decenas de personas con banderas de España esperaban la llegada del presidente español, Pedro Sánchez, pero con imprecaciones y pidiendo su dimisión. Esos mismos manifestantes rompían la concentración y se internaban por las calles persiguiendo a adolescentes descalzos que portaban una bolsa de plástico con algunos enseres o alimentos. Por las calles se pueden oír algunos comentarios muy crueles contra los inmigrantes. Otros, simplemente, expresan la molestia de que, inopinadamente, entren decenas de personas en una tienda o en un bar. Un camarero se quejaba por teléfono de que, si mantenía el bar cerrado, se le iba a echar a perder la comida, pero no quería abrir, contestaba a este periódico, porque entran todos de golpe y no pueden trabajar así. 

Esta mañana, la frontera ha ido cobrando normalidad. Las barcas marroquíes han entrado a sacar a sus nadadores de vuelta a casa, han echado gases disuasorios en el monte colindante y chorros de agua. En la parte española, además de sacar cadáveres, cuyo número se incrementa por minutos, han favorecido la llegada a tierra de quienes usaban un flotador para entrar en España y han abierto camino a los que marchaban a Marruecos. De ese modo, con la presencia de decenas de vehículos militares y de la Guardia Civil, ha quedado despejada la frontera para cuando llegó el presidente Sánchez. 

El inicio de la mañana, sin embargo, se preveía caótico. Desde la playa del Tarajal, que baña el espigón fronterizo, se observaban tres columnas de humo negro en Findeq (antiguo Castillejos), incluso los reflejos de las llamas cuando el cielo todavía estaba oscuro. “Están quemando coches y autobuses en la parte marroquí”, decía un guardia. Y los vehículos militares alineados al lado de la frontera ofrecían un espectáculo prebélico en las primeras horas de la mañana. Pero el día fue ordenando el tráfico de personas, que han dejado la ciudad convertida en un basurero, entre bolsas, ropas mojadas, botellas de plástico, chancletas y flotadores. La misma porquería que se ha ido acumulando en la playa. 

Centenares de personas esperan a cruzar al otro lado de la frontera en Castillejos (Marruecos), en la madrugada de este viernes.STRINGER (REUTERS)

Ceuta amanecía con muchachos queriendo dormir en cualquier parte y deambulando por los paseos marítimos de la ciudad, y en pocas horas la ciudad se había convertido en una trampa para ellos: todo estaba cerrado. La antigua muralla real ceutí, un baluarte defensivo rodeado de un foso de agua, uno de los emblemas turísticos de la ciudad, también ha echado el cierre.

Sobre Corrientes Magazine 6194 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com