Por Miguel Álvaro Sarmiento A.
«No importa donde se nace, ni donde se muere, sino donde se lucha.» Cantaban por allá en la década de los 70s los hermanos Ana & Jaime en su famoso tema «Dispersos», una canción escrita por Ali Primera.
Palabras que hoy vuelven a cobrar vida. Palabras que, para nuestra comunidad de Inmigrantes, son hoy más relevantes que nunca.
Escuchando la canción del dueto colombiano, escribí esto:
Es cierto eso que dicen que “La cuna y la tumba son los extremos que enmarcan toda vida”. La nuestra, nuestra historia de vida se escribe dónde nos plantamos. La hacemos realidad. Nuestra historia se escribe entre la cuna y la tumba. Pero donde nos plantamos. Adonde luchamos, es donde hacemos una vida digna de ser vivida. La hacemos realidad. No es el lugar de nacimiento lo que nos define, ni el de la muerte lo que nos completa— sino el terruño adonde elegimos escribir nuestra vida con nuestras acciones… el lugar donde cuando todo nos dice que corramos, nos plantamos firmes. Algunos lo hacen en silencios revolucionarios, otros en una soledad estoica, imperturbable. A otros, los reta a plantarse ante esos muros fronterizos, levantados por seres inseguros que supuran odio. Estos individuos creen que el sufrimiento, la pobreza, la servidumbre y el maltrato humano son la norma que merecemos los inmigrantes; que la integridad, el soñar y la dignidad de vida son valores reservados para «razas superiores».
Es hora de plantarnos aquí y ahora, en estos campos de batalla que ahora acogen al odio; campos que nuestros soñadores anhelan convertir en un gigantesco jardín indiscriminado de amor y paz. Algunos luchan con palabras. Otros con los brazos abiertos. Algunos en su propia soledad de inmigrante estoico. Pero siempre con el pie firme, luchando, haciéndole frente a las adversidades que genera el odio, aquí y ahora… ¡Es un imperativo de vida! ¡Hagámoslo realidad! (Como le gusta decir a Mazhar, mi yerno). Porque ahora es el momento de tomar una decisión; una que no se aferra ni al origen de la vida, ni a su final… Una en la que hacemos de nuestra vida una nueva y mejor realidad.
Llueva, truene o relampaguee ¡Aquí nos plantamos!
