En Nueva York ganará Abelardo de la Espriella por el fracaso de la “Paz Total” de Petro

De La Espriella con el respaldo del presidente de Estados Unidos, asegura su victoria en Nueva York. Foto BBC News

Por Elizabeth Mora-Mass

Algunos analistas afirman que lo que está sucediendo con Abelardo de la Espriella es similar a lo ocurrido en 2002 con Alvaro Uribe Vélez. La situación de inseguridad en el país está fuera de control como en aquel entonces. Grupos armados ilegales imponen, mediante la violencia, un gobierno paralelo que evidencia el fracaso de la llamada “Paz Total”, tan cacareada por Gustavo Petro, quien además se ha metido en un lío con los Veedores internacionales, sobre todo con las ONGs, al acusar de fraude el triunfo del candidato de la derecha.

 “Abelardo de la Espriella supo leer ese malestar y ofreció a los colombianos una salida: mano dura contra el crimen y le salió muy bien”, afirma Jaime Arango, un viejo residente de Nueva York, quien dice que votó por Cepeda.

 Arango alega que la política en Colombia, se reduce a prometer soluciones inmediatas a necesidades urgentes en seguridad social  y que por eso la administración Petro fracasó en su intento de negociar con el crimen, en especial con los narcotraficantes, cuyos grupos se han fortalecido bajo su mandato, mientras los cultivos ilícitos crecen día a día.

 “Eso fue lo que permitió la expansión de organizaciones armadas ilegales a lo largo y ancho de Colombia. Algunas de ellas como los narco ejércitos que controlan el sur y el oriente, compuestos por mexicanos, venezolanos, ecuatorianos, peruanos, brasileños, paraguayos y centroamericanos, son mucho mucho más fuertes que el Ejército de Colombia. Pero Petro  se vino a Naciones Unidas a pedirle a las fuerzas armadas de Estados Unidos, la cabeza de Trump y se olvidó de pedir su colaboración para recuperar la mitad del territorio colombiano que se ha perdido por culpa de los narcóticos”, explica Arango mostrando artículos de la Revista Proceso de México y Drugs Today, con informes escalofriantes sobre lo que está pasando en nuestro país y de lo cual ni Petro, ni Cepeda hablan, pero sí De la Espriella.

Para Esperanza Mejía, analista de medios, “Iván Cepeda llegó a la segunda vuelta presidencial con 9,6 millones de votos y con una contradicción tan absurda que da risa: convertirse en favorito para llegar a la presidencia sin haber dedicado su vida a buscarla. Él mismo lo ha dicho”.

De acuerdo con Mejía, Cepeda enfrenta una aritmética completamente diferente a la de Petro en 2022. No lidera una ola de indignación como la que había contra Iván Duque. Los jóvenes de “La Primera Línea” no encabezan las protestas a su favor. Pero tiene que intentar contener el desgaste de cuatro años de gobierno, controversias, acusaciones e investigaciones contra Gustavo Petro y su familia. Además de los líos y desamores internos entre familiares y protegidos políticos. Tampoco capitaliza un estallido social como lo hizo Petro en 2022, pero si, hereda sus consecuencias y por eso una gran parte de la diáspora que llegó a nuestra área metropolitana, así como a la Florida, no votó por él y muchos más lo harán en las elecciones de junio”, sostiene Mejía. 

Según comenta Arango, Cepeda es un dirigente formado intelectualmente en Europa, marcado por la experiencia del socialismo soviético y por una temprana ruptura con los dogmatismos de la izquierda tradicional. “Su recorrido, lo llevó a tomar distancia tanto de los modelos comunistas ortodoxos como de la lucha armada, para construir una visión política basada en la democracia, el diálogo y la concertación, pero habló poco de eso y mucho sobre Uribe y eso afectó mucho su candidatura”, afirma Arango.

 Arango predice que De la Espriella ganará en el área metropolitana de Nueva York. “Abelardo de la Espriella llega con casi el cuarenta y cuatro por ciento de los votos, con Alvaro Uribe y Paloma Valencia ya anunciando su respaldo, con el uribismo unido a su favor, y buena parte del establecimiento cerrando filas, y con la sensación de impulso y de fuerza política que da ganar una primera vuelta de manera contundente. Todo está a su favor”,  asevera Arango. 

Mejía y Arango coinciden en afirmar que Cepeda no enfrenta a un candidato improvisado, tal como pasó con Petro en 2022. “De la Espriella no es Rodolfo Hernández, el fenómeno populista y sin programas que llegó a segunda vuelta en 2022 con menos del veintinueve por ciento y sin estructura política sólida. De la Espriella es un hombre exitoso, estructurado que tiene hordas de simpatizantes tanto de la clase política, como de colombianos hartos con la inseguridad y la delincuencia. Por eso su propuesta tiene tantos adeptos y partidarios, conseguidos en seis meses de campaña”, enfatiza Mejía.

Cinco días antes de las elecciones, el 26 de mayo, dos facciones de las disidencias de las Farc se enfrentaron en el Guaviare: una al mando de “Mordisco” y otra de “Calarcá”. El resultado fue atroz: más de medio centenar de cadáveres, entre ellos varios menores de edad. Un mes antes fueron varios ataques contra el ejército nacional. Atentados contra la fuerza pública, masacres, desplazamientos, asesinatos de líderes sociales, secuestros, extorsiones y reclutamiento de menores son parte del panorama que los colombianos viven a diario y por los cuales muchos tuvieron que partir.

Lo peor es que el mapa actual de violencia en Colombia ya no está sectorizado. Desde la Guajira hasta la Amazonía, y desde el Guaviare hasta el Chocó  la violencia arrincona y pone de rodillas a la población.

“Yo le pregunto a usted como ciudadana: ¿Quién puede ganar en unas elecciones presidenciales marcadas por el conflicto? ¿El que defiende la paz total, un programa ya fracasado y olvidado, o el que promete acabar con los criminales sin negociación alguna?  El Tigre resolvió el problema: los colombianos eligieron la guerra que ofrece Abelardo antes que la paz negociada de Petro, la cual es compartida por Cepeda’, afirma Mejía.

Y continúa diciendo: “Nosotros lo hemos visto aquí en Nueva York con los salvadoreños. La inmensa mayoría defiende la política de Bukele. Están felices con él. La gran mayoría de los salvadoreños quieren reelegir a Bukele. Ellos alegan que en estas navidades fueron a visitar a sus familias sin que nadie les exigiera una cuota de tres o cuatro mil dólares para poder quedarse y viajar. Usted misma ha visto cómo insultan a los salvadoreños defensores de los derechos humanos que viven en nuestros barrios y que salen por la televisión criticando a Bukele. Nosotros vemos como les gritan, ?y cuando teníamos que pagar para montarnos en un bus, donde estabas que no los veías extorsionarnos? Eso mismo está pasando en Colombia, lo que pasó en Norte de Santander es un ejemplo. De 40 municipios, 36 votaron por Abelardo de la Espriella”, aclara Mejía.

Vivimos lo mismo del 2002, solo que los protagonistas tienen otros nombres. Ojalá Abelardo no se convierta en Uribe 2.0”, expone Arango.

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