En contra de las adversidades

Amelia Earheart

Por Mauricio Salgado Castilla @salgadomg

En un día normal, 12 millones de personas vuelan por el mundo, lo que da 385 millones de vuelos al año, pero únicamente hasta 1927 Charles Lindbergh logró la hazaña de atravesar solo el océano Atlántico y en 1932 Amelia Earhart fue la segunda persona en hacerlo, muchos habían tratado, sin lograrlo, terminando en el helado océano Atlántico sin posibilidad de rescate.   

En esa época no existían los recursos tecnológicos para navegar, no había GPS, no existía el radar y los radios transmitían código Morse, si se viajaba sobre la tierra se usaban los ríos, carreteras o pueblos para saber dónde se estaba, pero si se viajaba sobre el mar, no había referencia, de noche las estrellas eran el mejor medio, el problema era si viajaba solo, no tenías la forma de usar los instrumentos para saber con precisión dónde estaba y  si había nubes tampoco podías hacerlo, se dependía de la brújula o de la suerte de ver algún barco que transmite en código morse la posición que ellos sí podían medir.  

El mayor reto es recorrer los casi 4,000 km. entre los sitios más cercanos de Canadá en América e Irlanda en Europa es la cantidad de combustible necesaria, los motores de aviación eran de baja eficiencia, alto consumo, muy pesados, no había combustible extra por si desviaban de la ruta más corta. 

Las condiciones meteorológicas eran inciertas, si se viajaba entre las nubes era fácil perder el sentido de donde se estaba el arriba o el abajo, aun en los modernos aviones actuales, hay un instrumento que simula el horizonte para poder saber a ciencia cierta el arriba y el abajo y poder volar nivelado sin tener que ver hacia afuera. 

El 20 de mayo de 1932, Amelia Earhart despega su avión, un Lockheed Vega 5B, desde Harbour Grace, en la provincia canadiense de Terranova, hacia París, para guiarse solo contaba con la brújula y el altímetro, pero este después de ocho horas dejo de funcionar, al encontrarse con una tormenta, quería bajar para evitar el peligroso hielo, porque se acumula en el avión, aumentando el peso y entorpeciendo los controles, pero sin el altímetro no sabía qué tan cerca estaba de las olas del mar. 

Cómo si fuera poco, al poco tiempo de haber despegado, del motor empezó a salir una pequeña nube azul indicando que algún tipo de fuego estaba ocurriendo, podía ser algo que goteara y se prendiera sobre el tubo de escape, horas después, cuando ya estaba acostumbrada, sintió que le caía encima gotas, pero no era de agua era de combustible proveniente del tanque auxiliar, el problema no era solo el riesgo de incendio, sino la pérdida del combustible escaso para llegar. 

Los pensamientos más catastróficos se apoderaron de ella, se vio en medio de un incendio o cayendo al mar, no llevaba ni siquiera un salvavidas, lo había bajado para minimizar el peso, de todos modos, las aguas son tan frías que poco tiempo duraría con ese overol de aviador, más grande que ella, no hacían para mujer, eran muy pocas las pilotos, es más Amelia fue la primera en tener una licencia de vuelo internacional.

Pero en voz alta se dijo “no pierdas tiempo en lo que no puedes controlar, concéntrate en lo que sí puedes hacer”.

Amelia Earhart

Volando casi tocando las olas, de pronto avistó un pequeño barco pesquero y a los pocos minutos ¡tierra!, ella ya había tenido la experiencia de volar como copiloto a Europa, pero hacerlo sola, ¡era otra cosa! Pronto aterrizó en una granja, cerca de la pequeña ciudad de Culmore, en Irlanda del Norte.

Amelia se volvió muy famosa, en esa época, no existían los medios de ahora, la primera transmisión de televisión fue cuatro años después, la radio era también muy nueva, la primera transmisión de radio en los Estados Unidos fue en 1906, en Colombia aconteció en 1929, las proezas físicas, los viajes a los polos, al Everest o los récords en la aviación eran todo un evento, Amelia fue recibida como toda una heroína en todas partes.

Sus libros contando sus viajes batieron récord en ventas, se convirtió en la inspiración para muchas mujeres, la asociación de aviadoras que fundó sigue recogiendo los sueños de muchas de ellas.       

Ahora vivimos en un mundo donde las adversidades son muchas, las tensiones internacionales de la guerra en Ucrania, las dificultades de la economía mundial, lo incierto de las decisiones del gobierno, llenan de pensamientos catastróficos, cómo los de Amelia, de ella podemos decirnos, que no vale la pena dedicar mucho del tiempo a pensar en lo que puede pasar sino se  tiene control sobre ello, mejor orientar todos los esfuerzos a las acciones para minimizar los riesgos y maximizar las oportunidades con lo que se tiene, con lo que sabemos o con lo que se puede crear.

¿Qué tanto te inspiran las personas como Amelia Earhart?   

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