Una semana en 12 años

Álvaro Uribe en Bogotá, Colombia, el 8 de octubre de 2019. Foto: JUANCHO TORRES (GETTY)

CATALINA OQUENDO B.

Esta semana en Colombia duró como 12 años. Ese fue el número de años que, de acuerdo con la sentencia en primera instancia, deberá pasar en prisión domiciliaria el poderoso expresidente Álvaro Uribe Vélez. El incombustible político fue condenado por los delitos de soborno de testigos y fraude procesal y el país estalló en sollozos y celebraciones casi a partes iguales. Pero también devino en interminables análisis legales, en astrología política y electoral de cara a las presidenciales del 2026 y en desinformación.

Claro, la lectura de una condena inédita como la de Uribe no iba a ser sencilla. Con la pelea en su ADN, Uribe respondió airado a la jueza Sandra Heredia cuando esta cuestionó la “gallardía” de los hijos del expresidente que unas horas antes filtraron la condena en redes sociales, aunque las partes se habían comprometido a la confidencialidad. “No le voy a permitir que se meta con mi familia” le dijo él; ella lo mandó a callar. Al tiempo, en redes sociales se producía la metalectura de la condena. “Si te contáramos lo que se siente que se metan con los hijos de uno…”, escribieron en X las madres de Soacha, víctimas de los asesinatos de civiles conocidos como falsos positivos, la mayoría ocurridos durante el mandato del expresidente. Las madres sienten que la condena a Uribe es parte de su propia lucha, aunque el caso sea por soborno.

Decía que ha ocurrido de todo porque esa noche de viernes, después de que Uribe hablara unas 3 horas defendiendo su legado frente a la condena, el senador de izquierda Iván Cepeda —víctima en el proceso judicial— denunció que la jueza había recibido amenazas de muerte en redes sociales; y llovieron las críticas de la derecha y específicamente del Centro Democrático a Heredia. La condena ocurre cuando se acercan las decisiones que la Jurisdicción Especial para la Paz tomará frente a los miembros del antiguo secretariado de las extintas FARC por delitos de secuestros, que obtendrían penas diferentes a la prisión por hasta 8 años. La comparación, hecha por los seguidores de Uribe, se hizo constante.

La condena a Uribe también va a mover el tablero político. La derecha tiene hace tres meses a su precandidato Miguel Uribe en el hospital, después del atentado sicarial que sufrió; y a su mentor condenado e intentando sobrevivir políticamente. Al tiempo, la izquierda del Pacto Histórico confirmó a siete precandidatos que participarán en una consulta interna. No sin discrepancias por la presencia de Daniel Quintero, el exalcalde de Medellín imputado en un caso de corrupción. La cereza es que se rumoró que Iván Cepeda sería precandidato presidencial de la izquierda. Él ni confirma ni descarta —aseguró que hará consultas médicas por el cáncer que ha padecido— una posible candidatura que ya ha sido advertida por los hijos de Uribe como una confirmación del sesgo, que, según ellos, ha tenido el fallo contra su padre.

La primera prueba para la derecha, sin embargo, será este jueves 7 de agosto, cuando los seguidores del expresidente salgan a las calles para reivindicarlo. Las últimas noticias el resultaron adversas: el Tribunal Superior de Bogotá le negó a la defensa del expresidente la primera medida provisional con la que buscaba frenar la prisión domiciliaria que le fue impuesta, al menos mientras el Tribunal estudia la tutela presentada por los abogados del exmandatario.

Sobre Revista Corrientes 5473 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com