Todo sobre los hutíes: Arabia Saudita pierde opciones entre el desaire de Trump y los ataques de Irán

Una foto satelital de Vantor muestra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, después de que fuera atacado la semana pasada. Foto Vantor, vía Reuters

El reino se encuentra en un estado de conmoción estratégica tras ser atacado por un Irán envalentonado y no lograr obtener más apoyo militar estadounidense, dicen los analistas.

Por Vivian Nereim

Reportando desde Riad, Arabia Saudita

Arabia Saudita se ha visto cada vez más atrapada en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Ahora, el liderazgo del reino evalúa las opciones, que se hacen más escasas, sobre cómo responder.

En semanas recientes, la milicia hutí aliada de Irán en Yemen ha atacado al reino repetidamente, amenazando con paralizar su capacidad de exportar petróleo y aumentando la presión sobre la economía mundial. Pero Arabia Saudita ha quedado frustrada y decepcionada por la renuencia del presidente Donald Trump a enfrentar a los hutíes, dicen exdiplomáticos y analistas.

Los esfuerzos diplomáticos del reino para dialogar con Irán también han tenido resultados limitados. Una reunión planeada para el lunes entre funcionarios de Irán, Arabia Saudita y otros países del Golfo fue pospuesta abruptamente el domingo por la noche, ya que la brecha entre sus posiciones seguía siendo inmensa.

“En este momento los sauditas están muy frustrados”, dijo Michael Ratney, un exembajador de Estados Unidos en Arabia Saudita. “En cierto sentido es su peor escenario posible”.

El Centro de Comunicación Internacional del gobierno saudita, que atiende las consultas de los periodistas, no respondió a una solicitud de comentarios.

El dilema del reino subraya los altos costos que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha impuesto en todo el Medio Oriente, incluso en países cuyos líderes se opusieron a la guerra o han buscado repetidamente ponerle fin.

En los primeros meses de los combates, Arabia Saudita resultó relativamente ilesa ante los ataques de represalia de Irán, en comparación con sus vecinos. Ahora, sin un final a la vista para las hostilidades, Irán está buscando una mayor ventaja sobre Estados Unidos, y Arabia Saudita —el mayor exportador de petróleo del mundo hasta que la guerra lo hizo bajar en la lista— se ha convertido en uno de sus principales objetivos.

Tan solo en las últimas dos semanas, Arabia Saudita ha enfrentado ataques respaldados por Irán desde el este, el sur y el norte.

Un petrolero saudita fue atacado en el estrecho de Ormuz a finales de agosto. Dos marineros murieron.

El viernes, la milicia hutí, que ya había declarado un bloqueo a los envíos de petróleo saudita a través del mar Rojo, se apoderó de territorio en una importante ruta naviera mundial y aplastó a las fuerzas aliadas de Arabia Saudita en Yemen.

El mismo día, las autoridades sauditas anunciaron que se habían visto obligadas a cerrar un oleoducto crucial, culpando a un ataque con drones de una milicia iraquí respaldada por Irán. El oleoducto se había convertido en una ruta de exportación alternativa clave para que Arabia Saudita llevara su petróleo al mar Rojo, después de que Irán bloqueara en los hechos el estrecho de Ormuz.

“La razón por la que un país como Arabia Saudita invierte tanto en desarrollar una asociación de seguridad con Estados Unidos es precisamente para este tipo de eventualidad”, dijo Ratney, el exembajador.

El príncipe heredero Mohammed bin Salman de Arabia Saudita, gobernante de facto del país, tenía razones para confiar en esa asociación. Durante años, su gobierno ha invertido millardos de dólares y un amplio capital político en forjar relaciones personales con Trump y su familia.

Sin embargo, cuando el príncipe heredero le pidió a Trump la semana pasada que tomara medidas militares contra los hutíes, el presidente se negó, según funcionarios con conocimiento de las conversaciones.

Funcionarios y expertos sauditas han sido claros en que el reino no quiere luchar solo contra los hutíes. Eso es especialmente cierto porque una campaña militar anterior que Arabia Saudita lideró contra el grupo se convirtió en un atolladero de una década.

“Esto exige apoyo internacional, no solo de Arabia Saudita y los países regionales”, escribió el sábado Abdulrahman al-Rashed, un columnista cercano al gobierno saudita, en un periódico de propiedad saudita.

Sin embargo, Trump parece renuente a involucrarse.

“Como ya enfrenta un conflicto abierto con Irán, con una Marina desbordada y una reserva de municiones cada vez menor, no sorprende que no quiera abrir este nuevo frente”, dijo Dan Shapiro, exfuncionario de alto rango de política de Medio Oriente en el Pentágono durante el gobierno de Biden. “Pero para los sauditas es una decepción enorme”.

El sábado, Trump les dijo a los periodistas en un viaje a Irlanda que los hutíes “nos llamaron y no quieren pelear con nosotros”.

“Solo hay un país con el que no están muy contentos, y nosotros arreglaremos eso”, añadió, refiriéndose a Arabia Saudita.

Mohammed al-Bukhaiti, un funcionario político hutí, negó que el grupo se hubiera comunicado con Estados Unidos. “No nos comunicamos con Trump, ni le pedimos que no nos atacara”, dijo.

La posibilidad de que Estados Unidos se involucre en Yemen aún es tema de discusión, y Washington continúa apoyando a Arabia Saudita con inteligencia, dijo el vicealmirante John Miller, comandante retirado de la Marina estadounidense en el Medio Oriente.

Ahora es probable que Arabia Saudita recurra a la diplomacia, según Barbara Leaf, exsubsecretaria de Estado para asuntos del Cercano Oriente en el Departamento de Estado. A pesar de años de campañas de bombardeos sauditas, estadounidenses e israelíes contra los hutíes, “nadie ha encontrado una solución militar” para lidiar con ellos, dijo.

Arabia Saudita también podría trabajar con sus vecinos e Irán para forjar un “desagradable conjunto de acuerdos” para poner fin a la guerra con Irán, dijo.

El reino podría recurrir a China para intentar encontrar una solución, pero los esfuerzos diplomáticos anteriores de Pekín en la región no han conducido a acuerdos de paz duraderos, señaló. China medió un acercamiento entre Arabia Saudita e Irán en 2023 que desde entonces se ha deteriorado.

Por ahora es poco probable que los funcionarios sauditas se quejen públicamente de Estados Unidos, por muy frustrados que se sientan, dijeron los analistas.

“No van a mostrar ningún tipo de distanciamiento”, dijo Leaf. “Van a tener que generar algún otro esfuerzo diplomático”.

Eric Schmitt colaboró con la reportería desde Washington y Shuaib Almosawa colaboró con la reportería desde Saná, Yemen.

Vivian Nereim es la reportera principal para el Times en la cobertura de los países de la península arábiga. Radica en Riad, Arabia Saudita.

¿quiénes son los hutíes?

A principios de la década de 2000, eran una milicia desorganizada en el norte de Yemen: rebeldes armados que luchaban contra el gobierno central. Pero en la última década más o menos, han adquirido un peso inesperado en la región. Lucharon contra una coalición militar liderada por Arabia Saudita hasta llegar a una especie de empate en la guerra civil de Yemen. Se convirtieron en un dolor de cabeza para Estados Unidos y el resto del mundo cuando comenzaron a atacar el transporte marítimo en el mar Rojo en 2023. También se han vuelto más sofisticados. Un informe reciente de Anthropic tenía una sección que sugería que intentaron usar Claude para diseñar sistemas para guiar cohetes. En todo el mundo, hay una especie de fascinación por ellos.

Los hutíes dominan un Estado de facto represivo que presta servicios limitados a su empobrecida población. Pueden ser increíblemente brutales. Creen tener un mandato divino para gobernar. Su lema pide la muerte de Estados Unidos e Israel y “una maldición sobre los judíos”.

Pero también son los que tienen las de perder, y una y otra vez han desafiado las expectativas. Una y otra vez, se han enfrentado a enemigos mucho más grandes y ricos. Y una y otra vez, esos enemigos se han visto obligados a retroceder.

Fuentes: Global Energy Monitor (oleoductos); Critical Threats Project en el American Enterprise Institute (áreas controladas por los hutíes) The New York Times

Cuando hablamos de los hutíes, siempre los llamamos una “milicia respaldada por Irán”. ¿Cuál es el papel de Irán aquí?

Los hutíes obtienen apoyo y armamento de Irán y han sido aliados importantes. Y su capacidad actual para alterar el transporte marítimo en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb le está dando a Irán una influencia adicional en un momento crucial de la guerra que libra. Pero es importante entender que están haciendo esto tanto por sí mismos como por Irán. Tienen muy claros sus propios objetivos.

¿Cuáles son?

Los hutíes se describen a sí mismos como los liberadores y líderes legítimos de Yemen. Eso los enfrenta al gobierno respaldado por Arabia Saudita. Los hutíes dicen que quieren a los sauditas fuera, con lo cual se refieren a que quieren que los sauditas dejen de apoyar a sus enemigos yemeníes. También quieren dinero, como el acceso a los ingresos del petróleo yemení y reparaciones de guerra por parte de Arabia Saudita, entre otras cosas. Y están eligiendo este momento para dar un gran impulso.

Demos un paso atrás. ¿Quién gobierna Yemen en realidad?

Es complicado. Hay un gobierno yemení reconocido internacionalmente, pero mucha gente lo llama un “gobierno” entre comillas. A estas alturas, el gobierno es, en la práctica, un conjunto de grupos armados y otras entidades, bajo un consejo integrado por ocho hombres distintos.

Algunos yemeníes en el terreno lo llaman el “gobierno de hotel” porque básicamente viven en hoteles en Riad y, bueno, no tienen mucha credibilidad. Están supeditados a Arabia Saudita, que pasó años bombardeando Yemen y no es popular allí.

Así que los hutíes ahora se describen a sí mismos como el Estado de Yemen. Sí, son un grupo paria, están bajo sanciones y nos referimos a ellos como una milicia. Las condiciones humanitarias en el norte de Yemen, que ellos controlan, son desesperadas. Pero sí brindan una seguridad relativa en su territorio bajo una autoridad unificada, algo que, según se quejan muchos yemeníes, el gobierno yemení no hace. La situación económica tampoco es mucho mejor en los territorios controlados por el gobierno.

¿Qué están haciendo los sauditas sobre este impulso reciente? ¿Pueden hacer algo al respecto?

Es un escenario muy malo para ellos. Su última guerra contra los hutíes fue un desastre en todos los sentidos —por razones humanitarias, por su reputación, por sus finanzas— y ni siquiera lograron sus objetivos. Básicamente perdieron, y desde entonces el poder de los hutíes no ha hecho más que aumentar. Ahora tienen que decidir: ¿reúnen una coalición para contraatacar? Estados Unidos prácticamente ha dicho que no se va a involucrar.

Se supone que Arabia Saudita será sede de la Copa Mundial en 2034. Será sede de la Exposición Universal en 2030. Realmente, solo necesita tener a los hutíes bajo control, y nada ha funcionado.

Entonces, ampliando la perspectiva, ¿qué significa esto para Medio Oriente y la guerra en Irán?

En cierto modo, la situación de Arabia Saudita es representativa del dilema más amplio que enfrenta el Golfo: ¿qué hacen ahora? Realmente no pueden enfrentarse directamente a Irán. No son lo suficientemente fuertes. Estados Unidos se ha convertido tanto en un lastre como en una ayuda, pero tampoco tienen alternativas.

Eso deja a la diplomacia como la única opción real, pero la diplomacia en este momento es un poco humillante para ellos dado que Irán los ha estado atacando durante meses.

Una de las grandes lecciones que dejan los hutíes es hasta qué punto la geografía puede convertirse en poder si se sabe aprovechar, incluso para el grupo que menos posibilidades parece tener. Tomemos el caso de Irán: incluso si el Estado iraní colapsara, el estrecho de Ormuz podría seguir enfrentando una situación grave, porque los grupos armados y las milicias aún podrían obstaculizar el tránsito con facilidad. Unos cuantos hombres con unos cuantos drones pueden representar una gran amenaza. Eso lo sabemos, en parte, por los hutíes.

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