
Mientras la conmoción por la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela continúa resonando, Transparencia Internacional insta a priorizar la restauración de la democracia, proteger los derechos de los venezolanos y abordar la arraigada crisis de corrupción del país.
Es preocupante que el gobierno estadounidense parezca estar buscando el control del petróleo venezolano y otorgando a empresas estadounidenses acceso privilegiado para su extracción. Ningún país debería abusar de su poder militar para intimidar a otro y obtener ventajas económicas exclusivas.
Años de desmantelamiento de los controles y equilibrios democráticos han convertido a Venezuela en uno de los países más corruptos del mundo, ocupando el puesto 178 de 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción más reciente, con graves consecuencias para su población.
A pesar de la escalada represiva que obligó al capítulo de Transparencia Internacional en Venezuela a exiliarse en marzo del año pasado, la organización ha seguido planteando estas preocupaciones a nivel internacional. El lunes, su directora ejecutiva, Mercedes de Freitas, informó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la situación en Venezuela y los vínculos entre la corrupción y las amenazas a la paz y la seguridad internacionales.

Vista de Caracas, Venezuela, desde el barrio de San Agustín. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue capturado en un ataque estadounidense el 3 de enero. Foto: Federico Parra/AFP
Las leyes internacionales existen para protegernos a todos, y los gobiernos deben respetar el estado de derecho y los derechos fundamentales. Estos principios están consagrados en los acuerdos y estándares globales que los Estados firman y se ponen a prueba en momentos de crisis.

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