
En entrevista con CAMBIO, el expresidente de Hocol Luis Enrique Rojas aseguró que fue presionado reiteradamente para favorecer en un proyecto clave de gas a una empresa vinculada a Juan Guillermo Mancera (relacionado con el escándalo del apartamento de Ricardo Roa). Rojas dice que se negó y recibió amenazas, intimidaciones y que hubo una campaña para forzar su salida. Este testigo de la Fiscalía en el proceso contra Roa advierte que su vida está en riesgo.
Por: Sylvia Charry
La Fiscalía imputó cargos al presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, por presunto tráfico de influencias. Según el ente acusador, entre agosto de 2024 y enero de 2025, Roa habría utilizado su posición para presionar al entonces presidente de Hocol —filial del grupo Ecopetrol—, Luis Enrique Rojas, con el fin de favorecer los intereses del empresario Juan Guillermo Mancera, quien pagó las cuotas del apartamento 901 que Roa adquirió, según la investigación. La hipótesis es que Roa intervino para que el proyecto estratégico de regasificación Chuchupa-Ballena, en La Guajira, fuera adjudicado a la empresa Gaxi, vinculada a Mancera.
Días después de la imputación, el periodista Daniel Coronell entrevistó en 6AM a Johny Giraldo, el constructor que remodeló el apartamento de Roa. En esa conversación, Giraldo no solo habló del inmueble, sino que puso en entredicho la forma en que se tomaban decisiones dentro de Ecopetrol, incluidos nombramientos de alto nivel. Uno de ellos, el de Luis Enrique Rojas, hoy testigo clave de la Fiscalía en el proceso contra Roa. CAMBIO habló con él en exclusiva.
CAMBIO: En entrevista con 6AM de Caracol Radio, el constructor Johny Giraldo aseguró que en las oficinas de Juan Guillermo Mancera se hacían reuniones para definir nombramientos en Ecopetrol y sus filiales, y mencionó específicamente su caso como presidente de Hocol. Incluso, en ese mismo espacio, un periodista mencionó que usted le reconoció haber asistido a una reunión en la casa de Mancera junto a Julián Caicedo, pareja de Roa. ¿Esa reunión existió? ¿En qué contexto se dio su proceso de nombramiento en Hocol?
Luis Enrique Rojas: Lo que dijo Johny en parte es cierto, pero no mencionó el contexto. Todo está documentado en la Fiscalía. Gana Petro en 2022 y desde septiembre de ese año empiezan los rumores sobre quién podría ser el presidente de Ecopetrol. Se hablaba de seis personas, como Saúl Kattan, Guillermo García Realpe y otros. También se mencionaba a Ricardo Roa, aunque era de quien menos se hablaba. En la última semana de febrero de 2023, Juan Guillermo Mancera contacta a Diego Orozco, un ingeniero muy reconocido, y le pregunta si conocía a Luis Enrique Rojas. Diego le responde que sí y que además habíamos sido compañeros de universidad. Mancera le dice que un amigo suyo iba a ser nombrado presidente de Ecopetrol y que estaba revisando hojas de vida; revisó la mía, le gustó y consideró que podía ser vicepresidente de Ecopetrol. Roa le pidió a Diego que organizara una reunión conmigo. Diego me llamó y me explicó la situación; en ese momento yo estaba trabajando como vicepresidente en una petrolera en Estados Unidos. La reunión sería con Juan Mancera y Ricardo Roa en la primera semana de marzo de 2023 en la oficina de Mancera, en la calle 100 con carrera 19.
Ese día conozco a Mancera y él nos dice que Ricardo se disculpa porque no puede acompañarnos, pero que envió a su pareja. Estaban Julián Caicedo, Johny Giraldo —quien es muy cercano a Roa— y Mancera. Tuvimos una reunión de aproximadamente una hora y media, fue una entrevista en la que hablamos de los desafíos y de cómo veía yo la industria petrolera en Colombia y en el mundo. Ellos planteaban que en cinco años el mundo no iba a necesitar petróleo. Cuando terminó la exposición, Caicedo me dijo: “Definitivamente usted es la persona que necesitamos como vicepresidente ejecutivo”. Me dijo que Ricardo se posesionaría en una o dos semanas y que en poco tiempo yo asumiría como vicepresidente.
Sin embargo, el proceso no avanzó. De vez en cuando yo hablaba con Mancera por chat, íbamos a almorzar, y Roa mandaba a decir que luego saldría el nombramiento. Mi nombramiento en Hocol se dio un año y tres meses después, en mayo de 2024 y no obedeció a esa reunión ni a ayudas de ellos, sino a que en abril de 2024 había varios escándalos mediáticos relacionados con Serafino Iacono y en Ecopetrol se iba a nombrar a alguien de línea política, pero un asesor recomendó que debía ser alguien técnico y reconocido. Me llamaron, se hizo un proceso formal con headhunter en Ecopetrol, me fue muy bien y la junta de Hocol hizo el nombramiento.
CAMBIO: Si no lo nombraron como consecuencia de esa reunión en la oficina de Mancera, ¿cree que era charlatanería de ellos, que realmente no tenían ese poder?
L.E.R.: No, porque Julián era la pareja de Roa y el poder era inmenso. Vale la pena aclarar que en la oficina de Mancera entrevistaron a muchas personas. Incluso, en una reunión en diciembre de 2024 con Mancera, Caicedo y Roa, Julián me mencionó que había entrevistado a 500 personas para Ecopetrol. Es muchísima gente, y sé que muchas personas pasaron por ese filtro. Yo creo que mi caso no avanzó porque soy una persona técnica, con carácter y criterio, y vieron que no iba a ser fácil de manipular.
CAMBIO: ¿Fue la única vez que Johny Giraldo estuvo en esas reuniones?
L.E.R.: Tal vez estuvo en una más, pero la verdad no volvió. Generalmente estaban Mancera, Caicedo y Ricardo Roa.
CAMBIO: Usted hoy es el principal testigo en el proceso por tráfico de influencias contra Ricardo Roa. La Fiscalía sostiene que él utilizó su posición como presidente de Ecopetrol para intervenir en decisiones dentro de Hocol. En concreto, dice, lo presionó a usted para favorecer a Gaxi, una empresa vinculada a Juan Guillermo Mancera. ¿Cuándo fue la primera vez que usted sintió o recibió esa presión?
L.E.R.: Los medios me han mostrado como el principal testigo, pero la información que tengo es que han sido más de 100 personas las que han declarado en ese proceso. Contra Roa hay testimonios incluso más fuertes que el mío y en las siguientes audiencias se conocerán otros testigos con evidencias más fuertes. Pero para responder la pregunta, antes de asumir la presidencia de Hocol ellos nunca me mencionaron que me iban a pedir favores. Ya como presidente de Hocol, mi jefe era la junta directiva presidida por Ricardo Roa. Después de una junta del 20 de agosto de 2024 almorzamos en el restaurante Flora. Allí me pidió varios favores, entre ellos lo de Gaxi. En ese momento no fue una exigencia contundente; me dijo que en la regasificación de La Guajira, donde Hocol tenía incidencia, les gustaría que el proyecto se lo ganara Gaxi, porque “nuestro amigo Juangui, el Mono”, tenía participación. Me dijo que le ayudara a ver cómo se podía ganar el proyecto. Yo le respondí que revisaría en qué consistía la propuesta. Me dijo que lo atractivo era que Gaxi tenía el FSRU, el buque regasificador, listo para operar. Yo no sentí una presión en ese momento. Le dije que, si Gaxi cumplía los requisitos, tenía una gran posibilidad de ganar, porque el país necesita gas. Esa fue la primera vez.

CAMBIO: El expediente también menciona una segunda reunión, entre septiembre y octubre de 2024, en la que, según la Fiscalía, Roa habría reiterado esa instrucción. ¿Dónde fue ese segundo encuentro, quiénes estuvieron presentes y qué tipo de presión se ejerció en ese momento?
L.E.R.: Luego, saliendo de otra junta directiva, me pidió que me quedara. Me preguntó cómo iba el tema con Gaxi. Le dije que estábamos evaluando diferentes propuestas y que, si cumplía los requisitos, podía ser una opción. Después me citaron a un apartamento —creo que lo arrendaban por Airbnb— donde nos vimos con Caicedo, Mancera y Roa. Ahí ya hubo más presión. Me preguntaron qué pasaba con Gaxi y yo les dije que el capital no era suficiente, que cómo pretendían hacer uno de los proyectos más grandes del país con una empresa que tenía un capital de sólo 20 o 30 millones de pesos. Me respondieron que no me fijara en eso, que el capital lo iban a manejar con aliados con suficiente dinero. Les dije que, si se presentaban con aliados que soportaran los requisitos, podría ser viable.
CAMBIO: En total, ¿cuántas reuniones sostuvo con ellos?
L.E.R.: Aproximadamente 15 reuniones en las que estaban Roa, Caicedo y Mancera; en algunas Roa y Mancera, en otras Mancera, Caicedo y yo. Me pedían favores de contratación, como por ejemplo que en Hocol se contratara a determinadas empresas. Yo les explicaba que el presidente de Hocol no aprueba contratos, que existen comités, y que no lo iba a hacer porque sería ilegal. Les dije que, si lo hacía, cualquier persona podría denunciarme en el canal ético o en la Fiscalía. Con eso empezaron a ver que no me podían controlar y desde noviembre de 2024 comenzaron a decirme que yo no era del equipo de ellos y que, si no colaboraba, debía renunciar. Yo les respondía que no había llegado por ellos sino por un proceso riguroso y que no iba a renunciar por no hacer favores. El punto de quiebre fue el 10 de enero de 2025, cuando el comité directivo de Hocol envió un correo a la junta sobre riesgos de multas por 180 millones de dólares por contratos de gas firmados en 2021. Señalábamos inconsistencias en las reservas y en los precios de venta del gas. Ese correo se filtró a un medio y se generó un escándalo. Eso no le gustó a Roa y ahí empezó la persecución.
CAMBIO: Según la Fiscalía, la empresa de Mancera alcanzó a avanzar tanto que hicieron hasta visitas en terreno. ¿Por qué si la empresa no cumplía con el capital avanzaron las negociaciones?
L.E.R.: El proyecto avanzó porque ellos se presentaron con aliados. Uno era un grupo mexicano que respaldaba el capital y había otra empresa que soportaba la parte técnica. Así sí cumplían. Además, Gaxi tenía el FSRU en seis meses, lo que hacía atractiva la propuesta. Primero se firmó un acuerdo de confidencialidad para poder evaluar el proyecto y luego el memorando de entendimiento, ambos pasando por comités de Hocol y Ecopetrol. Pero ese memorando no implicaba el inicio del negocio.
CAMBIO: Ese memorando de entendimiento permitió visitas técnicas al campo Chuchupa-Ballena. Sin embargo, el proceso se frenó. ¿Quién pidió frenar esa negociación con Gaxi?
L.E.R.: No había claridad sobre quién lideraba el proyecto. Se decía que lo manejaba Ecopetrol, pero Hocol evaluaba alternativas. Eso está documentado en actas de junta desde antes de mi llegada. Cuando ven mi oposición, empiezan a buscar alternativas directamente desde Ecopetrol. En la última semana de enero de 2025, estando yo de vacaciones, Roa dijo que Ecopetrol asumiría directamente el proyecto y que lo manejaría David Riaño, vicepresidente ejecutivo de Ecopetrol.
CAMBIO: ¿Cuándo empezó la persecución en su contra?
L.E.R.: La persecución y la guerra sucia empiezan el 6 de diciembre de 2024. Ese día mi esquema de seguridad me recogía a las 4 de la mañana para viajar a Melgar, al campo Guando, a un evento oficial de transferencia de ese proyecto de Hocol a Ecopetrol. Cuando la camioneta iba llegando a recogerme, fue interceptada por un vehículo pequeño que la cerró. Se bajaron dos hombres armados —hay video de eso—, pero al ver que yo no iba dentro del vehículo, se subieron nuevamente y huyeron.
Posteriormente, en un comunicado de Hocol se dijo que se trataba de un intento de robo, pero eso no fue así. Yo bajé después, el escolta me contó lo sucedido, salimos inmediatamente para Melgar, nunca llegó la Policía y no existe tal concepto de hurto. Para mí es clarísimo que fue un atentado o, al menos, una intimidación directa. A partir de ese día comienza una campaña de persecución e intimidación en mi contra. Luego, el 27 de diciembre, recibo una llamada de una persona se identifica como comandante del frente suroriental de guerra y me dice que lo habían contratado para hacer un sicariato en mi contra.
En enero empiezan también acusaciones por parte de Roa de que yo había enviado el correo del comité y que lo había filtrado a los medios. Salen artículos en algunos medios donde decían que yo había filtrado esa información. En otros se hablaba de malos resultados en Hocol, de unas denucias en mi contra, etc. Todo eso hacía parte de una campaña mediática en mi contra. El objetivo era que yo presentara la renuncia. La presenté tres veces por la presión. Finalmente, el 30 de abril de 2025 salgo de la compañía.

CAMBIO: ¿Cuándo denunció todos estos hechos en la Fiscalía?
L.E.R.: Yo interpongo la primera denuncia estando todavía en Hocol, en agosto de 2024, por una llamada amenazante del 18 de agosto, relacionada con la salida de un grupo de 12 personas, uno de los primeros cambios que hice. Una mujer me llamó y me dijo que no podía sacar a más gente y que, si lo hacía, no iba a responder por mi vida ni por la de mi familia, y que iban a volver mierda mi reputación.
Después de eso presenté otras denuncias: la de la interceptación del vehículo de mi esquema de seguridad, la de la llamada del supuesto comandante, y la última amenaza fue el 18 de julio de 2025, desde un número anónimo de España. En esa llamada me dijeron que en España se habían reunido Mancera, Caicedo y Roa, junto con Sebastián Orjuela —hijo del exsenador William Ortega, mencionado en el escándalo de Afinia en Medellín— y Santiago Vargas, y que dentro de los temas que trataron estaba el de asesinarme.
El 22 de julio de 2025 instauré una denuncia por esas amenazas. En septiembre fui llamado a rendir declaración dentro del proceso contra Roa por la compra del apartamento, que se había iniciado desde noviembre de 2024.
CAMBIO: Ahora, en el proceso penal contra Roa, usted declarará como testigo. ¿Solo va a aportar su testimonio o tiene pruebas para sustentar lo que dice?
L.E.R.: Tengo todas las pruebas para soportar lo que digo y ya están en manos de la Fiscalía. Cada dato de la línea de tiempo, la trazabilidad de las cosas, está soportada por un chat, una foto, una conversación, un video, todo.
CAMBIO: Usted es una pieza clave en un caso que no solo tiene implicaciones penales, sino institucionales, porque habla de posibles interferencias en decisiones estratégicas dentro del grupo Ecopetrol. ¿Cuál es su situación actual —personal, profesional y de seguridad— y qué garantías tiene hoy para seguir colaborando con la justicia?
L.E.R.: Voy a estar un tiempo por fuera del país. Si la Fiscalía o la UNP me asignan un esquema de protección, volveré. Me siento preocupado, no me siento seguro, pero tengo que seguir produciendo. Soy ingeniero petrolero, llevo 30 años en la industria, con reconocimiento en lo técnico y en la administración.
Hoy asesoro empresas y me toca seguir trabajando porque necesito para vivir. Soy una persona que en más de 30 años nunca ha tenido una investigación, ni cuestionamientos por malos manejos, ni nada. Llevo 21 años viviendo en el mismo apartamento, 10 años con los mismos carros, he tenido una vida tranquila, sin lujos. Espero que las autoridades me brinden garantías de seguridad.

CAMBIO: En un país donde la gente prefiere callar por miedo, ¿por qué decidió colaborar con la justicia?
L.E.R.: Siempre va a haber miedo, pero yo soy una persona sin tacha. Crecí en una generación donde la honorabilidad lo era todo. Me criaron así. En Colombia se necesita ejemplo real, no solo que se hable de valores y principios, sino que se practiquen. Siempre he tenido ese carácter y siempre he dicho la verdad. Así seguirá siendo. Yo creo en la justicia colombiana. Me duele que las denuncias que he puesto por amenazas estén quietas, que ni siquiera me hayan llamado. Me duele aún más que la denuncia del 22 de julio de 2025, sobre la reunión en España donde se habría hablado de asesinarme, no haya avanzado. Es fácil verificar si esas personas estaban en España en esas fechas.
Es claro que mi vida está en riesgo y me duele que la justicia no avance. Pero, a pesar de eso, sigo creyendo que se puede avanzar en las investigaciones.
CAMBIO: ¿Quién era el que daba las órdenes en ese grupo de Ricardo Roa, Juan Guillermo Mancera y Julián Caicedo?
L.E.R.: Para mí, el más ambicioso es Julián. Pero, en últimas, creo que Ricardo Roa era una buena persona que, por el poder y la presión de su entorno, terminó utilizando el cargo para beneficiarse económicamente.
