The World: ¿Qué pasa en Irán y Medio Oriente?

Daños causados por los ataques aéreos estadounidense-israelíes de ayer en Teherán. Arash Khamooshi para The New York Times

Hace unas semanas, cuando el presidente Donald Trump empezó a hacer comparaciones entre el operativo en Venezuela que derribó a Nicolás Maduro en enero y lo que podría hacer en Irán, escribí sobre cómo los dos países suponían objetivos muy diferentes.

Irán disponía de medios de defensa de los que Venezuela carecía, me dijo entonces nuestra jefa de la corresponsalía de Irak e Irán, Erika Solomon. Y los iraníes se estaban preparando para utilizarlos.

Si Estados Unidos atacaba, dijo Erika, los iraníes “harán todo lo posible para que esto se convierta en una guerra total en la región”.

Ahora nos estamos haciendo una idea de lo que eso significa.

Irán no es capaz de superar militarmente a Estados Unidos, pero puede presionar al gobierno de Trump dentro y fuera de su país poniendo a la región en una situación de crisis.

La guerra en el Golfo

El alcance de los combates se ha ampliado rápidamente desde que Israel y Estados Unidos llevaron a cabo los primeros ataques aéreos contra Irán el sábado. Más de 550 personas han muerto en Irán desde entonces, según dijo el lunes el servicio de emergencias de la Media Luna Roja iraní.

Irán respondió como se esperaba: con ataques de misiles y aviones no tripulados contra Israel que han matado al menos a 10 personas, y con ataques contra instalaciones militares estadounidenses en la región del Golfo. Al menos cuatro soldados estadounidenses han muerto.

Una columna de humo sobre el puerto de Jebel Ali, en Dubái, el domingo. Agence France-Presse — Getty Images

Pero Irán también ha atacado instalaciones civiles como hoteles y aeropuertos en la zona del golfo Pérsico, causando la muerte de al menos a seis personas. Durante el fin de semana, las redes sociales difundieron imágenes de hoteles de lujo de cinco estrellas en Dubái en llamas. Los aliados de Trump en la región están asustados.

En el transcurso del último día, Irán también ha intensificado sus ataques contra instalaciones energéticas. Golpeó una refinería de petróleo en Arabia Saudita y una instalación energética en Catar, interrumpiendo la producción de gas natural licuado. Irán atacó un petrolero frente a la costa de Omán y causó la muerte de un integrante de la tripulación, de nacionalidad india.

La guerra en Líbano e Irak

Un recurso que Irán tiene a su disposición y que Venezuela no tenía son sus agentes en la región.

Hizbulá no tardó en entrar en la contienda. El grupo dijo que había lanzado cohetes contra Israel la madrugada del lunes para vengar la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí. En respuesta, el ejército israelí comenzó a lanzar ataques contra objetivos de Hizbulá en las afueras de Beirut y en el sur de Líbano, poniendo fin definitivamente a un inestable alto al fuego. Al menos 31 personas han muerto hasta ahora en Líbano y más de 3000 han huido de sus hogares.

Otro representante iraní, una milicia proiraní con base en Irak, reivindicó la autoría de un ataque con drones contra una base militar estadounidense en el aeropuerto internacional de Bagdad, así como de un ataque anterior contra fuerzas estadounidenses destacadas en el norte de Irak.

Ataques aéreos israelíes golpearon ayer los suburbios al sur de Beirut, Líbano. Diego Ibarra Sanchez para The New York Times

La guerra en el resto del mundo

Irán controla el estrecho de Ormuz, una arteria marítima vital en su frontera meridional. El tráfico de barcos comerciales se ha reducido a lo mínimo desde el sábado.

Las autoridades iraníes todavía no han bloqueado el estrecho —una medida que perjudicaría a sus propios ingresos—, pero los precios del petróleo subieron casi un 10 por ciento el lunes, lo que ocasionó preocupación en lugares tan lejanos como China, Japón, Corea del Sur, Taiwán e India.

China importa algo más de la mitad del crudo que consume por vía marítima desde Medio Oriente, y alrededor de una cuarta parte procede de Irán. Japón importa más del 90 por ciento de su petróleo a través del estrecho; Corea del Sur depende de Medio Oriente para cerca del 70 por ciento de sus importaciones de crudo.

Estos países tienen reservas de petróleo y gas. Que lleguen a agotarse dependerá de cuánto dure el conflicto. Y lo que dure el conflicto puede depender de cuánto se extienda.

El caos como estrategia

Entonces, ¿de qué le sirve esto a Irán?

Los analistas y los diplomáticos de alto rango con los que he hablado han afirmado que Irán está siguiendo una estrategia deliberada para tratar de extender el conflicto, con el fin de crear presión sobre el gobierno de Trump en el extranjero y en su propio país.

En Medio Oriente, los aliados más cercanos de Trump, aparte de Israel, están en el Golfo, y ven la guerra como un desastre. Como puedes leer (en español) en esta nota de mi colega Vivian Nereim, los ataques en aeropuertos y hoteles echan por tierra su imagen cuidadosamente elaborada de refugio seguro en una región convulsa.

Un alto funcionario occidental que viaja por la región lo expresa así: presionar a los países del Golfo es la mejor vía para presionar a la Casa Blanca.

Otra vulnerabilidad, según los analistas, es que si la guerra provoca un aumento de los precios de la gasolina y una menor rentabilidad bursátil para los estadounidenses, podría perjudicar a Trump en el periodo previo a las elecciones intermedias.

Los dirigentes de la república islámica que sobrevivieron están jugando para obtener ventajas. Este enfoque conlleva riesgos: Irán se había esforzado para reconstruir los lazos con sus vecinos. Pero es la estrategia de un régimen que considera que ya no tiene nada que perder.

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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