QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA
por Efraim Osorio López
eolo1056@yahoo.com
Pero hay que insistir, porque, como dicen, ‘la gota horada la piedra’, es decir, la constancia alcanza lo imposible.
De los verbos terminados en ‘-uar’, hay unos que disuelven los diptongos ‘ua’ y ‘ue’ en las tres personas del singular y tercera del plural de los presentes de indicativo y subjuntivo, y en algunas formas del imperativo, como todos los que se conjugan como ‘actuar’: Presente de indicativo; ‘actúo, actúas, actúa; actuamos, actuáis, actúan’. Presente de subjuntivo, actúe, actúes, actúe; actuemos, actuéis, actúen’. Imperativo, ‘actúa, actúe, actúen’. Y hay otros que conservan los diptongos en toda su conjugación, por ejemplo, ‘evacuar’* (‘evacuo, evacue, evacua’). También, ‘aguar’ y ‘sobreaguar’, algo que olvidó el doctor Hernando Arango Monedero en la siguiente oración: “…cuando las EPS a duras penas sobreagúan cuando la UPC ha sido insuficiente para atender debidamente las necesidades de la población…” (Eje 21, 17/11/2025). Correctamente, “…a duras penas sobreaguan…”. *Sobre este verbo, el académico don Manuel Seco anota que, aunque es incorrecta la acentuación ‘evacúo, evacúas’, etc., en algunos países de Hispanoamérica es aceptada como castiza en el lenguaje culto. Y el Diccionario panhispánico de dudas, después de exponer su acentuación castiza, anota: “…pero hoy es frecuente, y también válida, su acentuación como actuar”. ***
Sobre el ‘dequeísmo’, vicio del lenguaje que incluye innecesariamente la preposición ‘de’ antes de la conjunción ‘que’ después de verbos enunciativos (‘dijo de que’), he escrito muchas veces. Pero hay que insistir, porque, como dicen, ‘la gota horada la piedra’, es decir, la constancia alcanza lo imposible, aunque en este caso lo dudo. Este vicio es evidente en el siguiente titular de Eje 21: “Trump advierte de que se considere el espacio aéreo de Venezuela cerrado en su totalidad” (30/11/2025). Incluso, suena mal. Suena bien, así: “Trump advierte que…”. Verbos ‘enunciativos’ son aquellos que ‘declaran, exponen o manifiestan algo con el fin de comunicarlo’. Como también he hablado con frecuencia sobre el ‘miedo al dequeísmo’, que consiste en suprimir la preposición ‘de’ cuando se necesita, como en esta muestra: “Metieron la mano torcida a ordeñar cuanta teta les facilitaba el Estado que terminaron convenciéndonos que antes que gobernantes son unos vulgares robagallinas” (Eje 21, Gustavo Álvarez Gardeazábal, 30/11/2025). “…terminaron convenciéndonos de que…”, castizamente. Para saber cuándo se requiere la preposición ‘de’ y cuándo no, basta con sustituir la partícula ‘que’ por ‘esto’, así: ‘Trump advierte esto’ y ‘terminamos convenciéndonos de esto’. Fácil, ***
Misteriosamente, son los vicios del idioma los que ‘pegan’ y se propagan ‘como verdolaga en playa’, de tal manera, que se vuelven epidemia. Es el caso del que tantas veces he hablado, a saber, del uso universal (donde se hable castellano) de la inútil locución ‘por parte de’. Y hay otro, al que también me he referido con frecuencia, que cada día toma más fuerza, y que consiste en la eliminación de la preposición ‘a’ cuando se necesita para la ‘determinación’ del complemento directo, puntualmente, cuando éste es un nombre propio, por ejemplo, ‘visitó a Eudoro en el hospital’ y ‘ama a Gabriela’. No queda bien ‘visitó Eudoro’ ni ‘ama Gabriela’. Esta norma se aplica también a los topónimos (excepto los que incluyen el artículo determinado ‘el’, ‘El Cairo’, por ejemplo), pues son, necesariamente, nombres propios. Y esto, si estudiaron castellano, lo deben saber los periodistas. Sin embargo, uno de ellos redactó este titular: “Tras asesinato de coronel, militarizarán Popayán” (El Tiempo, 29/11/2025). Hasta el oído rechaza esta construcción gramatical. “…militarizarán a Popayán”, castizamente, y suena mejor, mucho mejor. La gramática no es caprichosa: sus normas son lógicas.
Hayan y hubieron / Fernando Ávila (El Tiempo)
El verbo haber hace que solo se conjugue en plural cuando es auxiliar de otro verbo.
Cita: “Aguas de Bogotá asegura que las puede utilizar para puntos críticos donde hayan residuos voluminosos”.
Comentario: El régimen especial del verbo haber hace que solo se conjugue en plural cuando es auxiliar de otro verbo, “cuando hayan llegado”, “si hubieran venido”, “habrían entrado”, “habrán delegado”, “han terminado”.
Cuando no es auxiliar, sino que se usa con el sentido de ‘existir’, el verbo haber siempre va en singular, “había un problema” y “había muchos problemas” (no “habían”), “donde haya un residuo” y “donde haya residuos” (no “donde hayan”).
Esta norma se extiende a las frases en las que el verbo haber tiene otro verbo como auxiliar, “suele haber un policía” y “suele haber diez policías” (no “suelen haber”), “tiene que haber una solución” y “tiene que haber soluciones” (no “tienen que haber”).
En esa línea, es bueno aclarar también que habemos no existe, “habemos cuatro”, pues la inflexión verbal correcta es hemos, “hemos dicho”, “hemos triunfado”. Sin embargo, la corrección de “habemos cuatro” no es “hemos cuatro”, pues, como queda dicho, las formas plurales de este verbo solo se usan como auxiliares de otros verbos. Así las cosas, lo más indicado es decir “hay cuatro”, y si el hablante precisa incluirse tendrá que cambiar de verbo, “estamos cuatro”, “llegamos cuatro”, “quedamos cuatro”…, según corresponda. Lo que gritan en Roma, cuando sale humo blanco de la Capilla Sixtina es “Habemus papam!”, en latín; no “habemos”.
En cambio, sí existe hubieron, contra todo lo que han dicho profesores y correctores, solo que en nuestro país y en nuestra época no se usa. El ejemplo que da la Academia es: “Apenas hubieron traspasado el umbral, la puerta se cerró de golpe”, que hoy se diría “Apenas traspasaron el umbral, la puerta se cerró de golpe”. Lo que a todas luces está fuera de lugar es “hubieron muchos pacientes”, “hubieron tres ganadores”…
En cuanto a haiga, inflexión burda o rupestre para frases como “cuando haiga tiempo”, es claro que se trata de una errónea deformación de haya, “cuando haya tiempo”, pero una curiosidad de la lengua es que el sustantivo haiga sí existe y figura muy orondo en el Diccionario de la lengua española, 2014, para diversión de tomapelistas. Se trata de una forma coloquial e irónica usada hace años en España para referirse a ‘un automóvil muy grande y ostentoso, normalmente de origen norteamericano’: “¡Mirad el haiga que se ha conseguido Paco!”.
Las locuciones “ha lugar” y “no ha lugar”, que dicen los jueces en las cortes gringas de las películas de Hollywood, se construyen con una inflexión del verbo haber, que es ese ha, equivalente a hay (‘hay lugar’).
FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria

Español correcto
Por Jairo Cala Otero / Corrector de textos
- – «Cuatro estadounidenses fueron inadmitidos en el aeropuerto de Rionegro». Del verbo inadmitir dice el diccionario de la Real Academia Española: «Rechazar una demanda, un recurso o una petición por motivos formales, sin entrar a considerar el fondo». No hay más acepciones (definiciones) para tal vocablo, por ende, sólo se usa en el ámbito jurídico. De ello se deduce que quienes no pueden ingresar al territorio de un país no son inadmitidos, sino rechazados. En consecuencia, este título en la página virtual del canal Telemedellín debió ser: «Cuatro estadounidenses fueron rechazados en el aeropuerto de Rionegro». Otro título posible: «Autoridades colombianas no autorizaron ingreso a Colombia de cuatro estadounidenses, en el aeropuerto de Rionegro».
2.- «(…) ocurrió unos días después que la policía del lugar desmontara las cámaras de vigilancia que vigilaban el acceso». Fragmento de un mensaje de Gustavo Petro en su cuenta X. 1.- La referencia a la institución armada se escribe con mayúscula inicial: Policía; a un agente o patrullero, con minúscula: policía. 2.- Las cámaras de vigilancia, efectivamente, son para vigilar, es obvio; luego la redundancia desluce la oración. Con precisión: «(…) ocurrió unos días después de que la Policía desmontara las cámaras de vigilancia del lugar».
3.- «¿La toma y la retoma del Palacio de Justicia, entre el 6 y 7 de noviembre de 1985, cómo cambió a Colombia y a su sistema judicial?». De una entrevista de Nelson Fredy Padilla, de El Espectador, al abogado Rodrigo Uprimny, sobre el asalto sangriento al Palacio de Justicia, en Bogotá, hace 40 años, por guerrilleros del M-19. El verbo retomar está definido semánticamente como: «Volver a tomar, reanudar algo que se había interrumpido». En consecuencia, mal puede hablarse de «retoma» del Palacio de Justicia, cuando no hubo un segundo asalto del grupo guerrillero; hubo un rescate, o una liberación, por acción del Ejército, tras la toma cruenta de ese lugar público. Título enmendado: «¿La toma y posterior liberación del Palacio de Justicia, entre el 6 y 7 de noviembre de 1985, cómo cambió a Colombia y a su sistema judicial?».
4.- «La Policía Nacional asestó un golpe contra la delincuencia, frustrando un hurto a mano armada en el corazón del barrio La Mutualidad, en Bucaramanga». De una noticia de Juan José Camargo Botello en el periódico El Frente (Bucaramanga). 1.- El verbo asestar es inapropiado en este caso, pues apenas hubo disuación o neutralización del asalto. 2.- Como hubo uso de armas, se ejerció violencia; luego no fue un hurto, sino un atraco o asalto. Un hurto no implica ejercer violencia contra las víctimas. 3.- El gerundio ‘frustrando’ no corresponde sintácticamente al sentido de la oración. Corrección: «La Policía Nacional frustró un asalto a mano armada de antisociales, en el corazón del barrio La Mutualidad, en Bucaramanga».
5.- «¿Luz verde para la relación entre Israel y Colombia? (…). El presidente Petro habló por primera vez sobre la posibilidad de rehacer las relaciones diplomáticas con Israel». De una noticia en la página de Caracol Radio. Las relaciones entre personas y entre Estados no se hacen, tampoco se rehacen si han estado interrumpidas; se establecen y se restablecen (o reanudan), respectivamente. Laura Saavedra Martínez, la autora de la expresión, copió lo dicho por Petro: «Estamos listos a rehacer relaciones diplomáticas con Israel si se inicia el proceso de paz». En periodismo está mal visto que se copien expresiones «a ojo cerrado», sin verificar con el diccionario de qué habla la gente. Enmienda: «¿Luz verde para las relaciones entre Israel y Colombia? (…). El presidente Petro habló por primera vez sobre la posibilidad de reanudar las relaciones diplomáticas con Israel».
6.- «Un presunto fletero muerto y otro herido dejó robo a conductor en Belén La Gloria». Muy claro dice este título que hubo un robo, luego no pudo haber sido perpetrado por un transportador (un fletero es un transportador), sino por un hampón, un antisocial, un pillo, un maleante, un facineroso, un atracador… Hay muchos sinónimos ─que cientos de redactores de noticias ignoran─, los cuales son más precisos que el vocablo «fletero». Si tuvieran el cuidado (no la molestia) de consultar el diccionario, romperían la oscuridad y aprenderían vocabulario correcto. Corrección del título en la página de Internet de Telemedellín: «Un asaltante muerto y otro herido dejó atraco armado a conductor en Belén La Gloria».
7.- «(…) mi background profesional: soy profesional en Comercio Internacional y tengo una Maestría en Gobernanza (…). Autopresentación, en la página Kienyke.com, de Érika Salamanca, nombrada cónsul en Washington (EE. UU.), por el Gobierno colombiano. Resulta penoso que una «diplomática» con mala redacción nos represente en Estados Unidos. Veamos: 1. ¿Para qué usar anglicismos, si el español es nuestra lengua y tiene vocablos apropiados para traducir esas palabras? 2. ¿Por qué repetir palabras, si nuestro idioma es rico en sinónimos? Corrección: «(…) mi trayectoria (o experiencia): soy profesional en Comercio Internacional y tengo una Maestría en Gobernanza (…)». Aunque ellos, los burócratas, dirán que «para lo que hacen» en los cargos diplomáticos, ¡da lo mismo escribir al revés que al derecho!
8.- «También recalca que no es culpa de ellos que los ilegales recorran estas zonas alejadas del área urbana dónde la falta de presencia de autoridades es casi nula». De la página de Caracol Radio. 1.- El demostrativo ‘estas’ está fuera de lugar. El apropiado es ‘esas’. 2.- El adverbio de lugar donde no lleva tilde, sólo la lleva cuando es un interrogativo. 3.- Si «la falta de presencia de autoridades es casi nula» significa que sí hay autoridades. Estos enredos son consecuencia de una redacción ampulosa. El español es sencillo, ofrece formas diversas para ser directos en lo que se quiere escribir. Corrección: «También recalca que no es culpa de ellos que los ilegales recorran esas zonas alejadas del área urbana, en donde la presencia de autoridades es casi nula». También: «(…) en donde la falta de autoridades es notoria».
9.- «Tensión entre Galanes: los desacuerdos que cobraron la cabeza de Gaviria». Título en el portal La Silla Vacía en una noticia sobre divergencias ideológicas entre los hermanos Juan Manuel y Carlos Fernando Galán Pachón. Los apellidos de los miembros de una misma familia no tienen plural, sólo lo llevan personas que se apelliden igual pero pertenezcan a otras familias. Título preciso: «Tensión entre los hermanos Galán: los desacuerdos que cobraron la cabeza de Gaviria».
10.- «La jueza que lleva el caso citó para el próximo 5 de diciembre a una nueva audiencia. En esa diligencia se conocería el monto de la pena por su fuga». Noticia del diario El Colombiano. 1.- Llevar no es verbo adecuado en el ámbito jurídico, lo apropiado es hablar de adelantar una investigación, o un proceso judicial. 2.- Un monto es: «Suma de varias partidas». La acepción # 11 para la palabra ‘partida’ dice: «Cantidad de dinero que se atraviesa en una partida». Luego el tiempo de condena que alguien purga en una cárcel no es un monto, como lo señalan muchos periodistas colombianos. Corrección: «La jueza que adelanta la investigación citó para el próximo 5 de diciembre a una nueva audiencia. En esa diligencia se conocería el tiempo de la pena de prisión por su fuga».
11.- «Sus palabras fueron lanzadas desde el Air Force One, avión presidencial del mandatario estadounidense». En una información del diario El Colombiano sobre Donad Trump, al referirse a la poca efectividad del Gobierno de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. 1.- Las palabras no se lanzan, se emiten o se pronuncian. También es adecuado: declaraciones. 2.- Los aviones asignados a los presidentes no son suyos, sino de las naciones. Corrección: «La declaración fue hecha por Trump desde el Air Force One, avión presidencial de Estados Unidos».
12.- «No haga de su culpa delictiva un bacanal más». Según publicación de la página de Caracol Radio, la frase ─dirigida a Petro─ la pronunció Manuel Gaona, hijo del magistrado del mismo nombre, asesinado durante el asalto del M-19 al Palacio de Justicia, en Bogotá. La palabra bacanal es de género femenino, no masculino, como la usó el destacado abogado; tiene dos significados: 1.- Dicho de ciertas fiestas de la antigüedad: Celebradas en honor del dios Baco; 2.- Orgía con mucho desorden y tumulto». Como se nota, fiesta y orgía son palabras de género femenino, que el diccionario usa para definir una bacanal. Expresión correcta: «No haga de su culpa delictiva una bacanal más».
13.- «En mi opinión personal debería estar preso». Afirmación de Gustavo Petro Urrego, exalcalde de Bogotá, sobre el expresidente Álvaro Uribe, de la que todos los medios informativos hicieron resonancia (algunos con aires de sorna). En tal expresión resalta la redundancia en que incurrió su autor: «Mi opinión personal». Obviamente, si es su opinión, es personal. Luego Petro debió escribir: «En mi opinión, debería estar preso». De tal manera, él no caería preso de sus errores gramaticales.
14.- «(…) tuvo que disculparse (…) con la estudiante (…) Jennifer Pedraza, luego de que interrumpiera una intervención de la líder ante el Senado». En información del diario El Tiempo. Por la redacción ampulosa pareciera que la oración se refiriera a dos personas: una, Jennifer; y otra, la mal llamada «líder» (que no se sabe quién es). Olvidan los señores de El Tiempo que el sustantivo líder tiene su femenino definido: lideresa (aunque sobra en este caso). Para evitar ese rodeo innecesario, pudieron usar un pronombre; para eso son, para evitar la repetición de nombres o sustantivos. Así: «(…) tuvo que disculparse (…) con la estudiante (…) Jennifer Pedraza, luego de que interrumpiera su intervención ante el Senado». El pronombre su alude a Jennifer.
