La edición anual «Persona del Año» de Time ha revivido la icónica fotografía de la época de la Depresión: obreros siderúrgicos almorzando tranquilamente sobre una viga suspendida sobre Manhattan. Con la ciudad elevándose bajo sus pies, la imagen retrata el riesgo como algo normalizado, incluso idealizado.
Esta vez, sin embargo, los hombres que almuerzan no son obreros de la construcción anónimos. En su lugar, el pintor digital Jason Seiler, encargado por Time, ha superpuesto fotos de los «arquitectos de la IA»: Jensen Huang de Nvidia, Sam Altman de OpenAI, Elon Musk de xAI, Mark Zuckerberg de Meta, Demis Hassabis de Google DeepMind, Dario Amodei de Anthropic, Fei-Fei Li de Stanford y Lisa Su de Advanced Micro Devices. La portada es ingeniosa y controvertida, y el comediante Jimmy Kimmel la describe como los «ocho nerds del apocalipsis». Y al trazar el arco tecnológico desde los rascacielos de acero hasta las máquinas pensantes, podría revelar más de lo que los editores pretendían.

La fotografía original, tomada en el emplazamiento del Rockefeller Center, captura un momento particular de la modernidad, encapsulando la creencia de que la destreza en ingeniería puede, en última instancia, superar el riesgo; que el progreso tecnológico justifica cualquier vértigo que genere; que alguien, en algún lugar, ha calculado los márgenes. Lo que la fotografía no muestra son los andamiajes, las redes de seguridad ni las instituciones —desde los programas del New Deal de Franklin Delano Roosevelt hasta el Informe Beveridge (que dio origen al Servicio Nacional de Salud británico)— que permitirían sostener tales iniciativas. Tampoco muestra a los numerosos trabajadores que cayeron —muchos en sentido figurado, algunos literalmente— antes de que existieran esas protecciones.
