Viernes de las entrevistas. Dario Jaramillo Agudelo reencarnaría en gato

Darío Jaramillo Agudelo, padre de las Lecturas Lunáticas y Gozar Leyendo

Por Óscar Domínguez Giraldo

A los 79 años que acaba de cumplir el 28 de julio, el poeta Darío Jaramillo Agudelo, premio nacional de poesía, ha leído y escrito tanto que puede bailar en una sola pata, la artificial que lo acompaña.
Lo cuenta en “Historia de una pasión”, su autobiografía por entregas.

Si la buena literatura sabe a algo rico, la de Jaramillo, y perdón por el prosaico paralelo gastronómico, nos recuerda los pandequesos y chorizos de la fría Santa Rosa, su terruño, una fábrica de hacer curas.

En tono menor pero con la exigencia y sapiencia de quien ha hecho de la escritura no solo un oficio sino una pasión, el monópodo ex subgerente cultural del Banco de la República, va desgranando su vida y milagros. 

Como el azar también se da sus licencias, otro 28 de julio, estrenó su primera pierna artificial. La suya es la única prótesis con poema: “Sin pie, mi cuerpo sigue amando lo mismo”. ¿Qué pasó? Elemental, querido Watson: el poeta piso una bomba quiebrapatas que no era para él…
Activista del signo cáncer nació el mismo día que personajes tan disímiles como Jaqueline Kennedy y Hugo Chávez, Jim Davis y Alberto Fujimori, Alfredo Pérez Rubalcaba y Luis Aragonés, Marcel Duchamp y Curro Girón…

En su autobiografía, el sectario hincha del poderoso DIM, va revelando claves de su destino, “ese oficio solitario (escribir) que se agota en sí mismo porque dentro de él está el placer que entrega. El placer de la imagen, de la historia que nace dentro de ti y se apodera de tu mano para volverse palabras”.

Debe su vocación literaria a las tempranas lecturas que le hacía su padre, don Alfonso, comerciantes y político conservador. Así empieza el libro mencionado: “En uno de mis recuerdos infantiles más remotos, yo tengo cuatro o cinco años. Mi padre me lee de un libro. Un texto maravilloso sobre la muralla china”. 
En su formación cultural también ayudó su condición de hijo único y la circunstancia de vivir en el centro de Medellín. Sostiene Darío. 

En sus viajes a la Villa para reabastecer su chuzo en Santa Rosa de Osos, don Alfonso, según me contó en una ocasión, compraba “todo libro, cartilla o revista de colores con motivos infantiles que encontraba para jugar con Darío”. 

“Y puede que no sea literalmente cierto que hubo un día en que yo cambié al DIM por la poesía. Pero sí sé que hubo un día en que supe que era la poesía lo que más me importaba, lo que más me importaría en la vida. La poesía en su sentido más amplio y desaforado, la ebriedad sin tiempo de una boca amada, el aroma de un eucaliptus, el laberinto interno de tu reloj de cuarzo, de procesador de datos, un atardecer, un gol, un sorbete de curuba, una voz familiar, Mozart, el galope de un caballo”. (Líneas pasadas por latonería y pintura).

Los amigos de Darío en la foto

Pocos pueden contar el cuento verdadero de que se conocen hace 70 años. Varios de los bachilleres de San Ignacio de 1965 se conocieron desde la primaria. Por eso hablan de “distinguirse” hace siete décadas. En la foto, los ignacianos en compañía del poeta Darío Jaramillo la noche que recibió el Premio León de Greiff de Poesía. Aparecen Gustavo Molina, Raúl Chavarriaga, Alfredo de los Rios, Guillermo Palacio, José Miguel Gómez y Jaramillo Agudelo. (Foto Fiesta del Libro y la Cultura y odg).

ENTREVISTA

Algunas vez le planteé algunas inquietudes:

-        ¿Primer recuerdo que tiene de niño? 

Que, alguien, no sé quien, me enseña a hacer el nudo de los zapatos. 

-        ¿Primer recuerdo que tiene de Bogotá? 

El barrio La Merced 

-        ¿Por qué vino a dar aquí hace 50 años? 

Porque quería salirme de la casa. 

-        ¿Lo bueno, lo malo y lo feo de la ciudad? 

Lo bueno el clima, lo malo el tamaño, lo feo la zona industrial. 

-        La séptima tiene una influencia especial en su vida: estudió en la Séptima (Javeriana), trabajó en la Séptima (Banco de la República), y ha vivido en la Séptima… 

Es cierto pero es puro azar. No me lo propuse. 

-        ¿De qué material están hechos los poetas santarrosanos como usted? 

Ni idea. 

-        ¿Quién lo metió en el camino de la poesía? 

Tal vez mi padre, pero no tuvo la culpa. 

– ¿Que tiene del Jaramillo y qué del Agudelo? 

De Jaramillo el amor a las palabras. De Agudelo el amor al silencio. 

-        ¿Mejor consejo que ha oído? 

Mejor cállese. 

-        ¿Mejor consejo que ha dado? 

Mejor cállese. 

–  Paisano de Barba Jacob, Rogelio Echavarría:  ¿con semejantes paisanos es  más fácil ser poeta? 

Nunca es fácil ser poeta. 

-        ¿Propósito que siempre se ha hecho  y que no ha cumplido? 

Ir a Machu Pichu 

-        ¿Cosas que se le han quedado entre el tintero? 

No lo sé 

-        ¿De qué le gustaría morir? 

De repente y dormido. 

-        ¿Cree en el más allá? 

Sí  

-        ¿Qué piensa del más acá? 

El más acá no lo entiendo. 

-        ¿Fue traumático el tránsito de Santa Rosa y Medellín a Bogotá? 

No. 

-        ¿Volvería a vivir en Santa Rosa? ¿En Medellín? 

Si puedo, quiero morirme en Bogotá, pero no descarto nada. 

-        De sus profesiones lícitas conocidas (abogado-economista, poeta, escritor, editor, reseñista…) con cual se identifica más? 

Poeta. 

-        Si cambiara de profesión ¿cuál le gustaría ejercer? 

Algún oficio con las manos, como la carpintería. 

-        ¿Mientras más conoce a los hombres  más quiere a su mascota? 

Si, aunque no tengo mascota. 

-        ¿Qué ha aprendido de su perro (o gato)? 

No tengo ni rope ni toga. 

-        ¿Objetos que siempre lleva consigo? 

Las llaves. 

-        ¿Le ha pasado algo que le cambió la vida? 

Si, cuando me amputaron el pie derecho. 

-        ¿Está preparado para envejecer? 

Si. 

-        ¿La virtud y el defecto que le gustaría tener? 

Tocar algún instrumento musical. Eso vale para virtud y para defecto. 

-        ¿El fracaso más creativo que ha tenido? 

No lo sé. 

-        ¿Lo que más le gusta regalar? 

Libros 

-        ¿Lo que detesta que le regalen? 

Adornos para la casa. 

-        ¿Qué día de la semana  le gusta más? 

El sábado y el domingo que son un solo día. 

-        ¿Con qué amigo o amiga de infancia le gustaría reencontrarse? 

Con uno que se murió hace mucho, que se llamaba Pedro. 

-        ¿Libro que desearía haber escrito? 

No se me ocurre ninguno. De los  que más me gustan prefiero ser lo que soy: lector. 

-        ¿Disfruta a cabalidad de lo que tiene? 

Si 

-        ¿Sigue a pie juntillas las sugerencias de su horóscopo? 

No. 

-        ¿Es más lo que sabe o lo que desconoce de usted? 

Lo que desconozco, que es casi todo. 

-        ¿La habilidad manual que le gustaría tener? 

La el mago. 

-        ¿Persona que más admira? 

Francisco de Asis. 

-          

-        ¿En quién le gustaría reencarnar? 

En un gato. 

-        ¿Se sometería al detector de mentiras? 

Si. 

-        ¿De los años que tiene, cuál le ha gustado más? 

Este. 

-        ¿Su plato favorito? 

Huevo frito con arroz. 

-        ¿Se sale fácilmente de casillas? 

¿Cómo se atreve a preguntarme eso? 

-        ¿De qué se arrepiente? 

De haber contado de qué me arrepiento. 

-        ¿Primer libro que leyó? 

Aladino y la lámpara maravillosa. 

-        ¿Libro que está leyendo? 

El libro de desasosiego de Fernando Pessoa en la nueva edición depre-Textos 

-        ¿Quién le gustaría haber sido? 

Un anónimo monje budista del Tibet. 

-        ¿Qué es un amigo? 

Alguien en quién confiar. 

-        ¿Persona que más ha influido en usted? 

No lo sé. 

-        ¿Qué le gustaría olvidar? 

Se me olvidó. 

-        ¿Por qué desea que lo recuerden? 

Preferiría ser olvidado.  (Entrevista publicada en El Espectador)

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