Ciudadanos de NY y el rechazo a los migrantes 

Los migrantes latinos ante el rechazo de su llegada y alojamiento en escuelas y otros sitios públicos de Nueva York. Foto Latinus

Por Elizabeth Mora-Mass 

Nueva York. Ha sido una semana brutal para la alcaldía de Nueva York y para los migrantes. Aunque los delegados de la ciudad todavía salen a recibirlos al arribo de los buses que los traen de todas partes, al llegar a los sitios donde los están enviando se encuentran con un rechazo frontal.

“No asilo en la escuela”. “ No los queremos aquí”.  “No somos ciudad santuario”, son algunos de los avisos que se leen, mientras más de media docena de localidades del Estado de Nueva York llevan la Gran Manzana a corte, con el objetivo de impedir que los migrantes se queden en sus predios.

Con casi 70.000 migrantes llegados en los últimos meses, la ciudad vive una crisis fenomenal al punto de quedarse sin alojamiento, por lo que tiene que llevar a los recién llegados a gimnasios de escuelas públicas localizadas en las barriadas populares, pobladas en su mayoría por inmigrantes y personas de color.

Por lo anterior, activistas y políticos que antes simpatizaban con los migrantes, ahora los rechazan.

Además, padres de familia, maestros y alumnos adolescentes están protestando en masa y los carteles de rechazo aparecen en los noticieros locales y nacionales de la TV anglo. Los noticieros hispanos son más prudentes y apenas si mencionan las protestas.

“Queremos que nos devuelvan nuestro gimnasio”. “Queremos jugar”. “Llévenselos”, son algunos de los mensajes que se ven a mañana, tarde y noche.

Sin embargo, algunas organizaciones de izquierda han salido a decir que los escolares y sus padres apoyan a los migrantes. “Queremos ayudarlos. Pero ellos (los migrantes) no deben estar en la escuela. Apenas son tres ñaños para cien personas”, fue un agudo diálogo publicado por los canales anglos, en el cual se enfrentaron los activistas de una ONG y el vocero de los padres de familia de una escuela de Brooklyn.

No somos ciudad santuario 

Sudando frente a las cámaras de televisión, un exhausto Eric Adams, alcalde de NYC, le solicitaba a burgomaestres de los condados vecinos a la capital del mundo, que le ayuden recibiendo temporalmente a los migrantes porque la metrópolis ya no tiene dónde colocar más gente, porque ha recibido casi 70.000 personas a las que tiene que proveer de vivienda y alimentación.

Inflexibles, más de media docena de regidores seccionales respondieron demandando a Nueva York para que saque a los recién llegados de sus predios.

“Nueva York se proclamó ciudad santuario, que sola con su responsabilidad”, contestan implacables los ejecutivos de los condados de Rockland, Orange y algunos de los alcaldes de los condados de Nassau y Suffolk en Long Island.

Y cómo si no fuera suficiente, los jueces de los estados del sur, están desestimando las demandas de NYC para que los gobernadores republicanos consulten antes de seguir enviando buses repletos de indocumentados.

Los noticieros nacionales de televisión informan que Nueva York, Washington DC, Chicago y en menor proporción, Filadelfia y Boston, viven una grave crisis económica, política y social, generada por el arribo de casi cuatro millones de personas.

Los migrantes están siendo llevados a vivir en estaciones de policía, gimnasios escolares y viejas edificaciones gubernamentales.

La administración Biden no parece interesada en ayudar financieramente a las ciudades refugio más allá de unos pocos millones de dólares y no los billones que le están solicitando.Ocultar historial de mensajes

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