Acuarelas de Eleonora Martín Abrajim para Ucrania

Tres caras para el arte de Eleonora

Por Guillermo Romero Salamanca

Sus cuadros están en su mente por semanas. Las imagina. Las vislumbra en el futuro y entonces toma sus hojas corrugadas y riega sus acuarelas claras y poco a poco va dando formas, acentuando colores, magnificando expresiones, poniendo sombras, haciendo iluminaciones.

Toma un poco de aire, mueve sus manos y sigue en tu tarea.

Eleonora, cucuteña de nacimiento, pero a su vez italiana con vena libanes, con una mezcla de culturas y filosofías exclusivas que forjaron su pasión por las artes y las humanidades, donará una de sus obras para la exposición que ayudará a las víctimas de la Guerra en Ucrania.

La exposición se llevará a cabo en el Museo El Cedro en Bogotá, el próximo jueves 8 de junio con obras de pintoras y pintores nacionales de reconocida trayectoria, que están donando a favor de las víctimas en Ucrania, por la actual invasión que afecta a la nación europea.

A la iniciativa –propuesta por la periodista Olga Villegas–correspondieron también los maestros Fernando Jaramillo, Ligia Patricia Guerra, Cristina Adelaida Mateus Moreno, Pilar Granados, J. Ómar Guío Becerra, Andrés Loboguerrero, Héctor Cediel, Nelson Ortega Toscano, Claudia Forero, Andzia Elizabeth Hajduk, Eleonora Martin. Germán Piñeros, Luis Ernesto Ortiz, Esperanza Prada, Diego Sierra-Enciso, Germán Calvo Suárez, Óskar Larrañaga y Lucía Ordóñez, entre otros.

ASÍ ES MI TRABAJO

Psicóloga, egresada de la Universidad de Nariño, especialista en Gestión de proyectos y Magister en Psicología. Así mismo docente, consejera, artista plástica y escritora, perteneciente al colectivo artístico cucuteño “Grupo Salvador Moreno” conferencista de empoderamiento y aceptación femenina, gestora de Arteterapia y docente universitaria.”

Obras de arte de Eleonora para sentarse a soñar

“Decir quién soy, cómo soy, se me hace tan difícil, porque como soy una mujer de contextura gruesa, voluminosa, fuerte, pero por dentro soy como una niña, con miedos, traumas, sueños, con una personalidad arrolladora, encantadora, cuando quiero, cuando no, me aíslo en mi soledad, compañera del camino”, dice.

“Esos estados emocionales, taciturna, penosa, asustada, me llevaron a encontrarme que a través de los colores mi espíritu se aquietaba, mi madre lo sabía y sabiamente, me compraba colores y cuadernos para dibujar, el mejor regalo que podía recibir era una caja de colores, entonces comprendí que mi mundo, lo que me gustaba, era pintar, uno va creciendo y el sistema comienza a modelarse, a decir que tienes que hacer, cómo lo tienes que hacer, y dentro de mí, algo se resistía a esas normas, yo quería volar, enamorarme, soñar, porque para mí el amor tiene el color del arco iris”, agrega.

“Estudié parte del bachillerato en Colombia y mi adolescencia en Italia. Allí el arte, la magia de la pintura me cautivaron más, y disfrutaba las clases de arte. Regresé con el corazón lleno de colores, otra vez las normas, tienes que trabajar, estudiar, progresar. Mi sueño era pintar, lo hacía en las noches, eran las horas más frescas y en silencio, donde disfrutaba hacerlo. Trabajé, estudié Psicología, y Teología, ésta me permitió ese encuentro con la divinidad para llenarme de paz y transmitir a través del color el mensaje de esperanza, fui Docente Universitaria, Magister en Orientación en Conducta, pero sigo pintando” cuenta.

“Hace varios años, antes de la pandemia, en mi intimidad con Dios, me dijo que hiciera un Devocional, con una imagen y la Palabra de Él, y hasta el día de hoy lo sigo haciendo, la mayoría de dibujos son mujeres, me gusta dibujarlas, veo en su mirada la tristeza de unas, el dolor, la rabia, la impotencia, la esperanza, el amor, la alegría, de otras, es un mensaje callado de esperanza, también mi dolor, mi tristeza, mi alegría; me gusta dibujarlas en tamaño grande. Es un canto a la mujer, es reconocer su grandeza”, expresa mientras descansa y muestra algunas de sus obras.

Le gusta dibujar teteras, en tamaño grande, jugar con los colores. Le encantan los colores, su casa es un museo, donde las paredes van cambiando de colores, por las obras que salen y otras que va creando.

“No me gusta nada triste, ni que inspire terror, es suficiente con lo que vemos en los noticieros, pinto para que el arte te transmita paz, alegría, para mí el arte es lo que me llena el alma”, dijo.

“Pinto, ahora me dediqué sólo a pintar, a enseñar acuarela, hacer arteterapia.

La técnica con la que me encuentro más a gusto es con la acuarela, porque es suave, fluida, transparente, me lleva a mundos mágicos y cálidos”. 

También trabajo con el acrílico, es generoso, me permite jugar con él, y el pastel también me gusta, es delicado, pero en este momento trabajo con la acuarela y el acrílico.

“Mi sueño consiste en seguir pintando, que cada obra que llegué a una habitación, o espacio, se impregne de la energía y el sentimiento con la fue creada, para traer paz al corazón cansado”, comenta.

“Cuando me llamaron para esta exposición acepté encantada porque es una manera de contribuir con algo para la gente que tanto ha sufrido allá. No sólo ucraniano, sino rusos y todos sus vecinos. Una guerra es algo difícil y necesitamos buscar caminos de entendimiento y de paz”, concluyó. 

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