El eco colombiano del ‘you’re fired’ de Trump: De la Espriella gobierna con despidos

Abelardo de la Espriella en Bogotá, el 13 de octubre de 2026. PRESIDENCIA DE COLOMBIA

El presidente fulminó esta semana a su ministro del Interior, el último en una cadena de ceses a funcionarios incómodos y que no cumplen las reglas del Gobierno al pie de la letra

DIEGO STACEY

Bogotá – 

“You’re fired!”. Una de las frases más famosas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha convertido en un mantra para el mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella. En sus dos meses y medio de Gobierno, ha despedido a varios altos cargos del Ejecutivo y directivos de importantes entidades públicas. El presidente, que se ha encargado de demostrar que es un hombre de acción, ha convertido sus descontentos en ceses inmediatos. De puertas para afuera, parece no dejar ningún espacio para la negociación.

La última víctima fue Rodrigo Lara, una de las figuras más fieles al presidente durante su campaña, cuya lealtad fue recompensada con el Ministerio del Interior. Su cargo era uno de los más relevantes en el gabinete, pues la relación con el Congreso es fundamental para un Ejecutivo que prometió impulsar profundas reformas económicas, sociales y de seguridad. Su cese, en la noche de este miércoles, ocurrió apenas horas después de que un error de trámite entre el Senado y la Cámara de Representantes abocara al fracaso la ley de presupuesto.

La carta de renuncia de Lara, que hizo pública un día después de su cese, no está corta en alabos al presidente, pero también vislumbra algún reclamo. “El Ministerio del Interior no es ni ha sido nunca responsable del cotejo y la compilación de textos”, se defendió sobre el suceso. De hecho, varios medios de comunicación señalaron que el exsenador fungió como un “chivo expiatorio”. Tras él, se van seis personas que eran parte del equipo legislativo del Ministerio de Hacienda. Según informó este viernes La FM, uno renunció y a los otros cinco se les interrumpieron sus contratos.

Gonzalo Araújo, analista político, sostiene que De la Espriella muestra “un perfil autoritario en su toma de decisiones”. “Estas figuras tienden a cerrar mucho su círculo y a oír en exceso las voces de sus más cercanos colaboradores para tomar decisiones”, añade el experto, que considera que las “formas” evidencian ese “cambio de molde”. Se refiere al video que se hizo viral en redes sociales en el que Lara está leyendo algo en su teléfono durante un debate en la noche de este miércoles en el Congreso, sobre la misma hora en la que De la Espriella anunció su despido en redes sociales. El ministro agarra sus cosas, las mete en su maletín, se levanta y sale del recinto sin mucha parafernalia. Fue el momento en el que se enteró, vía X, de su salida, según especulan los internautas.

La comparación con Trump no es casual. En el primer año de su primer mandato, la rotación de asesores en la Casa Blanca rompió todos los récords: un 43% de los puestos de alto nivel sufrieron cambios, según reportó entonces NPR. No es claro que De la Espriella llegue a alcanzar tales cifras, pero ya evidencia una tendencia a destituir a aquellas figuras incómodas o que no cumplan sus reglas al pie de la letra. 

Fue lo que pasó con el director del DANE, Ricardo Valencia, que defendió que la institución estadística oficial no había manipulado las cifras durante el Gobierno de Gustavo Petro. O con Hannah Escobar, que tuvo que dejar su cargo como directora de Medicamentos en el Ministerio de Salud por su postura a favor del aborto. Algo similar ocurrió con Magda Yolima Amaya, que renunció a la Secretaría General del Ministerio de Tecnologías de la Información tras conocerse que había trabajado para el Estado durante el mandato de Petro. En este caso, el mismo presidente intervino con un mensaje a la ministra: “Si encuentra nombramientos incompatibles con nuestros principios y lineamientos, proceda de conformidad”, ordenó. Es una directriz que ha tenido eco en todos los gabinetes y entidades públicas.

Una “radicalización” del Ejecutivo

Estas decisiones, asegura Araújo, son un ejemplo de la “radicalización” del Gobierno. “Todo indica que quiere trabajar solo con los más ideológicos a su causa, lo que va a poner en una situación incómoda al centro y la centroderecha que lo apoyaron”, reflexiona. El reemplazo de Lara es la mayor evidencia. De la Espriella eligió al exprocurador Alejandro Ordóñez, un político ultracatólico y una de las figuras más radicales de la derecha, como nuevo ministro de la política. No fueron pocos los congresistas de distintas orillas ideológicas, incluso de la derecha tradicional uribista, que manifestaron su incomodidad por la designación.

Cualquier acción en la política envía un mensaje. Y el de De la Espriella, argumenta el analista Alejandro Chala, es que “hay figuras dentro de su Gobierno que están tomando cada vez más peso”. El experto apunta específicamente a Carlos Suárez, su amigo personal, estratega de campaña y ahora presidente de la junta directiva de Ecopetrol, y a la familia Gómez, encabezada por el senador Enrique Gómez. “Tienen muchísimo peso en la toma de decisiones frente al devenir de la burocracia del Estado, frente a otros grupos que quizá han perdido incidencia”, señala.

Los analistas coinciden en que las decisiones fulminantes del presidente dejan muy poco espacio para la conciliación entre los suyos y para la negociación con sus aliados. La relación con el Congreso está en juego. “No está tan interesado en sostener una buena relación con el Legislativo porque no está en la disposición de ceder grandes espacios de la burocracia a los partidos”, indica Chala. Araújo apunta que su estrategia radical contra los funcionarios deprecia la imagen del Ejecutivo ante los congresistas, “cuando el Gobierno tiene una mayoría muy acotada”.

De estas crisis puntuales, la izquierda alimenta su campaña para las elecciones locales y departamentales de 2027. El Pacto Histórico, el partido de Petro, se congratuló por el despido de Lara, que vio acogió como una victoria que fortalece al progresismo. Así lo dejó saber Iván Cepeda, excandidato presidencial de la izquierda: “La vehemencia en el discurso y en los gestos de Abelardo pretenden ocultar la fragilidad de su gobierno. Cada vez duran menos los ministros, pues a pesar de la prolífica producción normativa, de decisiones ejecutivas cada vez más autoritarias, el afán por mostrar resultados se traduce en equivocaciones y torpezas”, publicó en X. El senador advierte de que, en el ínterin, “la oposición se va organizando de manera cada vez más plural y decidida”.

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