Falleció Benjamín Ardila Duarte

Benjamín Ardila Duarte (Q.E.P.D.)

Por : Eduardo Durán Gómez

Después de una corta enfermedad, falleció en Bogotá el abogado, escritor, historiador, profesor y periodista Benjamín Ardila Duarte; hombre de letras que supo distinguirte en el mundo intelectual colombiano, por su aquilatada formación académica y por sus ejecutorias que le dieron nombradía en muchos campos de actuación.

 Abogado de la universidad Libre, con estudios de posgrado en Paris, supo ser desde el comienzo de su vida intelectual un estudioso de los más diversos temas que lo llenaron de conocimiento y erudición, alcanzando autoridad y respeto por el alto valor de sus juicios académicos.

 A la par se destacó por el buen desempeño de la palabra, en donde era capaz de abordar delicados temas con una fluidez que sus seguidores supieron siempre admirar.

Recién llegado de Francia, estuvo vinculado a Vanguardia Liberal como subdirector y en esta casa periodística supo imprimir conceptos valiosos del periodismo moderno de entonces y sus notas editoriales le dieron renombre y lo supieron colocar en lugar muy destacado en la opinión pública.

Después fijó su residencia en Bogotá, en donde ejercía el derecho, a la par que la cátedra en varias universidades. Allí también se fue dando a conocer como un intelectual de primer orden, pues sus constantes lecturas lo convirtieron en una autoridad en materia de historia nacional y universal, lo que lo llevaron a ser un gran conferencista, a la par que un escritor autorizado de los más diversos temas.

A Benjamín Ardila siempre se le veía con una bolsa de libros debajo de brazo, o con copias de escritos que sabía rescatar para alimentar su conocimiento. Le asistía una memoria prodigiosa que Horacio Gómez Aristizabal llegó a calificar como “memoria oceánica” pues era capaz de recitar textos de escritores de nombradía, así como extensos poemas o anécdotas y discursos célebres.

Sus conocimientos profundos de la Hacienda Pública lo llevaron a ser designado para la reorganización de la tesorería de Bogotá, en donde prestó un servicio muy eficiente en la tecnificación de los recaudos y en la organización del gasto.

Y como jurista destacado llegó a ser el orientador de la fe pública en Colombia como Superintendente de  Notariado y Registro, en donde desarrolló una gestión de mucha notoriedad.

Estuvo también en el Congreso, y allí fue defensor de las ideas de Alfonso López Michelsen, de quien se convirtió en cercano amigo y consejero de muchos temas. A su lado desarrolló fundamentales actuaciones, en las cuales el aporte de Benjamín Ardila en muchas materias fue trascendental.

Y dentro de sus múltiples actuaciones fungió como diplomático en Alemania, situación que aprovechó con el amplio conocimiento de los idiomas y con su antigua vinculación al continente europeo.

 También como intelectual de amplio reconocimiento, llegó a ser miembro de número y honorario de la Academia Colombia de Historia, así como de la Academia de la Lengua, en donde tuvo la membresía de numerario con las acreditaciones correspondientes en las instituciones de España.

 Sin duda alguna Benjamín Ardila supo ser un referente de la academia colombiana; sus escritos, en libros, conferencias y artículos de prensa, quedan como un testimonio de todo lo que representó y del amplio conocimiento que desarrolló.

  Su personalidad llegó además a recibir un enorme aprecio en todos los círculos que frecuentaba, en donde se le veía y reconocía como una verdadera autoridad. Para el departamento de Santander, su partida resulta ser un acontecimiento lamentable, pues siempre se sintió orgulloso de sus ancestros y en sus ejecutorias sabía involucrar todo lo que representaban sus raíces.

  Nuestro sentimiento de pesar a su esposa María Teresa de Ardila, así como a sus hijos y nietos.

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