Luis Ariel Rey: El jilguero llanero que murió por un cheque de 5 mil pesos

Luis Ariel Rey

Por Óscar Javier Ferreira

La tarde del sábado 31 de mayo de 1975 el cielo musical de los extensos Llanos Orientales se opacó hasta llegar a las lágrimas. Se silenciaron los capachos, el arpa, el bajo y las voces quedaron mudas ante la noticia que propagaban las emisoras a través del país: de un infarto había muerto en una Estación de Policía en Bogotá, Luis Ariel Rey, el más grande intérprete del folclor llanero de todos los tiempos. 

Esa noche sólo se escucharon las canciones con las cuales el vibrador de Villavicencio, que estaba próximo a cumplir los 41 años, había conquistado los corazones con su fuerte voz en temas como «Ay sí sí» -una composición de su hermano Gil Arialdo- “Guayabo negro» –Ignacio Indio Figueredo- “La tigra cebada” “Seis numerao”, Gavilán Currulado”, «El pájaro carpintero», «El negro José María», y «Perro de agua».

Pero «Carmentea», la obra del compositor tameño Miguel Ángel Martín, lo consagrará para la eternidad como el Rey de la música llanera. Por su gran prestigio recorrió América y Europa. En Perú, por ejemplo, grabó otros géneros de música con mucho impacto. Como compositor, asegura la Sociedad de Autores y Compositores Sayco, compuso “El Coplero respondón”, “El Carnaval”, “Puente Guamal”, entre otros. Luis Ariel fue el primer artista llanero colombiano en grabar en acetato sus canciones. Desde 1950 hasta su muerte en 1975, fue el indiscutible rey del folclor llanero en nuestro país. No tenía comparación. 

Luis Ariel fue único. A sus músicos los uniformó a sus músicos, se pusieron botas y sombreros al estilo de Hollywood y a las bailarinas las vistió con minifaldas, situaciones que los puristas le criticaban.

UNA VIDA DE MÚSICA

Luis Ariel Rey Roa, “El Jilguero del llano”, nació en Villavicencio -capital por ese entonces de la Intendencia del Meta- el 6 de junio de 1934. Fueron sus padres, doña Ana Joaquina Roa, costurera de oficio, y Javier Rey, peluquero. Su padre era gran melómano y a su barbería iban muchos músicos que hicieron amistad con Luis Ariel, y despertaron su amor por la música, junto a sus hermanos Gil Arialdo y Leonel.  Aprendió a tocar la guitarra, el cuatro y comenzó a cantar. Sobre los orígenes, decía su hermano Gil Arialdo: “Fuimos, mi hermano Luis Ariel, Luís Fandiño, José Restrepo y yo, quienes integramos en 1950 el conjunto “Los llaneros”, conformado solo por guitarras, que nos dio fama, plata, mujeres y tristezas. De tanto trajinar, paramos en Bogotá. Trabajamos en RCN y grabamos nuestros primeros discos con el Sello Vergara. Con Luís Ariel, fuimos serenateros, tomadores de trago, pero sólo en 1957, cuando llegó el éxito, trabajamos en La Voz de Colombia y se abrieron las puertas».

SU PRIMERA GRABACIÓN

A los 16 años, Luis Ariel hizo su primera grabación acompañado por guitarras. Viajaba constantemente a Medellín, donde era invitado habitual en la Feria de las Flores. Aprovechaba su estadía para grabar.  Fue así como prensó en Ondina y Discos Victoria. Hizo una versión de «Festival en Guararé» y de «La negra Celina» en arpa. 

«Luis Ariel Rey y sus llaneros” graba “Con todo el sabor llanero” con el acompañamiento del arpista paraguayo Pepe Velásquez. A partir de 1960 se acompaña con el apoyo de David Parales, -quien llevó el arpa a Villavicencio-, René Devia y Miguel Ángel Martín, quien abrió la primera academia folclórica musical en Villavicencio, y le enseñó su canción “Carmentea”. El grupo quedó integrado por arpa, cuatro, capachos y bandola. Con el arpa de Héctor Paúl Vanegas graba «Luis Ariel Rey y su Conjunto Llanero» para Sello Vergara.

Antes del arpa la música llanera se interpretaba con guitarra, tiple y bandola, o sencillamente con guitarra. Fue famoso el “Trío los Galanes”, excelentes intérpretes.

En 1957, Luis Ariel y su agrupación, «Luis Ariel Rey y sus llaneros” debuta en el disco «Con todo el sabor llanero» con el acompañamiento del arpista paraguayo Pepe Velásquez. A partir de 1960 se acompaña con el apoyo de David Parales, -quien llevó el arpa a Villavicencio-, René Devia y Miguel Ángel Martín, quien abrió la primera academia folclórica musical en Villavicencio, y le enseñó su canción “Carmentea”. El grupo quedó integrado por arpa, cuatro, capachos y bandola. Con el arpa de Héctor Paúl Vanegas graba «Luis Ariel Rey y su Conjunto Llanero» para Sello Vergara.

Antes del arpa la música llanera se interpretaba con guitarra, tiple y bandola, o sencillamente con guitarra. Fue famoso el “Trío los Galanes”, excelentes intérpretes.

Una presentación en la Media Torta, al lado del Indio Rómulo

UNA CURIOSA VOZ

Luis Ariel Rey, fue un gran innovador, no solo con el deje de su voz, que incluía un «gallito» característico al final de las frases; sino también en la vestimenta que utilizaba él y su grupo: sombrero, traje y botas negras, al igual que raboe’gallo al cuello y una fusta en la mano. Las muchachas que hacían la coreografía llevaban sombrero, raboe´gallo, falda de cuero y botas. Era una aleación, muy bien descrita por el maestro Isaac Tacha Niño: «Todas esas influencias generaron un traje típico entre lo tradicional de la herencia española y la usanza regional campesina: sombrero, pañoleta estilo rabo’egallo, revólver al cinto, una especie de casaca que daba la sensación de charro mexicano y botas vaqueras decoradas, con el pantalón dentro de ellas”.

Su vestimenta y su voz fueron criticadas por los puristas del folclor, para quienes Luis Ariel se alejaba de las tradiciones. 

POR UN CHEQUE DE CINCO MIL PESOS

Cuando preparaba otra gira a los Estados Unidos, promovida por la Presidencia de la República, un inconveniente jurídico lo llevó a ser privado de la libertad. Resulta que Luis Ariel le había girado un cheque a Lizardo Díaz -integrante del dueto Los Tolimenses-, y salió sin fondos, por lo que fue demandado y detenido. Luis Ariel estaba pendiente de una transferencia que le habían girado, por lo que le sorprendió la actitud de Lizardo, quien «protestó» el documento sin avisarle, por lo que la noticia lo sorprendió, sumado al hecho preocupante de no poder realizar tan importante gira. Luis Ariel se sumió en una profunda depresión. Se encontraba detenido en la oficina del director y por ser puente no se había podido hacer efectiva su salida. La actitud de su «amigo» y la situación por la que nunca había pasado, pudo ser la causa del infarto fulminante que le causó la muerte el 31 de mayo de 1975, a la edad de cuarenta y un años. En su honor, Arnulfo Briceño compuso “Canto al Jilguero”, una hermosa obra en homenaje a la lucha de los cantores de la música llanera.

ASÍ CONOCÍ A LUIS ARIEL

Tuve el gran honor de conocer y ser amigo de Luis Ariel, en 1973. Me lo presentó Billy Pontoni, su gran amigo con quien actuaba. Era una persona muy amable y jovial, de muy buen humor. Le fascinaba contar chistes y tenía un amplio repertorio y un estilo especial para narrarlos.

Andábamos en un Topolino, Fiat pequeño de moda en aquel año, de Billy.  Una vez que fuimos a dejar a Luis Ariel a su apartamento y, de un momento a otro, el auto empezó a echar humo en la parte de atrás. Este pequeño auto tenía el motor en la parte posterior. El hermano de Billy que iba manejando, gritaba angustiado. Billy y Luis Ariel se cogían la cabeza. El fuego comenzó a expandirse y poco a poco consumió el vehículo. Billy alcanzó a sacar los papeles del auto de la guantera. El vehículo quedó convertido en una chatarra humeante. Alguien nos había pasado un extinguidor, pero ya era tarde.

Al rato revisamos el carro y lo único que se había salvado era un casete que habíamos grabado con chistes de Luis Ariel, que aún conservo ahumado.

EL GRAN GIL ARIALDO 

También fui amigo de Gil Arialdo Rey, voz estrella de La voz del llano, y el pionero en la narración del coleo. Fue el creador del popular término «Cacho en la manga». En el Festival Nacional de la Canción en Villavicencio, nos recibió con afecto. Hice amistad con él y nos tomábamos algunas polas en la plazoleta Los Centauros, frente a la emisora. Su inmortal ¡Ay si si! quedó escrita en el pentagrama musical llanero. Es también el autor del pasaje «Zulma». Fue delegado de Sayco en Villavicencio, y un socio activo y deliberante en las asambleas.

LA PELEA POR EL JOROPO

Hoy, cuando se ha creado una gran polémica con relación al joropo, y las desmedidas declaraciones de artistas venezolanos sobre su paternidad, es bueno recordarles que Bolívar nació en Caracas, pero se hizo en Colombia. Él era enemigo de las fronteras; porque un río no puede romper la unidad, la cultura, la tradición y el corazón de los pueblos. Los que piensan así deben ser herederos de José Antonio Páez, el culpable de la disolución de la Gran Colombia que soñó el Libertador. 

Por mucho tiempo Villavicencio, Arauca, y en cualquier lugar donde se realice un Festival de música llanera, se han distinguido los nombres de prestantes personajes como El Carrao de Palmarito, Ángel Custodio Loyola, Simón Díaz, Juan Vicente Torrealba, a quienes se recibió con los brazos abiertos en sentidos homenajes. Lo mismo ha sucedido con Reynaldo Armas, quien vive ahora en Bogotá, y ha sido muy prudente frente a las declaraciones de algunos cantantes de su país.

En la época de Luis Ariel Rey, no se utilizaba la palabra joropo, como hoy en día. Él se denominó «Luis Ariel Rey y sus llaneros». Luis Ariel cantó a un llano sin fronteras.  Para no parecerse a nadie hasta se vistió diferente; tenía una conciencia clara de su identidad.

Injusto, desde todo punto de vista, las declaraciones de Cristina Maica y Reina Lucero, cantantes venezolanas muy queridas por nuestro público y quienes han ganado “mucho real” en Colombia. La reacción no se hizo esperar: fueron declaradas personas no gratas en nuestro país. Triste situación, sacar en cara la paternidad de un ritmo que fue cantado por los abuelos de una misma casta. Y hablar despectivamente del gran Luis Ariel Rey, un ícono de la música llanera, es un irrespeto al pueblo llanero de Colombia. 

Es como sacarles en cara a los venezolanos que los centauros de Rondón, que nos dieron la libertad, no eran sólo venezolanos sino llaneros de Arauca y Casanare. El llano es uno solo. Así lo sintió Bolívar cuando acariciaba un cuatro para espantar la soledad.

ORÍGENES DEL JOROPO 

El joropo forma parte de la música ternaria del caribe. Tiene sus orígenes en el fandango español y la música árabe melismática, a lo que se sumaron las variantes y fusiones afroamericanas y campesinas. Según el musicólogo e investigador de la música llanera y caribeña Rafael Salazar, «grandes estudiosos de la musicología, como Alejo Carpentier, consideran que el fandango es una danza fecundadora negra-africana, proveniente de la Guinea, que llegó a las Antillas a partir de la dispersión de los esclavos traídos por la fuerza a América para las rudas tareas de la agricultura y la minería».

Los campesinos negros y mulatos escucharon los fandangos en las fiestas de sus patrones, y les agregaron fuerza rítmica del negro con los bordones de un arpa rústica hecha de bambú y en las maracas se identifica la huella indígena. Juan Vicente Torrealba refería que el ritmo joropo, como tal, era considerado de baja raigambre social y era excluido de las casas de las familias ilustres. Y en sus orígenes, hasta él mismo prefería no utilizar el término para calificar sus composiciones.  

Pero fue tal su poder popular, que poco a poco se fue afianzando. Si bien es cierto que el joropo entró por las costas venezolanas, no es menos cierto que la llanura denominada colombo-venezolana, es una sola, unida por la historia y las tradiciones. Pretender ahora que hay artistas de mejor familia, es pretender olvidar el origen de las tradiciones incunables. Verdaderamente una actitud deleznable. 

El Orinoco y el río Arauca no pueden ser talanqueras divisorias al espíritu bolivariano, tan vilipendiado y manipulado por los políticos, y al corazón folclórico ancestral que ha unido tradiciones y costumbres en torno a la música.

América Rey, hija de Gil Arialdo y sobrina de Luis Ariel Rey, junto a prestantes personalidades como Luis Silva, Aries Vigoth y El Cholo Valderrama, ganador de un Premio Grammy, han enarbolado las banderas de la defensa de la música tradicional llanera colombiana.  Carlos “Cuco” Rojas, el brillante y fallecido maestro del arpa compositor y tratadista del folclor, hablaba de la música llanera tradicional colombiana y siempre defendió este concepto. Su grupo “Cimarrón” impuso un estilo original. Sin duda alguna, Luis Ariel Rey fue el pionero e innovador, con su estilo auténtico y exitoso, que le dio gloria a la música llanera.

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Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

1 comentario

  1. Conocí a Luis Ariel en Sta. Marta en 1971 fui invitado a Bogotá donde me hospedé en su departamento y recorri con él y su grupo los llanos de Villavicencio como ayudante de filmación de un documental.Soy chileno de Stgo.

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